INDIGENIZANDO LA FILANTROPÍA: CAMBIANDO LA PRÁCTICA DE LAS DONACIONES DE LO EXTRACTIVO A LO RECÍPROCO

December 01, 2020

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Por Galina Angarova y Daisee Francour

La serie de Indigenizando la Filantropía, es una serie de artículos de cinco partes acompañada de una conferencia webinar y un kit de herramientas que brindan un marco de cómo transformar e Indigenizar la filantropía. Se desarrolla en co-autoría del personal de Cultural Survival, Galina Angarova (Buryat) y Daisee Francour (Oneida), quienes tienen experiencias únicas como mujeres Indígenas trabajado tanto en filantropía como encargadas de programas para fundaciones privadas y como recaudadoras de fondos para ONGs. Angarova y Francour, mujeres Indígenas de los Estados Unidos y Rusia (Siberia), ofrecen su experiencia dinámica e irradian una importante luz en cómo la filantropía puede tomar una mirada seria e introspectiva en sus raíces coloniales y tomar acciones auténticas para remediar su futuro a manera de que se alinee con la ley natural y las formas responsables de ser y conocer.
 

Revise estos otros artículos en la Serie Indigenizando la Filantropía: (1) Indigenizando la Filantropía y (2) Re-imaginando la filantropía: Hacia Relaciones, Confianza, Abundancia y Amor Radical. (4) Indigenizando la Filantropía: Rematriando la Distribución de la Riqueza
 

La vida no es un proceso lineal, sino un circuito eterno de nacimiento, vida, muerte y renacimiento. El círculo de la vida se manifiesta en el mundo físico y metafísico, en nuestros suelos, en las cimas de las montañas más altas y en lo más profundo de los océanos. Como Pueblos Indígenas, sabemos que esto es verdad porque se refleja en nuestra creación de historias, canciones, oraciones y cosmovisiones. Vemos que el círculo de la vida para la filantropía está acercándose a su fin y poniéndole fin a viejas prácticas que ya no funcionan colectivamente. El renacimiento de la filantropía ya viene, y es tiempo de nuevas prácticas de reciprocidad, responsabilidad, respeto y relaciones bajo el liderazgo Indígena que dirigirá el camino. Si bien hay algunos grandes impulsores y agitadores que están trabajando para hacer frente a las injusticias sobre el terreno, la filantropía en su conjunto debe adoptar una mirada audaz y honesta sobre sí misma, enfrentar sus feas verdades y raíces coloniales, y seguir el liderazgo de los Pueblos Indígenas, y específicamente de las mujeres Indígenas, para avanzar de una manera más equitativa y equilibrada. Este tercer artículo de la serie “Indigenizando la Filantropía” de Cultural Survival, examina cómo la filantropía puede cambiar sus prácticas de donación y caridad de formas extractivas a formas recíprocas de ser y saber.
 

Para muchos, la filantropía en su forma moderna se ha convertido en una gran industria y un paraíso fiscal para los ricos, permitiéndoles a los adinerados proteger y concentrar aún más sus recursos. Durante la Primera Guerra Mundial, los Estados Unidos, enmendaron la constitución y su código fiscal federal para permitir que las contribuciones caritativas y deducibles de impuestos financiaran la guerra. Las empresas aprovecharon estos cambios de la posguerra para proteger sus activos y beneficios de los impuestos federales. Además, la mayor parte de la filantropía actual está ligada al mercado de valores, y cuando la economía se desploma, también lo hacen las donaciones anuales planificadas. Lo que hay que entender, es que la filantropía tiene raíces más profundas de las que las que se presentan hoy en día. La filantropía, es el acto de dar en abundancia para promover el bienestar y la calidad de vida de los demás, es una práctica que los Pueblos Indígenas han llevado a cabo desde tiempos inmemorables. Mientras que las economías de los Estados Unidos y las economías mundiales se basan en el capitalismo, la extracción, la explotación y la apropiación, las economías Indígenas se basan en la donación y la reciprocidad, lo que a su vez mantiene el equilibrio entre los pueblos, entre los ecosistemas y en el mundo natural en general. La filantropía tiene una posición y una responsabilidad únicas en este momento para responder y alinearse con los cambios transformadores de la sociedad que están ocurriendo en todo el mundo, y para alinearse a los movimientos sociales, raciales, económicos y de justicia climática.
 

El capitalismo y la colonización aparecen en la filantropía en más formas de las que nos gustaría admitir. Desde arriba hacia abajo, la toma de decisiones burocrática y jerárquica que carece de una verdadera perspectiva y experiencia en el liderazgo que se refleja en las comunidades a las que se sirve, las donaciones anuales que se determinan de antemano y se alinean con el mercado monetario, hasta la operación en silos y el entendimiento de los asuntos sociales como lineales. La lista sigue y sigue. La colonización y el capitalismo siguen siendo los pilares fundamentales de la filantropía moderna y se ven reforzados por los individuos, familias y corporaciones adineradas que desarrollan y gestionan instituciones filantrópicas como las fundaciones. Reconocer que todas las monedas coloniales y la abundancia de riqueza que existe en este mundo hoy en día están ligadas al capitalismo con raíces históricas directas en el robo de tierras Indígenas, el desplazamiento de los Pueblos Indígenas y el trabajo forzado y libre de los negros. Incluso, las nuevas empresas de tecnología que datan de hace apenas unas décadas o menos, también pueden rastrear el dinero que sembró su trabajo hasta el origen de la tierra robada y el trabajo forzado y gratis. La filantropía necesita reconocer esta dolorosa historia y dejar que el origen de la riqueza la guíe hacia la transformación.
 

En respuesta a los diversos movimientos de justicia social y racial en todo el mundo, la filantropía y otros campos han acuñado el término "descolonizar" en una palabra de moda, haciéndola una tendencia y deseable. Pero, ¿qué significa realmente descolonizar?
 

 "La descolonización es el proceso de deconstrucción de las ideologías coloniales de superioridad y privilegio del pensamiento y los enfoques occidentales. Por una parte, la descolonización implica el desmantelamiento de las estructuras que perpetúan el statu quo y el tratamiento de las dinámicas de poder desequilibradas" (Cull et al, 2018).


Lo que se debe entender es que descolonizar e Indigenizar un sistema no son sinónimos, sino que ambos son procesos importantes y complementarios. La descolonización se centra en desconectar  los atributos coloniales, extractivos y de explotación que interfieren con la equidad, la justicia y el equilibrio en las relaciones y en nuestros entornos. La Indigenización reemplaza, o más bien nos devuelve a nuestras formas originales de ser y de conocer, lo que apoya las relaciones recíprocas entre los pueblos y el lugar. Esta desconexión (descolonización) y reconexión (Indigenización) es un proceso que se refleja en nuestros neurópatas en el cerebro y la transición de uno a otro requiere tiempo, práctica y paciencia para lograr esta transformación.  
 

Entonces, ¿cómo se mueve la filantropía hacia la transformación? Para responder eso, la filantropía debe identificar cómo se manifiesta el colonialismo sobre el terreno, sus instituciones y prácticas. En primer lugar, la filantropía debe normalizar las conversaciones introspectivas y honestas sobre sus raíces coloniales y prácticas extractivas, y reconocer y denunciar audazmente el daño que ha causado en las comunidades negras, Indígenas y gente de color (BIPOC por sus siglas en inglés). Estas acciones no son simplemente una tarea de una sola vez o un recuadro marcado, sino que es un acto continuo de reconocimiento y admisión que construye mejores prácticas y eventualmente cambia la cultura, las prácticas y los resultados de la organización. Además, para crear mejores prácticas y cambiar la cultura de la organización, debe haber también un cambio en los valores, que sirva de estrella orientadora y guía para que las instituciones filantrópicas cumplan su misión. Desarrollado por International Funders for Indigenous Peoples, las fundaciones deberían considerar la posibilidad de adoptar las cuatro R de la filantropía Indígena: Respeto, reciprocidad, responsabilidad y relaciones. Para normalizar estos valores y ponerlos en práctica, otras acciones deben acompañar este cambio.  
 

Liderazgo Transformador, Toma De Decisiones Equilibrada Y Aprendizaje Perpetuo

Como sabemos, hay una gran desconexión entre los que toman las decisiones sobre la financiación y los que reciben la financiación. Generalmente, los que tienen poder de decisión tienen sueldos cómodos y su sustento no se ve amenazado por las decisiones que toman. Sin embargo, para los que reciben financiación, su sustento está a menudo en manos de los propios financistas: la seguridad del empleo, los ingresos, los recursos para hacer el trabajo de las organizaciones comunitarias y los organizadores suelen estar determinados por las fundaciones, y en gran medida por el puñado de personas que tienen la mayor parte del poder de decisión en la organización. Muy pocos titulares de decisiones representan y reflejan las comunidades a las que sirven. Para trabajar rumbo a la transformación, las fundaciones deben aumentar exponencialmente el BIPOC, y específicamente la representación y el liderazgo Indígenas entre el personal, el equipo directivo superior, su junta directiva y en consultores y asesores. Por ejemplo, esto significa que el personal no perteneciente al BIPOC, la alta dirección y los miembros de la junta que han ocupado un puesto por largo tiempo en la organización consideren la posibilidad de redefinir su relación para crear un espacio para nuevos liderazgos e ideas. Este cambio no significa que su tiempo y sus contribuciones no sean honorables o importantes, sino que estas acciones son un acto catalizador para permitir a la organización hacer la transición y avanzar hacia la transformación. Aquí es donde los propios individuos pueden apoyar el renacimiento y la renovación de la filantropía directamente en sus organizaciones.  
 

Además, el proceso de tomar decisiones y la gobernanza organizacional también deben cambiar de lo vertical a lo horizontal, y practicar la equidad entre el personal y entre la Junta y el personal también. Un enfoque descendente para la toma de decisiones refuerza la cultura organizativa colonial y extractiva, ampliando aún más la brecha entre los que están en primera línea recibiendo financiación y los que determinan no sólo su futuro, sino en gran parte el mismo movimiento. Para cerrar esta brecha, la toma de decisiones en sí debe realizarse con los poseedores de conocimientos Indígenas y los líderes comunitarios, e involucrar a las comunidades atendidas en todo el proceso de toma de decisiones.
 

Además de cambiar la toma de decisiones y la diversidad del personal y de la junta para ser más equitativas y representativas de las comunidades a las que sirven, las fundaciones también deben priorizar el aprendizaje como un acto perpetuo. Aunque sobre el papel, muchas fundaciones afirman siempre estar aprendiendo e intentan reflejarlo en sus subvenciones mediante las preguntas que formulan a los beneficiarios y los datos que reúnen, esta recopilación de datos ha demostrado ser muy perjudicial para muchas organizaciones y comunidades del BIPOC. La recolección de datos y el propio proceso de otorgamiento de donaciones deberían diseñarse en colaboración y consulta con las comunidades a las que se presta servicio, y cada pregunta que se formule no sólo debería contribuir directamente al proceso de toma de decisiones, sino que debería servir a todas las partes. La recolección de datos y el aprendizaje deberían ampliarse más allá de las solicitudes e informes digitales de subvención, para incluir otras formas de intercambio de información. La autodeterminación debe honrarse y mantenerse en las solicitudes de subvenciones y en los informes, ya que los beneficiarios de las subvenciones deberían determinar lo que quieren compartir sobre su trabajo, sus visiones y sus estrategias para cumplir su misión. A menudo, las fundaciones hacen preguntas y recogen datos, y la información que se encuentra en una base de datos no se utiliza o se infrautiliza; las fundaciones se convierten en acaparadores de datos y permanecen alojadas internamente. Además, debería haber un aumento en el intercambio de información externa y en el aprendizaje. Esto incluye más aprendizaje de compañero a compañero entre financistas y beneficiarios, y entre los financistas. A pesar de que los financistas suelen operar en silos, debe haber un mayor intercambio intencional y transversal, para que esos aprendizajes tampoco se acumulen. El aprendizaje de descolonización también incluye la descolonización de los procesos de diligencia debida, por lo que la polinización cruzada del aprendizaje mutuo debe compartirse por igual en toda la organización. Esto incluye tender un puente entre los equipos ejecutivos, de programas y de gestión de subvenciones, de modo que todo el personal entienda los objetivos y metas mutuas del aprendizaje, y todo el personal pueda contribuir. El aprendizaje requiere humildad, y todos experimentamos curvas de aprendizaje en el proceso. Pero cuando tendemos un puente entre la comunicación y las relaciones, somos capaces de entendernos y apoyarnos mejor unos a otros.


Relaciones recíprocas

Para los Pueblos Indígenas, reconocemos que todas las cosas están relacionadas. Cada ser vivo, humano y no humano, está interconectado y son interdependientes en la red de la vida. Nuestra salud y bienestar están intrínsecamente ligados entre sí, a la tierra y a nuestros entornos. Nuestras instrucciones originales describen nuestros roles y responsabilidades, con la tierra y entre nosotros. Nuestros recuerdos de sangre nos recuerdan que debemos tener una mejor relación con nuestros entornos, e incluso cuando nos desviamos de ese equilibrio, nuestros recuerdos ancestrales nos regresan a nuestras relaciones recíprocas. Sin embargo, la colonización nos ha condicionado a pensar y actuar como individuos y de forma independiente sin consecuencias ni responsabilidades, desconectándonos aún más unos de otros y del mundo natural, y de nuestras responsabilidades inherentes de cuidar de la Madre Tierra y de todos los seres vivos. Para restaurar el daño que la colonización ha causado, debemos restaurar, redefinir y transformar nuestras relaciones, y esto se aplica a la filantropía también.
 

Las reglas no escritas y el protocolo de una relación, se define al principio, y se insertan en el lenguaje intercambiado entre las partes, y para los financistas y beneficiarios, esto suele comenzar antes del contacto. Los beneficiarios de las subvenciones revisarán el sitio web de un financiador y ajustarán rápidamente su estrategia de comunicación debido al lenguaje utilizado por los financistas para transmitir su forma de trabajar, su comprensión de los problemas junto con sus estrategias (a menudo llenas de restricciones) para cumplir su misión. Cuando se establece la alineación de la misión (y a veces estirada) entre los financistas y los beneficiarios de las subvenciones, el lenguaje utilizado por los financistas crea un desequilibrio de poder, expectativas poco razonables y autodeterminación violada.
 

La filantropía debe recordar que la vida se trata de relaciones, y eso incluye su habilidad para cumplir su misión. Nada sucede fuera de las relaciones, ya sea entre personas o entre ellas, su tierra y sus ancestros, toda la magia sucede cuando realmente empezamos a relacionarnos entre nosotros con un corazón abierto y confianza. Colectivamente, necesitamos (re)aprender el arte de estar en relación con el otro. ¿Cómo llegamos a un lugar de "nosotros", y no sólo de "yo"? ¿Cómo vamos más allá de la ganancia y el éxito individual para llegar a nuestra prosperidad colectiva? La comunidad y el colectivo han sido siempre algunos de los valores más importantes para los Pueblos Indígenas. Nosotros, como Pueblos Indígenas, siempre hemos entendido que la salud de un individuo depende de la salud del colectivo, y esta comprensión debe convertirse en la base de una filantropía transformadora.
 

A medida que la filantropía se esfuerza por abordar los desequilibrios de poder en sus relaciones con sus beneficiarios, las fundaciones necesitan tratar a sus beneficiarios como socios. Sus socios no sólo ayudan a la fundación a cumplir su misión, sino que también profundizan su comprensión de cómo cumplir su misión a través de un viaje de aprendizaje mutuo. Trabajar de manera singular es parte de la cultura en el mundo occidental, y refuerza la colonización en la filantropía. Pero trabajar en una verdadera asociación significa abordar la accesibilidad entre el financiador y el socio beneficiario. Restablecer las relaciones requiere fortalecer el acceso entre ambos, y los financistas son generalmente inaccesibles para los beneficiarios de subvenciones, a menudo por diseño, lo que amplía aún más el desequilibrio en las relaciones, incrementa la dinámica de poder y refuerza una relación transaccional. Lo que muchos financistas no entienden es que sus socios beneficiarios y el trabajo que realizan es una de las principales formas en que los financistas cumplen su misión, y que los financistas también dependen de sus beneficiarios para cumplir su misión.  Para los financistas que utilizan los fondos asesorados por los donantes (FAD), el acceso directo al financiador es casi imposible y se hace por el diseño, lo que refuerza aún más el control y la protección extractiva y acaparada de los recursos. Los financistas deben examinar seriamente la forma en que su acceso, o más bien su inaccesibilidad, contribuye a perjudicar a las organizaciones del BIPOC, y el trabajo innecesario que se requiere para satisfacer las demandas de los financistas. El inacceso también toma forma en ciertos requisitos señalados en la elegibilidad de los financistas. A menudo, las fundaciones con sede en los Estados Unidos exigen a los beneficiarios en los Estados Unidos que obtengan un estatus tributario de beneficencia 501(c)(3), o un equivalente en el extranjero para los beneficiarios de subvenciones fuera de los Estados Unidos. Pocos financistas permiten que los receptores de subvenciones sean patrocinados fiscalmente, o incluso que sean una organización no constituida en sociedad. Este requisito constituye una barrera importante para las organizaciones pequeñas de base y es en realidad una violación de su autodeterminación. La filantropía debe evaluar periódicamente y preguntarse a ellos mismos si y cómo están infringiendo la libre autodeterminación de sus asociados y de los movimientos que apoyan, y comprender que los requisitos que establecen refuerzan la colonización.
 

Pasando de Dar a Regalar

Las economías de nuestros Pueblos Indígenas se basan en el regalar y en la reciprocidad. No tomamos más de lo que necesitamos y siempre damos un regalo a cambio, a veces medicina, canciones, oraciones y más. Debido a que la filantropía moderna está entrelazada con el capitalismo, las transacciones extractivas han interrumpido el verdadero propósito de la filantropía: el acto de dar en abundancia para promover el bienestar y la calidad de vida de los demás. Por ejemplo, la filantropía puede utilizar el término "obsequio", a menudo sinónimo de "donación", pero requiere la presentación de informes, y una presentación rigurosa de los mismos, para demostrar que el dinero se gastó según lo acordado. Entonces, ¿es esto realmente un regalo? Una economía de regalos significa vivir en un estado de abundancia para que, compartiendo el exceso, se asegure el equilibrio en el mundo natural y la equidad entre las personas. ¿Pero cómo traemos abundancia a un campo que es inherentemente escaso? Esto requiere un esfuerzo colectivo en todo el campo para pasar de la escasez a la abundancia, y ser guiados por los Pueblos Indígenas, los creadores de la economía de regalos. Esto significa deshacerse de las solicitudes y de los rigurosos procesos de diligencia debido a que requieren que el beneficiario de la subvención se pruebe a sí mismo una y otra vez, mientras que su legitimidad y liderazgo se cuestionan continuamente incluso después de que se conceda la subvención, lo cual es evidente en el informe. En cambio, la filantropía puede seguir avanzando hacia la creación de relaciones duraderas y de confianza, a manera de que  las solicitudes extensas y los rigurosos procesos de diligencia debida ya no sean necesarias. Erradicar estos procesos extractivos y sustituirlos por la oportunidad de contribuir a cosas increíbles en nuestro mundo y al mismo tiempo cumplir su misión es profundamente honorable. Sin embargo, la colonización nos ha condicionado a competir con otros y a ser superiores a nuestros compañeros, nuestros parientes, nuestros iguales. Tenemos que recordar que la filantropía se trata de la gente, y que somos más que un portafolio.
 

La filantropía puede avanzar hacia la reciprocidad y alejarse de las prácticas extractivas mediante un liderazgo transformador, una toma de decisiones balanceada, un aprendizaje perpetuo, unas relaciones recíprocas y el funcionamiento desde un lugar de abundancia. Pero esto es sólo el comienzo, y nosotras, como mujeres, líderes y expertos en materia Indígena, te invitamos a unirte a nosotros en tu viaje de curación, descolonización, intencionalidad y transformación.


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