Por Carlos Escalante Villagrán (Maya K’iche’), Judiel López Cabrera (Maya Mam) y Anna Aziza Grewe
La medicina ancestral en la región de occidente de Guatemala se mantiene en constante investigación por parte de las personas del área maya mam y maya k’iche’, que son curanderos (yoq’ol o ajkun kech ak’alab’), comadronas (chujal o iyom) y guardianes del tiempo (ajb’kab o ajq’ij).
Ellas y ellos se preocupan por la salud de las niñas, niños, jóvenes, adultos y ancianos de las comunidades Indígenas, y además mantienen vivas las plantas medicinales en sus distintos terrenos. Trabajan por medio de la unión, la sencillez, el respeto y el conocimiento, llevando entendimiento e intercambios para curar los desequilibrios de la población. Recientemente, hay grupos de personas que se interesan demasiado por la medicina maya porque ha sanado a muchas personas. Es un sistema natural que se aprecia por devolver la vida y propiciar el desarrollo de nuevas oportunidades. La medicina ancestral maya es un conjunto de conocimientos que también incluye una infinidad de métodos de curación, siempre bajo el principio de que todo tiene vida y energía. Debe entenderse que «¨las enfermedades¨» revelan un desequilibrio entre el cuerpo espiritual y el cuerpo físico; y todas las partes del cuerpo se relacionan entre sí, un desequilibrio en una parte del cuerpo afecta a las demás partes.
Cada grupo, curanderos, comadronas y Guardianes del Tiempo, tiene su sistema de curación. También identifican los distintos padecimientos de las personas, por ejemplo, los padecimientos fríos y los padecimientos no naturales, ya que, dependiendo del origen del padecimiento, cada uno tiene su curación.
La vivencia de los curanderos se basa en las plantas curativas, en sus efectos y en estar muy cerca de las personas que tienen padecimientos. El apoyo que dan las comadronas a las personas es por medio del conocimiento del sistema del cuerpo, su funcionamiento, sus órganos, y utilizando los vapores que produce el chuj o tuj (temazcal). Es de las diversas plantas y del vapor con las que se logra la estabilidad de la persona. Los guardianes del tiempo curan por medio del nahual de cada uno: El nahual es la energía que tiene cada ser de acuerdo con la fecha de nacimiento. Ellas y ellos buscan las diversas corrientes de la luna: la luna creciente, luna llena, menguante y luna tierna, leen el cielo para encontrar los defectos que hay en el equilibrio del paciente.
Ahora bien, cuando los pacientes están muy graves, se reúnen las tres personas y realizan un estudio complejo para sanar a la persona. Cada uno pone de su conocimiento, llamando a las energías del día, del sol, del agua, del aire y de la tierra para así sanar a las personas. Importantes para sanar son el I’x, Tijax, Imox, Kan, Kame, y Q’anil (6 de las 20 nahualib’ del calendario Maya Cholq’ij). Todo paciente requiere una revisión completa de su cuerpo, observar, escuchar su corazón, en un espacio muy tranquilo para que se le pueda detectar su desequilibrio.

El uso de las plantas medicinales lo vamos a conocer a través de dos padecimientos casi conocidos por todos: el mal de ojo y la caída de la mollera.
Los bebés y niños son los más susceptibles al mal de ojo. Los síntomas son diarrea, fiebre, vómitos, llanto constante, cansancio y falta de apetito. También se puede observar que los ojos se vuelven negros y, muchas veces, tienen una mancha verde entre las cejas. Para que sea eficaz, es importante que la persona que haga la limpia sea una curandera y no alguien de la familia. Para la curación hay que ponerle mucha atención y darle la energía necesaria al niño o bebé. Es un tratamiento sencillo para calmar la angustia que tiene: dentro de un pañuelo rojo se coloca un huevo de gallina de casa, un limón, ruda (ruta graveolens), 9 semillas de pimienta gorda, 9 clavos de olor, 9 chiles secos pequeños, 9 dientes de ajo y un puñito de semilla de achiote (Bixa orellana). Se humedece el pañuelo con licor artesanal o agua florida. El huevo debe estar frío para que absorba el calor y que quite el mal humor del niño. Para iniciar la curación, se llama espiritualmente al lugar donde la persona obtuvo el mal de ojo: si fue en la calle, en una reunión con familiares, por medio de una persona con algún lío o de una persona alcoholizada. En la limpia espiritual se pide que se retire la energía. Se pasa el huevo y los elementos del pañuelo por el cuerpo del bebé, de arriba hacia abajo, primero adelante y después atrás, diciendo las oraciones especiales que varían según la región.
Este tratamiento se hace una vez por día durante tres días o durante nueve días cuando el ojo está muy fuerte. La curación para devolverle la energía a la persona se hace con preferencia al mediodía. Después se le da a la persona una protección: un collar rojo con 3 clavos, 3 semillas de pimienta gorda, achiote, un diente de ajo y un chile o una pulsera roja con una semilla de ojo de buey (Mucuna urens).
Otro padecimiento muy prevalente es la caída de la mollera. La caída de mollera se da en niños y jóvenes al levantar objetos pesados, pero sobre todo en bebés. Se detecta cuando el bebé tiene mucha flema, le cuesta mamar o si tiene dificultad para respirar bien. Para tratar la caída de mollera, se debe llevar al bebé con la curandera para un lavado de boca y de la garganta; ella puede detectar si se debe a un susto o a un golpe. Tocando dentro de la boca, ella palpa el paladar para levantarla, lava las encías y la parte inferior de la lengua con mucho cuidado, usando agua caliente con sal negra y manzanilla o apazote (Dysphania ambrosioides). En algunas partes del área Mam también se usan tres piedras del río, que se colocan en el agua hervida que se usará para curar.
El bebé, niño o joven debe arrojar la flema durante el proceso de lavado, por lo que debe haber un recipiente cerca. Este tratamiento se realiza dos veces al día, en ayunas en la mañana y otra vez antes de la cena. La duración depende de la gravedad del paciente, puede ser de tres o nueve días. Después del lavado se le da un té de pericón (Tagetes lucida), hinojo (Foeniculum vulgare) y verbena (Verbena officinalis). A la persona se le coloca un pañuelo que se amarra firmemente alrededor de la frente del bebé, del niño o del joven. Es importante taparse la nariz y la boca en los momentos posteriores al tratamiento para evitar que entre frío. Durante el tiempo que se hace la curación el niño no debe correr, saltar, ni cargar cosas pesadas.
Las plantas medicinales en la vida del campo han sido un gran éxito en la salud, especialmente en la salud de la niñez de la región. Son de fácil aplicación junto con las personas que tienen el conocimiento de los padecimientos, y su costo es aceptable. Elegimos dos casos de curación muy conocidos en los medios comunitarios. Estamos cerca de los grupos de curación y sanación comunitaria y en la mayor disposición para resolver algunas dudas sobre el uso de plantas curativas, así como sobre la labor de curanderos, comadronas y Guardianes del Tiempo.
--Carlos Escalante Villagrán (maya k’iche’) y Judiel López Cabrera (maya mam) son Guardianes del Tiempo. Anna Aziza Grewe es una Iyom (partera/sanadora).
En 2025, la Asociación Colectivo Vida Digna recibió una subvención del Fondo Guardianes de la Tierra (Keepers of the Earth Fund). Vida Digna es una organización maya con sede en el occidente de Guatemala, dedicada a reafirmar las identidades Indígenas. Apoya a jóvenes rurales, mujeres y familias para que alcancen su máximo potencial mientras contribuyen al desarrollo de sus comunidades. La organización se esfuerza por revitalizar la sabiduría intergeneracional mediante la difusión de la cosmovisión maya y el fomento de la espiritualidad maya, un enfoque que promueve el florecimiento de la vida y las relaciones armoniosas entre la humanidad, la naturaleza y el cosmos. Asimismo, promueve las prácticas de las ciencias de sanación maya a través de la acción colectiva, el acompañamiento personal y programas de capacitación dirigidos a jóvenes Indígenas, parteras y sanadores tradicionales.