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Voces del río: resistencia de la cuenca Kanús frente a la minería ilegal

Por: Equipo del proyecto “Voces del río”

El río Santiago, conocido ancestralmente como Kanús por los pueblos amazónicos, no es solo una corriente de agua. Para el pueblo Awajún es un ser vivo, una madre y el corazón espiritual de las comunidades amazónicas en Condorcanqui, Amazonas, Perú. 

Sin embargo, esta arteria vital de la Amazonía peruana enfrenta hoy una de sus mayores amenazas: la minería ilegal. Ante este escenario, la Coordinadora de Desarrollo Regional Fronterizo del Pueblo Indígena de la Cuenca Kanús ha liderado el proyecto “Voces del río: resistencia contra la minería ilegal en el río Santiago”, una iniciativa de comunicación Indígena que busca documentar, sensibilizar y organizar la defensa del territorio.

Cuenca Kanús: ecosistema quebrado

La ejecución de este proyecto de comunicación e incidencia, que se extendió desde mayo de 2025 hasta marzo de 2026, ha permitido sistematizar aprendizajes críticos sobre el impacto devastador de las actividades extractivas ilegales. Los testimonios, datos, imágenes y aprendizajes recogidos pintan un panorama grave: la minería ilegal ha alterado profundamente la biodiversidad y la calidad del agua, poniendo en riesgo directo la salud y el sustento de las comunidades que dependen del río para su agricultura y alimentación. Ha puesto también en riesgo nuestra cultura y cosmovisión, perturbada por la lógica del mundo de afuera.

Uno de los hallazgos más alarmantes es la persistente contaminación por mercurio. Este metal pesado, utilizado para separar el oro, se filtra en el cauce del Kanús, ingresa en la cadena alimenticia a través de los peces y termina afectando el desarrollo y la salud de los niños y las niñas de la zona. Personificando su dolor, el río nos dice: “me están envenenando con mercurio, ese veneno entra en mis peces y daña a los niños”. 

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Es visible la destrucción física del lecho del río mediante el uso de dragas. Desde el fondo del río Kanús arrancan arena, piedras y formas de vida que habitan en él. También enturbian las aguas y hieren la conexión espiritual del pueblo Awajún con los Tsugki, espíritus guardianes del agua. 

La deforestación de las orillas para facilitar la minería también debilita las defensas naturales del ecosistema, provocando tanto la exposición a crecidas e inundación de nuestros cultivos como la pérdida de hábitats para las especies locales.

La comunicación en el corazón de la resistencia Awajún

Nuestra experiencia, durante el proyecto “Voces del río”, no se ha limitado a la denuncia. Hemos recorrido un camino de empoderamiento a través de la comunicación comunitaria. Nuestro proyecto facilitó talleres de diseño y sensibilización donde participaron activamente niños, niñas y adolescentes de comunidades como Yutupis. Estos jóvenes aprendieron técnicas de grabación y manejo de equipos, a la vez que reconectaron con su cosmovisión, con el acompañamiento de los mayores, entendiendo que defender el río es defender su propia identidad.

La producción de contenidos bilingües (awajún y castellano), a través de 16 micropódcasts, ha difundido la idea de que el río habla a través de su gente: “me llaman río Santiago, pero las comunidades amazónicas siempre me han conocido como Kanús”. Estas piezas comunicacionales resaltan también el papel de las mujeres Awajún como guardianas históricas que cuidan y defienden el agua como madre de la vida. Asimismo, reivindican la defensa de los derechos de los niños y las niñas, de la madre naturaleza y del propio río como sujeto de derechos.

Alianzas estratégicas: el apoyo de Apu Catequil

La magnitud de la crisis ambiental en el río Santiago requiere de una respuesta articulada. En este sentido, la ejecución del proyecto contó con el respaldo estratégico de Apu Catequil / Red Catequil. Esta alianza ha sido clave para fortalecer la respuesta organizada frente a los problemas derivados de la presencia de actividades ilícitas y de las amenazas asociadas a ellas en los territorios amazónicos.

El acompañamiento técnico y el fortalecimiento organizativo brindado por aliados externos nos ha permitido producir materiales comunicacionales como propuesta de incidencia social y política. La colaboración entre las organizaciones locales y redes permitirá sostener en el futuro una vigilancia comunitaria efectiva, documentando conflictos y estrategias de resistencia con base en informes científicos y periodísticos que respaldan la voz Indígena.

Futuro de la vigilancia comunitaria

El proyecto “Voces del río” nos ha dejado lecciones valiosas sobre la importancia de integrar la espiritualidad amazónica en las estrategias de conservación. Entender al río como un personaje sagrado aporta un valor adicional que moviliza a la comunidad más allá de los datos técnicos de contaminación.

Sin embargo, el trabajo está lejos de terminar. En los reportes y evaluación final del proyecto se subraya la necesidad de capacitación continua: Es urgente fortalecer las técnicas comunicacionales y organizativas de la red de vigilancia comunitaria en el río Santiago.

Base de datos digital: Se requiere de una biblioteca que centralice los informes sobre la problemática de la minería ilegal para sustentar las denuncias.

Acompañamiento en incidencia: La lucha contra la minería ilegal necesita un seguimiento constante en espacios de decisión política para garantizar la protección del territorio.

“El río habla por nosotros, somos las voces del río”. Esta frase resume la esencia de una lucha que no es solo por el agua, sino por la supervivencia de una cultura que se niega a ver morir al Kanús bajo el peso de las dragas y el veneno del mercurio.

En 2025, el proyecto "Voces del Río" recibió una subvención del Fondo de Medios Comunitarios Indígenas de Cultural Survival, que brinda oportunidades para el periodismo, la radiodifusión, la edición de audio, las habilidades técnicas y más para los medios comunitarios de comunidades indígenas de todo el mundo. En 2025, CS otorgó un total de $502,000 a 63 proyectos de comunicación indígena que beneficiarán a los pueblos indígenas en 29 países: Argentina, Bangladesh, Bolivia, Botswana, Brasil, Chile, Ecuador, Colombia, Estados Unidos de América, Filipinas, Guatemala, India, Kenia, México, Nepal, Perú, Sudáfrica, República Democrática del Congo, Indonesia, Honduras, Mali, Nicaragua, Camboya, Chile, Canadá, Panamá, Paraguay, Papúa Nueva Guinea, Nueva Zelanda, Nicaragua y Tanzania.