Por Sandra Peláez (Pasante de CS)
AFEDES es una asociación fundada en los años 80 por mujeres mayas kaqchikel del municipio de Santiago Sacatepéquez, que decidieron organizarse ante los problemas de desnutrición e inseguridad alimentaria. Actualmente, la asociación está integrada por 522 mujeres asociadas, provenientes de los departamentos de Sacatepéquez, Chimaltenango, Santa Lucía Utatlán, Sololá y Tactic Alta Verapaz. Los perfiles de las integrantes son diversos, puesto que se cuenta con un amplio rango de edades, distintos orígenes (kaqchikel, k'iche' y pqomchi'), diversas ocupaciones, conocimientos y habilidades.
AFEDES considera esencial recuperar la memoria histórica e implementar la filosofía de la Red de Vida (Utz’ K’aslemal) para hacer frente a las estructuras sociales que las oprimen. Este enfoque desafía la visión occidental que centraliza el poder y admite discursos totalitarios, proponiendo un enfoque de interconexión vital que requiere de cuidados. Además, integran visiones feministas globales como la perspectiva de género para poder analizar dinámicas de poder entre hombres y mujeres influenciadas por la división sexual del trabajo y la imposición de roles patriarcales y coloniales. A partir de estos enfoques, buscan fortalecer habilidades y capacidades, además de promover la autonomía de las mujeres en tres aspectos: física, económica y política, para mejorar las condiciones de vida de las mujeres Indígenas fuera de prácticas coloniales patriarcales opresoras, y promueven la defensa de nuestros derechos, saberes y el ejercicio de la libre determinación como pueblos frente a las opresiones.
Después de haber identificado casos de apropiación cultural, industrialización y mercantilización sin consentimiento del arte textil alrededor de 2012, cuando una diseñadora les pidió a un grupo de tejedoras la elaboración de diseños “exclusivos” para la reventa, se inició en 2014 un proceso legal para el resguardo de la propiedad intelectual colectiva de las creaciones e indumentaria elaborada por las mujeres Indígenas. Esta situación llevó a la creación del Movimiento Nacional de Tejedoras de Guatemala Ruchajixik ri qna’ojbäl, el cual opera con Consejos de Tejedoras que se ubican en siete departamentos. A pesar de ser autónomos, estos consejos reciben apoyo de AFEDES en la gestión de recursos para capacitación política, escuelas de tejidos, reuniones regionales y Encuentros de los Consejos de Tejedoras, motivándolos a unirse a más actividades de la organización. Desde 2005, AFEDES ha impartido estas escuelas de tejido capacitado a más de 2.000 mujeres mayas en el uso de telar de cintura. Ahora, los Consejos de Tejedoras tienen especial interés en continuar desarrollando Escuelas de Tejidos en sus territorios debido al potencial que tienen como herramientas para el resguardo de sus conocimientos.

En 2024, AFEDES, con apoyo del Fondo Guardianes de la Tierra, llevó a cabo dos actividades para el resguardo de conocimientos ancestrales en materia de arte textil y del sistema alimentario de las comunidades Indígenas en Guatemala. La primera actividad, en seguimiento a las necesidades de AFEDES y el Movimiento Nacional de Tejedoras, fue la Escuela de Tejidos, en Santiago Sacatepéquez y Santo Domingo Xenacoj, con el fin de fortalecer la identidad de las mujeres indígenas a través del aprendizaje del arte textil como una acción de resguardo inmediato de conocimientos ancestrales e intergeneracionales. Se impartieron en dos fases: la primera enfocada en la educación en técnicas básicas y la segunda respecto al diseño y a las combinaciones de colores. Las clases fueron impartidas en kaqchikel, aunque el castellano se usó como herramienta para aquellas personas que no hablan maya. Las clases fueron impartidas en kaqchikel, apoyándose en el español para quienes no dominan el kaqchikel.
Asimismo, la escuela funcionó como espacio de terapia ocupacional, ya que el tejido, además de ser una actividad económica y cultural, es repensado como una práctica que aporta a la salud emocional de las mujeres mayas. Parte de este proceso implicó la aplicación de la cromoterapia y la realización de recorridos del territorio y paisaje para que las mujeres vincularan el uso del color con el entorno y sus emociones. Además, la escuela fue un espacio de discusión política, abordando temas como identidad, memoria histórica y derechos individuales y colectivos de las mujeres Indígenas, promoviendo un aprendizaje intergeneracional, entre niñas, mujeres jóvenes y mujeres adultas.
“Antes de entrar a la escuela de tejidos, nunca había tenido un espacio donde realmente sintiera que era para mí. Siempre estaba ocupada ayudando en la casa o en el trabajo, pero aquí encontré un lugar donde puedo aprender y también compartir con otras mujeres. No solo he aprendido a tejer, sino también sobre los derechos de las mujeres. Es bonito saber que mientras tejemos, también crecemos como personas. Ahora sueño con crear mis propios diseños y tal vez enseñarles a mis conocidas”, menciona Floridalma, de 33 años.
Las tejedoras, desde su posición de autoridad, extienden su autoridad hacia la salvaguarda de sus conocimientos en cuestión alimentaria y medicinal. Es por ello que las Escuelas Vacacionales Agroecológicas de AFEDES han sido espacios clave para sensibilizar a los hijos e hijas en torno a temas como soberanía alimentaria. Cultural Survival también brindó apoyo para la realización de una Escuela Vacacional Agroecológica, con el fin de conservar y transmitir saberes y prácticas que contribuyan a promover una alimentación propia y saludable. Estas se dividieron en dos talleres con cinco estaciones: “Red de la Vida” enfocado en la conexión entre la naturaleza y arte, “Cuidados de los huertos, tierra y el agua” con temas de medicina tradicional y agroecología, “Cocina maya” recuperación y difusión de la gastronomía local y su importancia en la salud, “Libres de violencia” atendiendo temas de violencia sexual y escolar adecuandose a la edad de los participantes, y “Mis aprendizajes” bloque de conclusiones y reflexiones para la aplicación de lo aprendido en la vida cotidiana. Al igual que en las Escuelas de Tejido, estos talleres se impartieron en kaqchikel y español.
Estos espacios les ayudaron a las infancias y adolescencias a apropiarse de los conocimientos y aplicarlos en su día a día, desde el reconocimiento de las plantas que componen sus huertos familiares y los cuidados necesarios que implican: “A mi me gusta cocinar y apoyo a mi mamá en la preparación de alimentos, me gusta cuidar las plantas porque cuando estoy enfermo ellas me sanan y es mi forma de agradecerles su bondad”, mencionó Alberth, de 14 años. De igual manera creó mentalidades críticas en torno a dinámicas familiares y de pareja donde se reconocen las violencias que pueden existir y se reflexiona sobre sus implicaciones para poder identificarlas y prevenirlas, “Ahora se que debo de apoyar a mi mamá en las tareas de la casa según mis capacidades ya que antes no le ayudaba. También sé que soy capaz de pensar y aportar de buena manera” comentó Juan José, de 11 años.
El caso de AFEDES inspira múltiples reflexiones, por un lado el poder aplicar su filosofía tradicional de Red de Vida bajo un enfoque de perspectiva de género, lo cual es una prueba de que es posible poder negociar filosofías tradicionales Indígenas con filosofías occidentales y que esto puede resultar beneficioso para los miembros de las comunidades, es decir las infancia, adolescencias, mujeres y otros miembros relacionados a AFEDES quienes han adquirido nuevas maneras de mirar sus identidades desde un enfoque crítico siempre respetando sus orígenes. Eso nos recuerda la importancia de crear proyectos intergeneracionales, que, si bien cuentan con un mismo fin, se pueden abordar de distintas maneras, dependiendo de la edad de los participantes, para poder cumplir con sus objetivos de mejor manera. Y finalmente, plantean al arte textil como un espacio y símbolo de resistencia Indígena, que asimismo es un espacio de creación de memoria, modo de subsistencia y actividad terapéutica.