VIVIMOS POR EL RÍO, VIVIMOS POR EL MAR: Conservación de los recursos naturales de los pueblos Ahetaha en las Islas Salomón

'Honu e hinaania apa'apana ka ano ano nao kau', que se traduce más o menos como “La tortuga confía en sus aletas para arrastrarse sobre corales afilados y muertos”, es una expresión en nuestro lenguaje de Are'Are para describir que, a pesar de lo lento que se mueve uno o de lo largo que es el viaje, uno puede llegar a su destino. Honu es el nombre local para tortuga; hina’ania significa creer y confiar; apa’apana significa aletas; ano significa arrastrarse o gatear; nao significa sobre o dentro, y kau significa coral muerto en la playa. Esta expresión se usa normalmente cuando se habla de dinero, especialmente si alguien está comprando un cerdo vivo por un compromiso cultural, como la boda de un familiar y se paga un alto precio que ningún otro familiar puede pagar. La tortuga es fundamental para nuestra cultura y se usa a menudo en nuestro idioma.

Desde tiempos inmemoriales, mi pueblo de Ahetaha, en el puerto de Manawai, Islas Salomón, ha identificado marcas de huellas de miembros de la familia y de animales silvestre a lo largo de toda la playa y en el monte a lo largo de los caminos. Podemos decir fácilmente quién es quién por las huellas. Vivimos por el río, y vivimos por el mar. Estamos conectados a estos dos entornos en nuestras actividades diarias. Usamos el pájaro de la cola grande como nuestro indicador climático. Cuando lo vemos construyendo su nido un metro por encima del río, sabemos que todos nuestros jardines a lo largo de ese río no estarán bajo la amenaza de inundaciones, durante los próximos seis meses. El milano hace lo mismo a lo largo de línea costera: cuando construye su nido a solo un metro por encima de las olas, sabemos que el mar estará bien durante un largo período de tiempo, entonces los hombres podrán ir a pescar y bucear, y las mujeres podrán recolectar conchas marinas en los arrecifes.

En el 2017, los pueblos Ahetaha formaron la Asociación de Conservación de Agua de Ahetaha (AWCA) en el Distrito Constitutivo del Este, Distrito 19, Provincia de Malaita, Islas Salomón, para proteger nuestras tierras ancestrales. Dado que el apoyo del gobierno es escaso, hemos creado prácticas sostenibles para la flora, fauna y recursos hídricos locales, utilizando prácticas y métodos tradicionales que han sostenido los ecosistemas durante generaciones. Actualmente, estamos trabajando para la conservación del dugongo local (un mamífero marino similar al manatí) y las poblaciones de tortugas marinas, así como el manejo correcto de las algas marinas. Las especies marinas están, a menudo, bajo amenaza de ser cazadas sólo por diversión o asesinadas por un pescador durante algún accidente; por ello los Ahetaha buscan salvar a estas criaturas de la extinción.

En el este de Are’re, los miembros de la tribu Ahetaha hemos visto las forma en que los ricos recursos de la selva tropical, las especies terrestres y de agua dulce han disminuido, de manera progresiva, en los últimos 20 años. También estamos enfrentando el desafío de una población en continuo aumento, que ha ejercido una presión significativa sobre los recursos limitados con los que cuenta la tribu, tales como el agua, los bosques tropicales, las tierras y los manglares. Esto ha dado como resultado que sea insostenible mantener un nivel de cosechas satisfactorio para todos, lo que ha generado en algunas ocasiones disputas familiares y tribales. Uno de nuestros jefes vio la imperiosa necesidad de establecer una organización para unificar a toda la tribu con relación a necesidades que generen un bien para toda la comunidad. El primer paso fue convencer a algunos parientes, con la idea de proteger los manglares y arrecifes a lo largo del paseo marítimo de la pequeña aldea de Ahetaha. Al ver que trabajando juntos podían lograr más de lo que podrían haber logrado solos, nació la idea de crear la Asociación para la Conservación.

Ahetaha es una pequeña aldea situada en tierras tribales, formada por ocho hogares con ocho cocinas hechas con techos de paja de sagú, paredes abiertas, un área de fuego para cocinar y hornos tradicionales en los que se usan piedras negras del río. Estas casas están dispersas a lo largo del paseo marítimo y a lo largo del rio hacia el interior. De los ocho hogares, el cincuenta por ciento son casas construidas con materiales convencionales, mientras que el otro cincuenta por ciento está hecho de materiales tradicionales. Hoy en día, unas 500 personas, incluyendo niños, jóvenes, hombres y mujeres, están vinculadas con estas tierras. La tierra es parte de nuestro ADN: nos unimos a la tierra a través nuestra historia familiar y nuestro linaje. Nuestros parientes, que actualmente residen en aldeas cercanas más grandes, son optimistas, y quieren regresar para reasentar a sus familias en la tierra a la que pertenecemos y estamos conectados. Vivimos de un cultivo de subsistencia donde continuamos sembrando nuestros propios cultivos nativos para el consumo familiar, necesitando de una pequeña cantidad de dinero para comprar artículos básicos como jabón, ropa, azúcar, sal, arroz y alimentos enlatados.

Hay una brecha generacional entre nosotros y nuestros hijos en términos de aprendizaje. Nosotros aprendimos a través de la interacción con el entorno natural, mientras que nuestros hijos ahora no se conectan con el mundo natural y, en cambio, escuchan música o se quedan absortos con sus teléfonos. AWCA, un socio del Fondo de subvenciones de Guardianes de la Tierra, es un agente de cambio para muchos miembros de nuestra comunidad, pues trabaja con el objetivo de conectar a nuestra gente con nuestros recursos naturales. En el este de Are’are, los miembros de la tribu Ahetaha eran conscientes de su rico potencial en términos de recursos de la selva tropical, especies terrestres y de agua dulce; sin embargo, un nivel insostenible de cosechas por parte de su población en aumento ha provocado disputas familiares y tribales.

Aunque la comunidad Ahetaha ha estado pasando por muchos cambios al adoptar un estilo de vida más occidental, nuestras tradiciones siguen siendo parte de nosotros, como nuestra forma de gobierno ancestral, cultivos rotativos, dote nupcial, rituales de duelo y el método de conservación, conocido en nuestro dialecto como Asiia. Hoy en día, muchos jóvenes que trabajan en este programa de conservación son personal calificado y son científicos marinos, ambientalistas, abogados ambientales, ingenieros eléctricos, contadores, economistas, agrónomos, educadores, arquitectos y gerentes de negocios. Alentamos a nuestros hijos a que estudien y se conviertan en especialistas en áreas de conservación. Desarrollamos nuestros propios recursos para una economía verde; es hoy cuando tenemos que unirnos. Somos de la opinión que tenemos los recursos y la riqueza. Todo lo que necesitamos es organizarnos y hacer bien las cosas.

Existen limitaciones para la solicitud de un área marina protegida en el este de Are'are, contextualizándolo alrededor de la propiedad tradicional de la tierra, los recursos y los gobiernos ancestrales. Hay algunas áreas protegidas legalmente, la mayoría establecidas en tierras consuetudinarias bajo propiedad tribal, pero con poca capacidad de gestión. AWCA está trabajando para la conservación de la recuperación de las tortugas verdes, el dugongo y el manejo de las algas marinas en el Este de Are'are, por la incontrolada matanza de animales, especialmente durante las épocas festivas. Las amenazas actuales para la supervivencia del dugongo son las lesiones y, a menudo, la muerte, cuando son golpeadas accidentalmente por barcos, cuando los pescadores los cazan o se quedan atrapadas en las redes de pesca durante la noche. No ha habido ninguna intervención o regulación anterior al inicio de AWCA.

AWCA ha emprendido este proyecto de protección marina, sumado a su esfuerzo permanente para la conservación de la tierra. En sus comunidades, la gente de Ahetaha ha adoptado un enfoque cultural para la conservación, al restringir el uso para la pesca de ciertas áreas como los arrecifes y los caladeros durante períodos de tiempo específicos, como los festivos. La comunidad participa en la identificación y mapeo de los recursos y capacidades de la comunidad para la conservación de especies y recursos naturales. Como un medio para mitigar el aumento del nivel del mar en el área, AWCA está alentando a las personas relacionadas con la Tribu Ahetaha a que planten árboles de mangle en la desembocadura del río y el paseo marítimo. En 2016, los jefes de la comunidad establecieron reglas para evitar que áreas específicas de riesgo fueran explotadas.

El proyecto para preservar los recursos naturales terrestres y marinos de los pueblos Ahetaha, financiado parcialmente por el Fondo Guardianes de la Tierra, se realizará a través de un enfoque participativo, incluyendo mecanismos de aprendizaje compartido y herramientas de acción apropiadas para niños, jóvenes, mujeres y hombres, motivando a que contribuyan en los planes de acción para la conservación. La conservación no es nada nuevo en nuestra cultura. Como agente de cambio, Ahetaha quiere asegurarse de que estos recursos sean utilizados por los propietarios de los recursos de manera sostenible. Con un progreso lento y constante, como la tortuga, alcanzaremos nuestra meta.

- Eddie Aikau Huiarau es el coordinador del proyecto para AWCA, y el coordinador del proyecto de Agua Limpia, Saneamiento e Higiene (WASH) para World Vision-Islas Salomón.

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