LIDERANDO LA ALIANZA DE PUEBLOS INDÍGENAS DE INDONESIA COMO MUJER INDÍGENA

En 2017, Rukka Sombolinggi (Toraja) del centro de Sulawesi, Indonesia, fue la primera mujer elegida como secretaria general de la Alianza de los Pueblos Indígenas del Archipiélago de Indonesia (AMAN). Antes de unirse a AMAN en 1999, Sombolinggi trabajó para JAPHAMA, una red de defensores de los Pueblos Indígenas, uno de los principales grupos que convocó el primer congreso de Pueblos Indígenas en dicho país, durante el cual surgió el movimiento AMAN. Como cineasta, también produjo en 2005 el documental Permanecer Firmes, sobre los Restos del tsunami, una obra sobre las comunidades aborígenes afectadas por el tsunami en Aceh. Ella continúa luchando para que las voces de las mujeres nativas se tomen en cuenta en los diferentes ámbitos de la comunidad. Sombolinggi habló con Dev Kumar Sunuwar de Cultural Survival en el Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre Asuntos Indígenas de este año.

Cultural Survival: ¿Podría contarnos sobre su trabajo con AMAN?

Rukka sombolinggi: AMAN se estableció en 1999, poco después de la caída del régimen de Suharto. Sin embargo, el movimiento en Indonesia comenzó mucho antes, en los años 70, 80 y 90. Hasta el día de hoy, nuestros miembros constituyen 2,366 comunidades aborígenes. Son atendidos por una sede en Yakarta, donde yo me encuentro. Tenemos 21 secciones provinciales y 120 secciones locales trabajando para servir a nuestros miembros en asuntos de discriminación. AMAN también ha fundado tres organizaciones de mujeres: el Frente de la Juventud Indígena, dedicado a las mujeres y jóvenes nativos; la Unión de Mujeres Indígenas, creada para que las mujeres Indígenas puedan unirse a la hora de desarrollar su lucha y su voz sea escuchada; y una asociación de abogados que defienden los derechos de los Pueblos Indígenas. También tenemos apoyo educativo para escuelas nativas, un sindicato cooperativo, una empresa de consultoría y un registro de dominio ancestral donde están validando nuestros mapas Indígenas.

CS: ¿Cómo se siente al ser la primera mujer Indígena líder? ¿Cuáles son los desafíos que impiden a las mujeres obtener puestos de liderazgo?

Rukka: Ser una mujer Indígena y soltera no es algo convencional. A veces la gente pregunta: "¿tienes hijos?" o "¿de dónde es tu marido?" Hay una ventaja en todo esto porque no tengo ese compromiso doméstico que pueda pesar a otras personas. Tengo más libertad para trabajar, para comprometerme plenamente con los miembros de AMAN. En general, las mujeres Indígenas en muchas partes del mundo, como Indonesia, se enfrentan a múltiples discriminaciones. Como niñas, en el hogar, en la familia y en la comunidad, siempre nos tratan como ciudadanos de segunda clase. La parte más difícil para una mujer, es ser una mujer Indígena, ya que cuando las comunidades de los Pueblos Indígenas se enfrentan a problemas, las mujeres y los niños son los que más sufren. Esto se debe a nuestros roles domésticos, como cuidadoras de la familia, de la comunidad; esto supone una carga adicional para nosotras las mujeres. A nivel económico, la posición de las mujeres aborígenes como cuidadoras, constituye su posición política y lo que les brinda un sentido de vida. Pero una vez que le quitan su tierra, pierden su estatus de cuidadora.

Las mujeres Indígenas son las protectoras de los conocimientos tradicionales, las semillas, la medicina; eso les da un papel especial y son respetadas por ese papel. Pero cuando se les quita la tierra y los recursos, ya no pueden elaborar más medicamentos. Inmediatamente les falta el poder y los recursos, y ahí es donde tienen que salir y convertirse en trabajadores asalariadas. Su trabajo como cuidadoras domesticas continúa, pero también tienen que trabajar en las plantaciones, y al final todo se mide por la cantidad de dinero que obtienen de las empresas. Siempre son las mujeres las que más sufren.

CS: Has estado involucrada en el movimiento de los Pueblos Indígenas durante tanto tiempo y ahora estás asumiendo una posición de liderazgo. ¿Cuál ha sido tu experiencia al llevar a las mujeres a puestos de liderazgo?

Rukka: Necesitamos reducir las diferencias comenzando a nivel comunitario y también a nivel organizacional. A nivel organizativo, tenemos protocolos y procedimientos para garantizar que las mujeres lleguen a esos puestos. Si contratamos a un puesto, por ejemplo, las mujeres no lo conseguirían sin una discriminación positiva. Como organización tenemos el privilegio de tener los protocolos para prestar atención a las necesidades específicas de las mujeres.

¿Cómo obtienen una capacidad adicional en términos de sensibilización? Esto es muy importante porque las mujeres que provienen de comunidades Indígenas, en algún momento traen la mentalidad de que son menos que los hombres, que están en una posición inferior. Existe un sentimiento de inferioridad que los hombres no tienen. Eso es nuestro trasfondo cultural de mujer, no importa cuán buena sea, siempre piensa que no puede ganar o que no merece algo. Estos son los problemas a nivel emocional subyacente (la autoestima, la confianza) que tenemos que abordar en primer lugar, por lo que no muchos de los líderes en las organizaciones lo entienden. A nivel comunitario, es mucho más complicado porque es una discriminación reiterada.

¿Cómo se percibe a las mujeres? Ellas sólo tienen que estar trabajando en el campo tomando decisiones, sólo pueden quedarse en casa cuidando de sus hijos y cocinando. Asumen que ellas no saben nada cuando se trata de la toma de decisiones respecto a asuntos políticos, lo cual no es cierto. Necesitamos encontrar diferentes estrategias en diferentes comunidades. En algunas comunidades es fácil hacer que las mujeres se involucren. En otras, realmente se necesita trabajar con los ancianos, las figuras masculinas, los líderes de la comunidad. Al trabajar con ellas y asegurar que la inclusión de las mujeres Indígenas beneficiará no solo a las mujeres sino también a los hombres y a toda la comunidad en general, se llega al camino clave para la inclusión. Es mucho más como un tipo de arte cuando se trata de comunidades aborígenes. Pero como organizaciones, estoy segura de que podemos hacerlo. Podemos identificar los problemas y podemos emitir una política organizacional. Mientras se pueda disfrutar de una dinámica paciente, tratamos de no empujar a las mujeres por el simple hecho de contar con su presencia; más bien nos aseguraremos de que no haya ninguna carga adicional para las mujeres. Esto es porque a veces cuando van a casa después de una reunión, serán víctimas de intimidación o serán objeto de burla. Es algo como… ahora después de que tu amiga ha regresado a Yakarta, tú debes regresar a tu esquina.

Somos Pueblos Indígenas, pero somos como otras sociedades: somos dinámicos. Estamos abiertos a mejorar. No podemos utilizar los pocos ejemplos restantes de comunidades matriarcales para justificar la discriminación aún existente y extensa contra las mujeres. Lo que podemos hacer es usarlos como ejemplos de lugares donde las mujeres juegan roles importantes, y la situación de la comunidad es buena. Usamos estos casos para alentar a otras comunidades Indígenas a mejorar. Definitivamente la forma en que te verán como líder es diferente, según si eres mujer o si eres hombre. Como mujeres, necesitamos demostrar cada vez más y hacer las cosas mejor para obtener reconocimiento. Hay que ser realmente asertivo, en especial en la construcción de autoridad, porque la autoridad no se da, se construye. Construimos nuestra autoridad sembrando ejemplos, trabajando más duro que los hombres, recordándonos constantemente a nosotras mismas que tenemos la responsabilidad de convertirnos en modelos para otras mujeres.

Foto por Dev Kumar Sunuwar. 

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