Sosteniendo nuestras tierras y vidas: Protegiendo Tierras Sagradas

Los Pueblos Indígenas tienen relaciones culturales y espirituales con la tierra, los bosques y los ecosistemas que son su tierra natal y, que han sostenido sus vidas desde tiempos inmemoriales. Esta relación profunda e intrincada de entendimiento y responsabilidad define sus identidades y culturas. Además guía su administración a través de nuevas y tradicionales formas de prácticas sostenibles. Se estima que sus territorios contienen el 80 por ciento de la biodiversidad de la tierra. Para los Pueblos Indígenas, la conservación de la biodiversidad es una parte integral de sus vidas y, es vista como una parte esencial y funcional del paisaje en el que viven. A medida que las industrias extractivas en todo el mundo invaden sus tierras, estos pueblos están fortaleciendo sus esfuerzos para resistir estas formas de desarrollo y, proteger sus tierras y recursos restantes a través de instrumentos y sistemas legales como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Sus sistemas de conocimiento y manejo son recursos críticos (pero sin ser explotados), en los esfuerzos de conservación global.

En este número del CSQ, nos centramos en los esfuerzos de las comunidades Indígenas para proteger los recursos que quedan en la Madre Tierra. Así, la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, habla de una política de conservación que ha violado los derechos de estos pueblos, dejando en claro, que todos los esfuerzos de conservación deben adoptar un enfoque basado en el respeto a sus derechos. Ella escribe: “Los Pueblos Indígenas tienen sus propios sistemas de protección tradicional, tienen gobiernos tradicionales donde las leyes y políticas sobre la mejor manera de proteger los territorios se están configurando y aplicando”. Además, el asegurar el título de propiedad de las comunidades Indígenas es fundamental para un efectivo trabajo de conservación.

El caso del Pueblo Chajomá en Guatemala ilustra, después de años de persistencia, la manera en que han recuperado exitosamente sus tierras comunales. Asegurar los derechos de los Pueblos Indígenas a la tierra y a los recursos garantiza una mayor conservación ecológica.

Ramona Peters aborda la necesidad de una perspectiva Indígena en el trabajo de conservación. Ella afirma: “La desconexión entre la ciencia occidental y el conocimiento tradicional ha hecho que la tierra sea objeto de abuso. Sólo la caracterización de la vida vegetal en torno a los beneficios que los humanos pueden obtener me recuerda que a los occidentales se les ha encomendado la misión de dominar la tierra a través de la bula papal de 1452 del papa Nicolás V". Ka'imi Hermosura, redefine la conservación a través de un lente Indígena, y habla sobre las obligaciones que se derivan de la cosmología nativa hawaiana para ser un buen administrador ambiental: "Hay muchas responsabilidades en el crecimiento del taro, pero también hay un intercambio de mana, o chi, porque te encanta hacerlo". Finalmente, Elizabeth (Tis) Peterman plantea su preocupación por el impacto de la minería a gran escala en las cabeceras sagradas de Tlingit y la consiguiente pérdida de la seguridad alimentaria, advirtiendo que “el beneficio a corto plazo de estas minas está en desacuerdo con nuestra supervivencia a largo plazo. Las minas y el agua limpia no son compatibles".

Para crear un futuro sostenible para la biodiversidad, los esfuerzos de conservación en todo el mundo dependerán de manera crítica de la participación activa y efectiva de los Pueblos Indígenas. Requerirán una visión y una práctica de conservación eminentemente cambiadas que respeten las tierras Indígenas y sus vidas. Debemos respetar los derechos de los Pueblos Indígenas a sus tierras, así como respetar su uso, conocimiento y ciencia tradicional para proteger nuestro mayor recurso para la vida: la Madre Tierra.

En solidaridad,

Suzanne Benally
(Navajo and Santa Clara Tewa)

 

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