Parteras mayas tradicionales cuidando la salud de las mujeres

June 11, 2020

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Por Micaela Icó Bautista, Susannah Daniels


La Organización de Médicos Indígenas del Estado de Chiapas (OMIECH) se constituyó legalmente en 1985 por promotores de salud y médicos tradicionales Tsotsiles, Tseltales y Ch'oles mayas. Nuestro objetivo es rescatar, defender, sistematizar, difundir, desarrollar y practicar la medicina maya tradicional. El Área de Mujeres y Parteras de la OMIECH, está integrada por 51 parteras tradicionales de 4 municipios y 8 comunidades de las regiones Altos, Norte y Selva de Chiapas, México. Trabajamos por medio de talleres comunitarios en los cuales participan parteras y parteros, curanderas, y yerberas integrantes de la OMIECH; además de mujeres, hombres, y niños. Estos talleres, en las comunidades indígenas, fortalecen al intercambio y la transmisión de los conocimientos y prácticas de nuestra propia partería, entre parteras, dentro de cada familia y comunidad, y al nivel regional. Platicamos y reflexionamos sobre temas como: la mortalidad materna, el cuidado en el embarazo, parto y posparto, la atención del recién nacido, planificación familiar con plantas, la adolescencia de la mujer indígena, los derechos de la mujer, conservación y defensa de las plantas y animales medicinales y alimenticias, entre otros. En años recientes, nuestro proyecto se ha enfocado en el desarrollo de estrategias para frenar políticas públicas que amenazan la supervivencia de la partería Indígena tradicional en México. Lo siguiente es un retrato de una partera tradicional Tsotsil de OMIECH, relatado por la Coordinadora del Área, Micaela Icó Bautista.
 

tallerTaller comunitario en Carmen Yalchuch, municipio Huixtan, 2019. Foto por: Filiberto Icó Luna.
 


Las parteras tradicionales (en el idioma Tsotsil jtamoletik), de niña soñamos que vamos a ser partera. Dios (en Tsotsil Kajvaltik, Jtotik, Ch’ul totik ta Vinajel, Ch'ulme'tik ta Ch'ul Balumil) nos da la señal por medio de nuestro sueño. Nos da nuestro material de partera. Aprendemos desde el sueño y atendiendo nuestros propios partos. También, aprendemos de otras parteras más experimentadas, nuestras abuelas, madres, y otras.
 

Cuando una mujer nos busca, nuestro deber es aconsejarla. Dependiendo de la paciente, si esta muy enferma, cansada, o si tiene mala alimentación, vamos a ver lo que necesita. Debe de alimentarse bien, comer sus verduritas, lo que tiene, lo que hay. Si no hay apetito, si no quiere nuestro corazón la alimentación, hay que explicarle a la mamá que tiene que comer para que se siente fuerte y sana, y para que el bebé desarrolle bien y feliz y sin complicaciones. También, hablamos con el marido. Le decimos: “Oyes, cuida un poco a tu mujer. Si no tiene ganas de comer se le tienes que acompañar a comer, preguntarle qué se le antoja. Luego sabemos de mujeres que mueren, de niños que mueren. Eso pasa porque no están alimentándose, pelean mucho, regañan mucho, se ponen tristes y no tienen ganas de comer. Hay que prevenir para que no haiga complicaciones. Apoya a tu mujer, atiéndala”.
 

Algunas parteras también somos curanderas (en Tsotsil j'iloletik “los que ven más allá”). Las curanderas tienen una comunicación directa con el espíritu. Hacen diagnóstico por medio del pulso. Así encuentran si la mujer tiene un problema con el marido o si no se está alimentando bien. Porque algunas mujeres no quieren decir que tienen problemas.
 

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Taller comunitario en Lázaro Cárdenas, municipio Simojovel, 2017. Foto por: Alice Bafoin.


Durante el embarazo, tenemos que pedir protección tres veces para nuestra paciente. La curandera sabe cóo hacer su ritual, dependiendo si hay envidia, si le entró a su paciente un mal espíritu. En su rezo, habla tanto a la mujer como al niño, para que entre bien al mundo. Y habla con Dios. El rezo es para proteger a nuestra paciente y prevenir problemas. La partera que no es curandera también sabe rezar y pedir protección. Y aunque sea de otra religión la partera, también pide protección. El Dios es único. No hay otro. La mujer también tiene que hablar a diosito para que salga bien su embarazo. Tiene que hablarle, entregarse, cada día. No se olvida uno.
 

Hasta el cuarto mes del embarazo se da cuenta si el niño viene mal. Le damos su sobada (masaje) a la mujer cada cuanto que necesite, según como ella se siente.  Y así llevamos el control hasta los nueve meses. Hay veces que la mamá o la bebé es rebelde. La componemos y al rato esta atravesada otra vez. Esto tiene significado para nosotras las mujeres campesinas. Cuando está atravesada la beba es porque dejamos nuestra leña sin desatarla, o porque dejamos atravesado nuestra jalobte’ (en español machete). El niño copia como hacemos en nuestros trabajos. Y peor cuando hay problemas con la familia. No se siente bien el niño, no se acomoda, y tiene que buscar su lugar donde se sienta bien. Por eso las parteras curanderas hacen tanto ‘’el secreto’’ como el rezo. Tienen formas diferentes de hacer el secreto para que se coloque el bebé.
 

Lo que queremos las parteras es que la mujer nos busque en buena hora. Porque es en beneficio de ellas y para el bien de su familia. Algunas parteras vamos de paraje en paraje para ver a las madres de los niños que van a nacer. Por eso es importante para las mujeres y la comunidad nuestro trabajo, para que no se mueran las señoras y también para nosotras como parteras. Hay medicina, plantas, tanto para curar como para controlar y prevenir complicaciones.
 

Cuando va a nacer la bebé, hay algunas mujeres que sufren mucho dolor, cuando tienen aire o frialdad. La acostamos en el petate, revisamos su estómago, lo calentamos y lo movemos y el dolor se alivia bien. Cuando ya va a salir el bebé, le ponemos una faja en su cintura de la mamá, se hinca y le ayudamos. Si el niño está atravesado un poco, hay que poner firme su hombro, su manita, girarlo en circulo por afuera y colocarlo bien. En algunos casos se pone aceite en “su parte” de la mujer para que el niño resbale más fácilmente. Cuando nace la criatura nos sentamos con ella al lado del fuego, la bañamos con agua tibia. El cordón del ombligo se coloca encima de la mazorca de maíz y se corta con un pedacito de carrizo. Si no pasa la placenta, hay que dar a tomar a la mamá cola de tlacuache. Se dora bien en el comal y se muele. Se mezcla un puñito del polvo en un vaso de agua hervida.


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Encuentro regional de parteras y curanderas, 2016. Foto por: Alice Bafoin.
 

Después del parto se hierve un té de pimienta, clavo, y jengibre. Este té es muy bueno para que no haiga tanto sangrado y para limpiar y calentar la matriz. Además, cuando una partera sepa usar el temazcal, es bueno para las mujeres, para calentar la matriz y para que vuelva casi a su tamaño normal. La mamá debe de cuidarse dos o tres meses, y no debe de tomar agua fría, porque la medicina es caliente. 
 

Las parteras conocemos a las plantas, la medicina, porque este conocimiento lo hemos adquirido a través del soñar. Por medio del sueño, Dios nos dio nuestro material para curar, nos lo dio en nuestra mano, en nuestro corazón, en nuestra mente. Es muy poderosa la santa planta. No se paró solita, sino que tiene dueña, la santa tierra. Tiene espíritu, tanto la curandera, hierbera (en Tsotsil ac'vomoletik), la partera como la planta. Cuando no conocen la planta, es que no se les ha presentado a través del sueño. Se sueña donde crece, para qué sirve. Si no se sueña como hablarle a la planta, entonces no hay comunicación. Por eso, no cualquier persona puede usar las plantas, solo las que tienen su poder. La partera siembra y cosecha las plantas y las guarda en su farmacia casera. Pero no la corta a cualquier hora. Tiene secreto. Dicen las curanderas que si tú tienes fe, puedes ir a tomar la santa planta. Pero, si tú la niegas, quiere decir que estas burlándote de ella. Es igual que una persona la santa planta. Si tienes dos corazones, si no hay confianza, no te vas a curar. Igual es importante la confianza entre la partera y la mujer para que no haya complicaciones.
 

En la organización, intercambiamos saberes con otras parteras. A veces nos juntamos en nuestra comunidad con otras parteras y mujeres, otras veces vamos en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas para reunirnos con parteras de varios pueblos. Estas reuniones son muy importantes porque aprendemos cómo las demás parteras atienden a sus pacientes, cuales plantas usan. También son importantes para animarnos. Porque, aunque las mujeres nos sigan buscando, somos pocas las parteras tradicionales. Eso debido a que el gobierno y Sector Salud, cada vez más, buscan la forma de obligar a las parteras a recibir capacitaciones de los doctores. En estas capacitaciones, nos enseñan que el conocimiento que heredamos de nuestras abuelas no sirve, que nuestra medicina no sirve, que es mejor los medicamentos de farmacia, que no deberíamos de meter la mano para sobar a nuestra paciente, que es mejor mandarlas mujeres al hospital. Esto está provocando que en México haya muchas cesáreas. Esto de las cesáreas solo beneficia a las empresas farmacéuticas que les venden a los hospitales las medicinas y aparatos para atender a las mujeres embarazadas. Mientras más mujeres vayan al hospital, más ganarán dinero las empresas farmacéuticas y se irá perdiendo y muriendo nuestra partería tradicional comunitaria. Y entonces, ¿quien va a atender a nuestras nietas? Van a sufrir las próximas generaciones. Por eso, vamos a seguir luchando para que el gobierno respete nuestras formas de pensar y costumbres, para que, en nuestras comunidades, no dejemos de valorar y practicar nuestra propia partería.
 

-- Micaela Icó Bautista (Tzotzil), nacida en 1959, originaria de San Andrés Puerto Rico, municipio de Huixtán, empezó a formarse como promotora de salud comunitaria por parte del Instituto Nacional Indigenista (INI) a los 17 años. En 1981 empezó su trabajo como defensora de la medicina maya tradicional. Es cofundadora de la Organización de Médicos Indígenas del Estado de Chiapas (OMIECH), donde ha trabajado desde 1985 como Coordinadora del Área de Mujeres y Parteras. 

Susannah Daniels es originaria de Silver Spring, Maryland. Ha vivido en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México desde 2004. Obtuvo su doctorado en Estudios Mesoamericanos en la UNAM en 2018. Ha trabajado como voluntaria en la Sección de Mujeres y Matronas de OMIECH desde 2014 y ha realizado investigaciones. sobre temas que incluyen la historia de la organización de mujeres Indígenas en Chiapas y el teatro de mujeres mayas.

 

Foto: Taller comunitario en Carmen Yalchuch, municipio Huixtan, 2019. Foto por :Filiberto Icó Luna