RÉQUIEM, REPRESIÓN O RECUPERACIÓN PARA LOS PUEBLOS DE LA FRONTERA SUR SIBERIANA

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El este de Siberia y su mundialmente famosa región del lago Baikal, que es aproximadamente del tamaño de Francia, representa no solo una zona transfronteriza entre naciones, sino también una zona de transición ecológica donde el país de las estepas de pastizales altas y frías de Mongolia se entremezcla con la cordillera sur de taiga de Siberia Oriental, Rusia. Durante miles de años, mucho antes del Estado ruso y su dominación de Siberia y el alcance de los Khans mongoles (herederos de Ghengis Khan), cazadores nómadas de las montañas y tribus de habla turca interactuaron y comerciaron con pueblos nómadas mongoles de las áreas que rodean el lago Khovsgol y el lago Baikal. No había percepción de "frontera" entre los nómadas tribales de tierras altas y bajas que veían las zonas montañosas alpinas, los bosques de estepas y las tierras de estepas como la patria que les proporcionaba movimiento estacional para sus diversas necesidades de ganado, caza,  recolección y relaciones familiares. 

En las montañas altas de la Cordillera Sayan, los pueblos nativos de habla turca, incluyendo los pueblos Todja-Tuvans, Tofalar, Soyot y Dukha, se beneficiaron de sus antepasados al​​domesticar renos nativos, hace unos 3.000 años. Los renos le permitieron a la gente vivir de forma nómada en las zonas montañosas más duras al proporcionarles transporte y llevar urtz teepees y pertenencias, así como proporcionarles leche a diario lo que se convirtió en el centro de su dieta, el acceso al juego de caza silvestre y la búsqueda de comestibles silvestres (los yaks, ahora presentes en todas partes de Mongolia, son inmigrantes mamíferos más recientes en la región). Los nómadas pastores de renos de los Altos Sayans, siendo severamente confundidos por funcionarios del gobierno en la actualidad en ambos lados de la frontera, son cazadores-recolectores, no pastores de ganado. Esta percepción errónea ha llevado repetidamente a la represión y a políticas mal aplicadas. Al norte y al este del lago Baikal, Rusia, y hasta en el lejano oriente, los cazadores-recolectores de Evenk también se han enfrentado a una grave represión por ser confundidos por  quiénes son y su relación con los renos y sus tierras tradicionales.


 

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Buryat Mongolzhon Steppe y Sacred Sayan Mountains, Buryatia, Rusia.

Desde el colapso de la Unión Soviética, los tiempos de transición económica y política han traído oportunidades a los Pueblos Indígenas y a las minorías étnicas de regiones transfronterizas a explorar su identidad e historia y considerar cambios transformadores. Los años 90 trajeron consigo reformas democráticas, empresas privadas y la apertura de lo que una vez fueron zonas fronterizas completamente cerradas al turismo internacional junto con programas de ayuda internacional de varios países. Gobiernos regionales y locales, el acceso a los medios de comunicación de todas las formas, las artes y oportunidades educativas presentaron nuevos medios para la apreciación y reconocimiento de las historias y culturas de los pueblos nómadas. Sin embargo, las últimas dos décadas han visto demasiados retrasos en Siberia y el lejano oriente de Rusia y Mongolia. Los avances en los derechos Indígenas comenzaron a ser controlados por los gobiernos y la nueva explotación de recursos regionales fue respaldada por corporaciones. La represión nociva de las libertades que anteriormente disfrutaban las ONGs representativas que ayudan a los objetivos ambientales, culturales y de derechos Indígenas se ha unido a los crecientes impactos del turismo sin control, agricultura y caza excesiva, falta de acceso a la educación, la atención médica, la falta de políticas y prácticas claras sobre la propiedad de la tierra, reformas y ​​mucho, mucho más. El acceso a la atención médica para pastores y cazadores nómadas y seminómadas siempre ha sido un desafío, pero se necesita hacer más para que de esta forma, la combinación adecuada e integral de atención médica tradicional y moderna se pueda ofrecer con movilidad a través de las amplias y altas extensiones de las regiones rurales remotas y a menudo montañosas.

La represión de las organizaciones Indígenas se ha utilizado para la explotación desenfrenada de los recursos naturales como el petróleo y el gas, entre los Pueblos Indígenas de la región y contra sus intereses. En el 2002, policías federales con ropa y máscaras sin identificar atacaron a varios líderes de Evenk, los golpearon y los encarcelaron porque eran parte de una entidad agrícola colectiva que cosechaba nefrita legalmente (una piedra similar al jade) en tierras tribales para obtener ingresos frente a los intereses corporativos rusos. Decretos gubernamentales y acuerdos de licencia corporativa se han sancionado en Moscú para apropiarse de los recursos naturales en áreas remotas y rurales con poco o ningún Consentimiento Libre, Previo e Informado de las Comunidades Indígenas.

Una de las más recientes preocupaciones en el lado ruso de las fronteras es la decisión de diciembre del 2019 por parte de un tribunal de Moscú para disolver la Asociación Rusa de Pequeños Pueblos del Norte (RAIPON por sus siglas en inglés), que buscó durante décadas representar a los Pueblos Indígenas a nivel regional y nacional ante el gobierno de la Federación de Rusa. En la región sur de Siberia, esto incluye la representación del interés y los derechos humanos de los Tofalar, los Soyot y casi otros 50 pueblos en toda Rusia, Siberia y el Lejano Oriente.

Funcionarios mongoles establecieron recientemente el Territorio Protegido de Tengis Shisheg Gol con poco consentimiento informado de los pastores nativos de renos Dukha (o Tsaatan). El territorio rodea tierras ancestrales de los Dukha y la caza de animales salvajes, la captura de aves y la pesca están prohibidas ahí, que es su principal dieta de subsistencia y herencia cultura. Funcionarios del gobierno mongol han arrestado a pastores Dukha por practicar la caza tradicional o recoger cuernos desechos naturalmente de venado o alces, haciendo que los nómadas sean obligados a vivir lejos de sus familias en la taiga por varios meses. Con frecuencia, los rifles de los pastores son confiscados también, deshabilitándoos para cazar y alimentar a sus familias. Multas y exilios forzados como éstos dañan severamente a las familias, pero también a la comunidad entera de pastores en donde la colaboración entre familias es necesaria para continuar la vida en las duras condiciones en la alta taiga. “Hemos vivido y nos hemos movido a través de estas remotas y salvajes tierras por siglos con renos, solos e independientes. Nuestra cultura tiene antiguas costumbres que nos enseñan cómo proteger a nuestros animales salvajes y cuándo podemos o no cazar para salvaguardar el número de animales. Somos los mayores protectores de animales salvajes aquí y la prohibición del gobierno de Mongolia en la que se restringe nuestras tradiciones de caza lo niega… niega nuestra verdadera cultura como Dukha y como cazadores responsables de las antiguas costumbres”, dijo un pastor y cazador Dukha de 60 años quien no quiso dar su nombre por temor a represalias de parte de “guardias” y oficiales del área protegida.
 

 

siberiaLos niños de Dukha aprenden a trabajar con los renos altamente domesticados desde una edad temprana.

Durante el año pasado, los impactos del cambio climático y el incremento de incendios forestales en toda Siberia han tenido impactos negativos en comunidades Indígenas, sus recursos y ganado. Incendios forestales sin control destruyen la riqueza natural de la que dependen para sobrevivir, y la baja calidad del aire está dando como resultado riesgos de salud que debilitan y son mortales para las poblaciones en el bosque como para el pueblo Evenk. El derretimiento de permafrost congelado en las profundidades del suelo también ha impactado dramáticamente a los Evenk y a otras comunidades Indígenas, volcando caminos y puentes, secando humedales importantes, campos y tierras de pastoreo. La agricultura ganadera en el lado ruso de la frontera se sostiene, pero no de manera nómada como solía ser antes. 

El nivel de indiferencia del gobierno, la intimidación periódica y la explotación de los Pueblos Indígenas y sus recursos naturales es un problema urgente. La disminución de renos domesticados entre los Todja, Tofa y Soyot de Rusia han sido precipitadas en los últimos 30 a 50 años, a pesar de los esfuerzos regionales e internacionales para restaurar algunos rebaños. Una de las razones para ello, es la demografía cambiante del nomadismo al asentamiento durante el período soviético, así como la decisión del gobierno comunista de que el peso vivo del ganado y otras especies no nativas sea prioritario antes los beneficios de sustentar a los renos nómadas. En 2019, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial hizo varias recomendaciones al estado de Mongolia sobre las restricciones a la pesca y la caza del pueblo Tsaatan en el área protegida de Tengis Shishged. Del lado ruso, las malas realidades económicas y las dificultades en las oportunidades de trabajo y educación a menudo hacen que las personas abandonen las áreas rurales remotas de la vida más tradicional para percibir nuevas oportunidades en ciudades más grandes como Ulan Ude en Rusia y Ulán Bator en Mongolia. 

Aun así, hay motivos para la esperanza. Del lado mongol, el pueblo Dukha ha visto un resurgimiento en el número de renos a través del apoyo internacional dedicado a la mejora de aplicación y capacitación veterinaria y el apoyo positivo de parte del gobierno mongol. Los Dukha han podido evitar una catástrofe y aumentar sus rebaños a 2000 en el 2019 desde un numero anterior de 600, cuando comenzaron tales proyectos de ayuda. El pastoreo de yaks ha sido apoyado en el lado ruso de Buriatia en el este de Sayans -con cierto éxito también- y ha sido durante mucho tiempo una iniciativa estable en el lado mongol de la frontera entre mongoles de Darhad. En la taiga de Mongolia, ahora hay más familias jóvenes con niños que viven como nómadas con renos, a diferencia de los últimos 20 años. Con el beneficio de un mayor número de renos saludables, un menor acceso al alcohol y la libertad relativa que la vida en la taiga brinda a las familias de Dukha, hay razones para esperar que se puedan obtener más futuros nómadas positivos.

Dan Plumley es un ecologista cultural y director-fundador del grupo consultor TOTEM Adirondack.

Foto de portada: Recientemente ha habido un resurgimiento del número de renos en Mongolia.

Todas las fotos por Dan Plumley.

 

 

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