Equilibrando la maternidad y el servicio: Maricel Zurita Cruz

Maricela Zurita Cruz (Chat Nya) es originaria de San Juan Quiahije, Oaxaca, México. Se graduó de la escuela secundaria con una beca para mujeres Indígenas otorgada por el Fondo Guadalupe Musalem. Al finalizar sus estudios, comenzó a colaborar con el Grupo de Estudios sobre la Mujer Rosario Castellanos (GES Mujer), una de las organizaciones de derechos de las mujeres más antiguas de México, que trabaja para mejorar la equidad de género y el bienestar de las mujeres a través de la divulgación, la investigación, las comunicaciones, y formación en Oaxaca. Durante este tiempo, Cruz trabajó para desarrollar planes y programas de capacitación enfocados en los derechos y la salud de las mujeres Indígenas. Como profesional, brindó un enfoque de diversidad de género a los proyectos de comunicación Ojo de Agua, una organización que trabaja en comunicación comunitaria principalmente en radio y documentales. En 2019, colaboró con Cultural Survival como capacitadora en nuestros talleres para mujeres Indígenas comunicadoras realizados en Oaxaca.

 

Cruz recibió el Premio Nacional de la Juventud de México en la categoría Compromiso Social por su trabajo con las mujeres de su comunidad y con GES Mujer, quien la nominó. Este fue un gran logro personal y la ayudó a conseguir los fondos necesarios para obtener una licenciatura en educación. Debido a que recibió el premio como persona, la gente de su comunidad sospechaba de sus “verdaderas” intenciones. Sin embargo, con el tiempo, pudo recuperar su confianza mostrándoles su genuina pasión por trabajar en la comunidad. Cruz utilizó parte de su beca para financiar una biblioteca infantil local, la cual aún funciona hoy. Ha realizado talleres sobre cómo ser madre primeriza y ha hecho una donación al Fondo Guadalupe Musalem para que otras mujeres Indígenas tengan la oportunidad de continuar sus estudios como ella lo hizo.

 

Cruz mantuvo lazos con su comunidad en Quiahije durante los 16 años que vivió lejos. Siempre supo que quería regresar, pero no tenía idea de que cuando llegaría el momento, sucedería tan repentinamente. Luego, en 2020, fue inesperadamente elegida por la Asamblea de su comunidad como Regidora de Ecología (directora de ecología) para un departamento municipal de nueva creación. Para Cruz, “tener un puesto no está en consideración; tienes que servir". Entonces, cuando fue notificada de su nuevo nombramiento, ella y su pareja dejaron sus trabajos en la ciudad de Oaxaca y se mudó de regreso a San Juan Quiahije.





photoMaricela Zurita Cruz en el campo trabajando en educación ambiental en su comunidad de San Juan Quiahije, Oaxaca, México.
 

El nombramiento de Cruz es un evento significativo en un contexto donde el poder y la propiedad de la tierra son colectivos. La Asamblea es la máxima autoridad en su comunidad; los roles de liderazgo rotan y son elegidos colectivamente. Cruz es la persona más joven del departamento y la segunda mujer en ocupar ese cargo. Todos los puestos están al servicio de la comunidad, no son remunerados durante tres años, y son un reconocimiento de la confianza de la comunidad en la persona elegida para llevar a cabo sus responsabilidades.

 

Cruz ha trabajado para establecer su papel como la primera directora de ecología en su comunidad. “Al principio, no sabía por dónde empezar, así que decidí comenzar con las razones por las que este cargo fue creado por los miembros de la asamblea: abordar la contaminación, el exceso de basura, la tala del bosque y la caza de animales en peligro de extinción como prioridades", dice ella. En su primer año, trabajó en el manejo de residuos sólidos. Se prohibió el uso de bolsas de plástico en las tiendas después de la aprobación de los acuerdos que se alcanzaron con comerciantes y dueños de negocios. Se prohibió la venta de alimentos fritos pre-envasados. La venta de refrescos está regulada y ahora solo se pueden vender en latas de aluminio o en botellas tamaño familiar. La comunidad también reforestó algunos terrenos. Actualmente en su segundo año, el departamento se está enfocando en reclutar voluntarios de la comunidad para implementar una campaña de educación y conciencia ambiental. También se está trabajando mucho para promover la compra de productos locales y reducir la basura.

 

Además de ser jefa de departamento, educadora y especialista en cuestiones de género, Cruz ha asumido otro papel desafiante: la maternidad. Desde que nació su hijo, ha tenido que ajustar sus horarios laborales y familiares. Ha tenido que tomar decisiones personales difíciles, como no amamantar a su hijo en todas las comidas para cumplir con sus horarios de trabajo y ceder otras responsabilidades al padre de su hijo. Cruz dice que vivir en su comunidad ha tenido ventajas y desventajas para la maternidad. Por un lado, “siempre hay otras mujeres que ayudan a cuidar a los niños y practican la 'maternidad colectiva'”. Incluso en el trabajo, dice, los miembros masculinos del consejo la ayudan a veces con el cuidado de los niños. Sin embargo, sabe que la comunidad y su familia no aceptan plenamente su estilo de crianza y cree que “no me habrían nombrado, como directora, si hubieran sabido que estaba embarazada”.

 

Cruz también tiene que equilibrar su trabajo comunitario y maternidad en el contexto de la pandemia del COVID-19, la cual ha generado grandes reflexiones y lecciones para ella. Ha notado que la partería es un área importante que necesita ser revitalizada; en Quiajije solo hay tres comadronas, y no se identifican como tales debido al desprecio de su trabajo por las políticas de salud estatales. Por el lado bueno, mucha gente que vivía fuera de la comunidad ha regresado, están cultivando sus propios alimentos y comiendo más saludable.  Además, algunos padres recuperaron la educación de sus hijos a través de la educación en casa, y los estudiantes tienen ahora la oportunidad de conectarse con la comunidad y sus necesidades, incluyendo el medio ambiente. 




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Maricela Zurita Cruz sensibilizando sobre el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer el 25 de noviembre.

 

En el 2019, 10 artículos de la Constitución Mexicana fueron reformados para asegurar que las mujeres ocuparan el 50% de las posiciones políticas en todos los niveles de gobierno. Esta reforma generó varios conflictos internos en las comunidades como en la de Cruz, en donde las posiciones políticas son ocupadas principalmente por hombres. Aunque muchas comunidades han hecho un progreso lento en términos de lograr la diversidad de género, las enmiendas forzaron una confrontación dentro de las formas de gobierno colectivo porque no consideraba las diferentes realidades de los roles de género en comunidades locales. “Los cargos de representante y liderazgo son integrales y no aislados," dice Cruz. “La igualdad de género ha venido a romper esto, y es por eso que los hombres nos han rechazado. Nosotras las mujeres tenemos que usar nuestras mentes, corazones y almas para escuchar por qué nuestros colegas piensas de cierta manera. Necesitamos entender muy bien el territorio que estamos pisando. No queremos llegar a nuestra comunidad con la lógica que aprendimos en la ciudad. Hay ‘otra’ forma de entender la vida que es importante de respetar. 

 

Como muchas mujeres Indígenas, Cruz ilustra el delicado equilibrio de mantener todos sus roles cuidando a su familia, comunidad y la Madre Tierra, mientras promueve la participación de las mujeres en la gobernanza de la comunidad. Después de trabajar durante mucho tiempo en temas de género fuera de su comunidad, Cruz cree que le corresponde a mujeres como ella, que comienzan su participación en puestos de poder comunitario, educar y hacer cambios internamente y abrir el camino a otros. Cruz está predicando con el ejemplo, mostrando a su comunidad “que las mujeres tienen carácter, que puedes ser madre y directora al mismo tiempo; que podemos dialogar con hombres y mujeres sobre la problemática de género, y aprovechar cada momento para educar y hacer visible lo que somos capaces y de lo que podemos hacer”.

 

Cruz ha empezado a creer que ser madre es una decisión personal, una que no debería depender de otras personas. “Necesitamos hacer de lado la culpa y aceptar que las mujeres pueden hacer muchas cosas y muchas otras no. Hay veces en las que necesitamos estar más con nuestros hijos y cuando debemos aprovecharnos de esos momentos. Debemos valorar todo lo que nos rodea y dejarnos ayudar”, dice ella. Al igual que otras mujeres que ocupan puestos comunitarios, “deberíamos abrir nuestras mentes, tener posiciones claras, y saber lo que vamos a permitir y lo que no, para que en momentos de desacuerdo no dejemos que las cosas nos lastimen y vayan en contra de nuestra propia felicidad”.

 

--Bia’ni Madsa’ Juárez López (Ayuuk/Binnizá) es Gerente del Programa Fondo Guardianes de la Tierra de Cultural Survival.

 

Todas las fotos cortesía de Maricela Zurita Cruz. 

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