Malalhue-Chanko de Chile: coexistencia con nuestros bosques gracias a la comunidad

June 25, 2021

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Por Nathalie Martínez (CS Intern)


La tierra está íntimamente conectada con las comunidades Indígenas y su historia. Allí, han fomentado tradiciones y cultivado formas únicas de pensar para proteger sus formas sostenibles de vida y conexiones sagradas con los ancestros. Por desgracia, estas regiones y la biodiversidad que sostienen han sido sistemáticamente amenazadas. Hoy, las amenazas han tomado la forma de corporaciones, cazadores y turistas; sin embargo, a través del poder de la acción colectiva y la gestión comunitaria, los grupos Indígenas han dado los pasos necesarios para proteger sus bosques y las raíces que han establecido en ellos, como los árboles que los rodean.


Este es el caso de la comunidad Mapuche Malalhue-Chanko, en Chile, que suele coexistir con el bosque. Para ellos, el bosque contiene no solamente los recursos naturales de los cuales dependen sino también la sabiduría tradicional que está intrínsecamente ligada a sus prácticas y valores culturales. Con la ayuda de una subvención del Fondo Guardianes de la Tierra (Keepers of the Earth Fund, KOEF) de Cultural Survival, la comunidad Malalhue-Chanko ha puesto en marcha su misión de desarrollar un modelo económico basado en recursos comunitarios y sostenibles, y de promover la conservación de sus bosques. 
 

Al volverse hacia los árboles que los han rodeado por generaciones, Malalhue-Chanko ha podido compartir la riqueza de su sabiduría tradicional con la juventud Mapuche, desarrollando sus métodos de crecimiento económico sostenible. El “Laboratorio del Bosque” sirve como núcleo para sus nuevos proyectos enfocados en crear aceites vegetales y esenciales usando herramientas adquiridas con la ayuda financiera de KOEF. Esta mezcla de tecnología moderna con técnicas tradicionales les ha permitido atraer a generaciones más jóvenes para formar parte de los proyectos y también para continuar con las prácticas de sus ancestros. 
 





Aunque el pueblo corría el riesgo de dividirse durante la pandemia del COVID-19, Malalhue-Chanko incluso pudo crear nuevas conexiones. Dado que no pudieron cumplir con sus metas iniciales de cartografiar el bosque Mapuche Monguen, decidieron dedicar sus esfuerzos a formar coaliciones durante esta época tumultuosa. Al crear colaboraciones a través de la Red de Viveros, pudieron reforzar sus relaciones con otras tres comunidades. Además, aprovecharon la oportunidad de crear Budi Anumka, una ONG que les apoyará en su camino hacia la autonomía económica y política. 
 

Aparte de hacer avanzar sus proyectos, Malalhue-Chanko también buscó crear conciencia y proteger los bosques con que coexisten. Al estar basada en el mantenimiento de los recursos ambientales y la preservación de espacios sagrados, la conexión jugó un rol fundamental en los proyectos coordinados por ellos. Con la intención de sensibilizar sobre la importancia de estos valores, un maestro mueblista de la comunidad construyó un aviso de madera para que los visitantes sepan que “solo aquellos que respeten nuestros bosques pueden entrar.”

 

 

A pesar de tener que enfrentar las presiones de la pandemia de COVID-19 y, en particular, el fallecimiento de uno de sus líderes, Malalhue Chanko pudo dar un paso hacia su meta de formar una comunidad autónoma.  Más allá de su trabajo en sostenimiento ambiental y cultural, sus esfuerzos han logrado reunir a miembros de todas las generaciones y fortalecerlos para que dirijan sus proyectos. Los siguientes objetivos de este grupo Mapuche son: desarrollar un sistema financiero comunitario conectado con su sistema de fabricación de aceites naturales; y dedicar sus energías al mapeo colectivo de la comunidad. 
 

Lihuen Rain, un joven mapuche que forma parte del equipo de gestión, comparte: “poder, a través de la cartografía, plantear la forma en que nuestros abuelos entendieron e interpretaron nuestro territorio, con sus nombres propios y su significancia para nosotros los mapuche… nos deja muy satisfechos.” Malalhue Chanko demuestra que, a través de la comunidad y las conexiones interpersonales, sus raíces son tan profundas como las de los árboles que los rodean.