Juego de Pelota Maya: Entrevista con Enrique Salanic

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El juego de pelota maya más antiguo descubierto se remonta al 1400 a. C. Sin embargo, se han encontrado pelotas de caucho incluso antes de esta fecha. Algunos han afirmado que el juego de pelota maya desapareció, pero como Pueblos Indígenas, sabemos que el juego nunca dejó de practicarse y con orgullo decimos que esta tradición se ha mantenido fuerte durante tres milenios. Después de que fue prohibido, nuestra gente lo jugó en secreto. En muchas comunidades el juego desapareció, pero los guardianes del conocimiento lo mantuvieron hasta nuestros días. Hoy el juego se juega en toda Mesoamérica, donde los equipos mantienen viva esta tradición. Las variaciones más populares en Guatemala son Pitz y Chaj-chay. Muchos están presionando para revitalizar el juego para promover el bienestar a través de los deportes, pero lo más importante, para conectar a los jóvenes con su herencia. El juego de pelota Maya no solo era practicado meramente como deporte; tiene un significado ceremonial y espiritual y es parte de nuestra mitología. Los gemelos míticos mayas Hunahpu e Ixbalamke, eran grandes jugadores de pelota y vengaron la muerte de su padre por medio de un partido. 

Representaciones de jugadores son encontradas en trabajos de cerámica en todo el mundo Maya. En Guatemala y en Mesoamérica, mucha de la gente maya como nosotros, tenemos la esperanza de que este juego continúe siendo jugado y que nos reconectará con nuestras raíces. Mediante esto, somos capaces de entender la cosmovisión de nuestros ancestros en cuanto al movimiento del cuerpo, pero también sobre otros cuerpos en el universo, como la luna, el sol, los planetas y las estrellas. También aprendemos sobre otras tradiciones, como los bailes de acrobacias que tenían lugar antes de los partidos. Podemos conectar nuestra espiritualidad mediante estas formas profundamente. Nos hace comprometernos con nuestra cultura de una manera que es diferente del aprendizaje teórico. Sobre todo, nos ofrece una oportunidad de aprender sobre nuestra cultura Maya desde una perspectiva que se desvía de la usual historia opresiva de conquista y colonización que hemos escuchado una y otra vez. El juego de pelota Maya nos da la oportunidad de reconectar con esa parte de nuestra historia que precede a la invasión europea. 


Enrique Salanic, es un actor Maya K’iche’ de Cantel, Quetzaltenango, Guatemala. Ha protagonizado dos filmes: Días de Luz, dirigido por el productor guatemalteco Sergio Ramírez, y José, dirigido por Li Cheng, el cual ganó el Premio Queer Lion en el Festival de Cine de Venecia. Salanic también ha actuado en otras películas en papeles secundarios. Él es un Ajpitz (jugador de juego de pelota Maya), un Ajq’ij (cronometrador Maya), un intérprete y traductor de Inglés a Español. Se ha educado en bioquímica y psicología. Cat Monzon (Maya K’iche’), asistente ejecutiva de Cultural Survival, habló recientemente con Salanic sobre su pasión, el juego de pelota Maya. 
 

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Enrique Salanic. Foto por Verónica Sacalxot.

Cultural Survival: ¿Cómo se siente a practicar el juego de pelota? ¿Por qué piensa que es importante para la juventud involucrarse en el juego?


Enrique Salanic: Me siento empoderado. Jugar Pitz es un privilegio. Hay una falta de apoyo de parte de las autoridades y también hay falta de involucramiento de parte de la juventud, sin embargo, nuevos equipos están formándose. Sentimos que nuestro equipo ha inspirado a otros a hacer sus propios equipos. Jugar es una manera en la que puedes aprender nuestra historia. Usualmente solo escuchamos lo que pasó después de la colonización, no sobre lo que estaba pasando antes. 


CS: ¿Cómo influye el juego de pelota Maya en su espiritualidad y su conexión cultural?


ES: Es un complemento que llena un vacío. Refuerza mi espiritualidad, ser capaz de sentir la energía de otros antes, durante y después de los juegos. Me hace más sensible al punto en donde puedo estar al tanto de la energía de la pelota en sí. En nuestro grupo, compartimos las investigaciones que hemos hecho sobre arqueología o epigrafía. Hay algunos miembros que están más interesados en ciertos temas y buscan talleres o espacios para profundizar sus conocimientos. El juego me hace más inquisitivo y me hace indagar en la historia. Lo que hacemos no es una réplica de lo que pasó en el pasado, sino que nos conecta a muchas prácticas que eran realizadas antes y necesitamos estar al tanto de ellas. 


CS: ¿Cómo influye el juego de pelota en su estado físico y mental? ¿Es un deporte extremo?


ES: Mentalmente tiene que ver con la espiritualidad. Hay un 100% de concentración. Si no estás concentrado completamente puedes golpearte con la pelota o puedes perder la concentración. Hay momentos en los que se requiere de abstinencia sexual. Es un gran reto para la juventud administrar y ejercitar su energía mental. Por la parte física, es muy demandante. El juego es básicamente hacer abdominales intensos por rondas de 15 minutos, lo que es lo que una ronda puede durar durante un juego. Necesitas ejercitar cada semana, partes del cuerpo que usualmente no son usadas como la cadera, brazo y rodilla. En cierto punto diría, sí es un deporte extremo, debido al hecho de que alguien puede morir si son golpeados por la pelota en la cabeza, vértebras, estómago u otra parte del cuerpo muy severamente.


CS: ¿Existen adversidades al jugar el juego? ¿Qué le hace continuar jugándolo?


ES: Hay adversidades. Hay gente que es muy religiosa y cuando nos ven practicando quieren que nos vayamos o se organizan entre ellos para sacarnos de los lugares en los que practicamos. Siento que esto está estrechamente relacionado al racismo. La gente nos pregunta por qué lo practicamos, dicen que es una cosa del pasado. Nos dicen que es mejor que no lo hagamos o que lo hagamos en otro lado.  También hay gente que siente que es mala influencia para sus hijos practicar el juego de la pelota. Estos son algunas de las desventajas. Lo que nos hace continuar es nuestro equipo. Tenemos la misma convicción y tenemos claro lo que hemos iniciado, y estas convicciones nos impulsan.
 




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In the Maya ball game, the ball is put in motion by action of the right hip, the right elbow, or the right knee and is not permitted to touch the ground. Daniel Sosa and Enrique Salanic at a training on top of Chui Jolom Dueño Hill, Totonicapan, Guatemala. Photo by Cat Monzón.
 

CS: ¿Cómo te ves a ti mismo en relación al juego en 10 años?


ES: Quiero seguir siendo parte del equipo y jugar toda mi vida, o al menos tanto como mi cuerpo me permita hacerlo. Tenemos un compañero de equipo que es un arquitecto y él sabe que el Pitz es parte de su vida. Es posible que no pueda practicarlo todo el tiempo, pero cuando puede, lo hace. Para todos los miembros del equipo es así; practicamos por nuestra cuenta y cuando podemos nos reunimos para jugar juntos. Nuestro equipo está formado por gente que no vive en el mismo pueblo o ciudad. 
 

CS: ¿Cómo te gustaría ver el juego de pelota desarrollarse en el futuro?


ES: Deseo ver más equipos. No pedimos que practiquen la cosmovisión Maya al 100%, pero al menos que sepan lo que jugar este juego implica, ya que es un juego ceremonial. Me encantaría que fuera tan famoso como el futbol, el cual es muy popular. Este deporte puede crear conciencia a un nivel físico y mental. También te hace sentir curiosidad de lo que pasó cuando este juego era jugado por nuestros ancestros.

 

-- Cat Monzón (Maya K’iche’) es Asistente Ejecutiva de Cultural Survival 

 

Foto superior: El juego de pelota maya está resurgiendo en Guatemala. Enrique Salanic golpeando la pelota de goma con la cadera en un entrenamiento matutino. La bola en el cielo se parece al sol. Foto de Cat Monzón.n.

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