En Camino: los Pueblos Indígenas desplazados y refugiados de Centroamérica buscan una vida mejor

June 19, 2021

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Por Avexnim Cojti (Maya K'iche', Equipo de CS)

 

Con el impacto de la pandemia, se prevé un flujo mayor de individuos, niños y familias vulnerables a nivel global que busca refugio fuera de sus fronteras para garantizar que sus necesidades básicas sean satisfechas, como la comida, el agua, vivienda y  la esperanza de un futuro para ellos y sus hijos. De acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado para Refugiados de las Naciones Unidas (UNHCR) en el 2019, hubo más de 79,5 millones de personas desplazadas en el mundo que abandonaron su hogar.  De estos 79,5 millones, 26 millones son refugiados buscando santuario; casi la mitad de ellos son niños y jóvenes. 
 

La definición de refugiado de acuerdo a la Convención de Refugiados es: “es una persona que se encuentra fuera del país de donde es originario, o bien donde reside habitualmente, debido a un temor fundamentado de persecución por razones de etnia, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social u opiniones políticas, y que no puede o no quiere reclamar la protección de su país para poder volver.  Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951.


De 194 países reconocidos en el mundo, 147 han firmado la convención de refugiados y el protocolo de 1967 (UNHCR). Esto quiere decir que existe un reconocimiento mundial de la realidad de desplazamientos forzados en muchos países y que muchos Estados han firmado para garantizar la protección y los derechos de refugiados. Entre los derechos básicos de los refugiados están: el derecho a no ser devuelto a la persecución o la amenaza de persecución  (el principio de no devolución); el derecho a no ser sancionado por entrada ilegal y el derecho a unas condiciones de estancia mínimas como la libertad de movimiento, el derecho a la educación, la salud y al empleo remunerado o al trabajo por cuenta propia, el derecho de disponer de bienes y el derecho a obtener viajes documentos de identidad.
 

En la última década, las cifras de refugiados se han duplicado.  En 2012, UNCHR reportó 10.5 millones de refugiados y en 2020 las cifras llegaron a 26.3 millones.  La mayoría de países que reciben a los refugiados son así mismo, países pobres que al recibir refugiados también incrementan vulnerabilidades en sus territorios.  Entre los cinco países que han recibido más refugiados están Turquía, Colombia, Pakistán, Uganda y Alemania. Solamente Alemania es un país económicamente más estable entre los cinco países que reciben desplazados y refugiados.  Estados Unidos, el país más fuerte del mundo, no está entre los 10 países que reciben más refugiados, al contrario, ha bajado sus cuotas de recepción de refugiados en un periodo cuando se necesita más apoyo.  
 

Desde el 2012 al 2015, los Estados Unidos recibieron 70,000 refugiados, en el 2016 y 2017 un promedio de 97,000 por año,  en los años 2018 y 2019, se bajó a un promedio de 35,000 por año, y en el 2020 y 2021 las cuotas han sido de 16,000 refugiados por año debido a la pandemia.  
 

Por un lado, la política migratoria está bajando las cuotas de refugiados y por otro lado tiene a 170,000 personas en la frontera mensualmente desde abril del 2021, provenientes de Honduras, El Salvador y Guatemala, con una gran mayoría  de niños y jóvenes no acompañados pidiendo auxilio para asilo y protección. 


El número de personas desplazadas y refugiadas de Honduras, El Salvador y Guatemala se ha agudizado por la pandemia COVID 19, lo cual revela el abandono de los tres Estados hacia su población más vulnerable, aquella que ya estaba en la pobreza y cayó a la pobreza abyecta en el tiempo de la pandemia y que sufrieron el impacto de las tormentas Eta e Iota.  Estas dos tormentas en 2020 provocaron deslizamientos de tierra, contaminación de fuentes de agua, destrucción de puentes, carreteras, inundaciones de hogares, pérdida de cultivos y además la imposibilidad de plantar en los meses siguientes. Con el aumento de las inundaciones y la desertificación de las tierras debido al cambio climático, muchas comunidades centroamericanas enfrentan inseguridad alimentaria.
 

Entre la población desplazada y refugiada está la población Indigena, que es por lo general ignorada en la narrativa migratoria y a la vez criminalizada como se le criminaliza a la población Centroamericana  por los gobernantes de Estados Unidos.


La población Indigena en países Centroamericanos, tales como Mayas, Xinkas, Lencas, Nahuatl Pipil, Miskito, Tolupan, Pech, Tawahka, Cacaopera están entre las poblaciones más vulnerables en cada país de Centroamerica y suman números de desplazados internos y fuera de las fronteras políticas pero además de huyende la pobreza, la violencia y la falta de oportunidades, huyen del racismo estructural de dichos Estados, el impacto del cambio climático y los acuerdos comerciales en la economía agrícola, la cual es uno de sus principales sustentos y seguridad alimentaria.
 

La reciente visita de la vicepresidenta de los Estados Unidos Kamala Harris a Guatemala en junio del 2021, fue importante para los sectores de la sociedad civil, y especialmente para Pueblos Indígenas porque pudieron alzar la voz y expresar sus preocupaciones y sus propuestas de solución para mejorar las condiciones políticas, sociales y económicas del país y así bajar la alta migración irregular hacia los Estados Unidos.
 

Parte de las promesas del gobierno demócrata de Joe Biden y Kamala Harris es el apoyo económico a los sectores rurales y emprendimiento Indígena a través de la entidad USAID. No obstante, es importante recalcar, que varios autores como Ricardo Patzan y Jorge Morales Toj han argumentado tenazmente que esta solución no es suficiente si no se modifican las políticas de comercio en donde los países Centroamericanos protejan y promuevan la única economía que les queda como sustento a la mayoría de la población Indigena y la población campesina -la agricultura y la comercialización de sus productos a nivel nacional y regional. 
 

Los acuerdos comerciales con los países Centroamericanos han permitido la importación de productos extranjeros, eliminando paulatinamente las economías agrícolas locales.  Así mismo, las elites económicas de los países Centroamericanos seguirán manteniendo el control de la comercialización de los productos a nivel nacional y hacia el extranjero.  Se debe apoyar la economía para Pueblos Indígenas, campesinos y comunidades Afrodescendientes para reducir la alta tasa de migración.
 

Las personas se ven obligadas a migrar porque ya no pueden ganarse la vida y satisfacer las necesidades básicas de alimentos y agua para sus familias. Muchos no tienen acceso ni siquiera a una educación secundaria y venden su mano de obra por escasos salarios o  no pueden ganarse la vida con sus cultivos debido a los acuerdos comerciales mal diseñados, o debido a que por el cambio climático han perdido sus cultivos. Esto, aunado a el incremento de corporaciones multinacionales que siguen buscando la explotación de minerales para la transición a la economía verde en territorios Indígenas,  la privatización de aguas dulces y la continua criminalización de líderes, organizaciones y Pueblos Indígenas que protegen su territorio y recursos naturales seguirán siendo factores para seguir sumando refugiados y desplazados hacia Estados Unidos.  
 

Por ello,  es muy importante que los Estados Unidos apoyen  los cambios de fondo y entre ellos está apoyar la eliminación de los obstáculos sistémicos para la economía regenerativa de los Pueblos Indígenas y comunidades campesinas en Centroamérica, que está vinculada fuertemente a trabajar la tierra y el acceso a la tierra, así mismo, debe apoyar la autodeterminación de los Pueblos Indígenas para gobernarse y manejar los presupuestos públicos.  Finalmente,  es urgente que las cifras de recepción de refugiados en Estados Unidos así como en países económicamente más fuertes respondan proactivamente a la realidad que está llegando a sus fronteras este año y en siguientes años, sin culpar o criminalizar a individuos y familias, sino respetando, protegiendo y cumpliendo su derecho a solicitar la protección que necesitan y merecen.

 

Foto: 2,000 migrantes hondureños viajando hacia México. Foto cortesía de CGTN America, publicada el 16 de octubre de 2018.
 

 

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