RAB’IN AJAW: HOMENAJEANDO A MUJERES MAYAS COMO AGENTES DE CAMBIO

En Guatemala, al final de cada mes de julio en las tierras altas boscosas de Cobán, capital de Alta Verapaz, “la tierra de la verdadera paz”, más de 100 mujeres jóvenes del mundo maya se reúnen para celebrar sus tradiciones y cultura Indígena en uno de los eventos más singulares de su tipo, el Rab'in Ajaw. Traducido del idioma Q’eqchi’, Rab’in Ajaw significa "Hija del Rey". Si bien el evento se conoce como un concurso de belleza, se centra en la belleza espiritual, la inteligencia, las habilidades de liderazgo y el conocimiento de las tradiciones culturales e históricas. "El Rab’in Ajaw es una oportunidad para que las jóvenes puedan influir en los entornos socioculturales. Es un espacio abierto y seguro donde podemos participar y ayudar a mejorar algunas de las condiciones negativas que afectan a nuestra población juvenil e Indígena", explica la ganadora del año pasado, Marleny Yojana García Jiménez, maestra de primaria de 21 años de Ixtahuacán, Huehuetenango.


El desfile anual y coronación de la nueva Rab'in Ajaw es la parte más esperada y con más concurrencia del Festival Nacional de Folklore de Guatemala. Uno de los mayores atractivos del evento es escuchar los mensajes de las concursantes, lo cual hace que Rab’in Ajaw sea una apertura al lado radical de las mujeres mayas en Guatemala al darles la oportunidad de hablar en público. El año pasado, García Jiménez habló elocuentemente sobre el abuso sexual, un tema que probablemente habría sido tabú en este entorno hace solo unos años. "Elegí este tema porque ahora es un tema con mucho impacto, no solo en Guatemala sino también a nivel internacional", nos contó. Dos días antes de la coronación y elección, cada candidata debe pronunciar un breve discurso ante un panel de jueces, primero en su lengua maya nativa (hay 22 comunidades lingüísticas mayas en Guatemala) y luego en español.

 

Gladis Choc, presidenta, y Mayra Cano, vicepresidenta forman parte de un Comité Folclórico de cuatro miembros que supervisa todas las actividades de Rab’in Ajaw. Ellas explican que a cada candidata se le envía una lista de siete temas para elegir uno de antemano. "Los temas del año pasado, propuestos por tres profesores locales, variaron desde la importancia de la participación de las mujeres Indígenas en la política hasta el tema más sensible…el de la violencia sexual", nos dijo Cano.

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Foto: Eva Chaclan (centro), candidata de Rab’in Ajaw, de Quetzaltenango, preparándose en un sitio ceremonial maya en Tactic, Alta Verapaz.

En base a sus discursos, se eligen 13 finalistas, cuyas identidades permanecen en secreto hasta el concurso y la coronación. Es durante la primera parte de este evento principal cuando todas las candidatas son presentadas oficialmente a la audiencia, cada una de ellas haciendo gestos de saludo y vistiendo el traje tradicional de su región. Una vez que se anuncian las identidades de las finalistas, cada una de las 13 candidatas debe responder a una pregunta adicional sin previa preparación. La ganadora es elegida y coronada por la reina saliente, que coloca una hermosa corona de plata adornada con tres largas plumas de quetzal verde.

Estas mujeres jóvenes aprovechan su tiempo para destacar sus puntos personales de vista sobre temas sociales, ambientales o políticos importantes; haciéndolo con elegancia y equilibrio, ofreciendo presentaciones de oratoria apasionadas y bien articuladas. "Al corazón del cielo y al corazón de la tierra, abuelas y abuelos iluminan mi camino", dijo Eva Esmeralda Chaclán, mientras subía al escenario en julio de 2017 representando al pueblo K'iche de Xela, Quetzaltenango, la segunda ciudad más grande en Guatemala. Chaclán, que entonces tenía 20 años, habló apasionadamente sobre la importancia de la familia y el papel que las mujeres deben seguir desempeñando para proteger el bienestar físico y espiritual de los niños. Lamentó la desintegración de la unidad familiar causada por la pobreza, la migración, la violencia, y sobre todo la pérdida de valores y principios por parte de la sociedad moderna, donde la acumulación de riqueza y el consumismo están teniendo prioridad. Terminó afirmando que la cohesión de la familia es fundamental para proteger a las generaciones futuras "ya que el Estado es incapaz de darnos esa seguridad".

El primer Rab’in Ajaw tuvo lugar en 1968, y la ganadora fue coronada como "India Bonita Cobanera”. El concurso fue fundado por Marco Aurelio Alonzo, un maestro de escuela mestizo, que defendió el movimiento Maya a fines de la década de 1960. "Entendía el Rab’in Ajaw como un medio para rescatar y lograr una mejor comprensión de las culturas mayas, sus diversos idiomas y tradiciones sagradas", menciona Alonzo. Hoy, el Rab’in Ajaw es un evento ampliamente esperado, que se transmite en toda Guatemala en la televisión nacional y está cubierto por una multitud de medios de comunicación. En sus primeros años, el concurso no estuvo exento de controversia.

En junio de 1978, en la ciudad de Carchá, no muy lejos de Cobán, se realizó un concurso local de belleza Indígena para elegir a una reina que representaría a su comunidad en el concurso nacional en julio. Fidelina Tux Chub no era una joven Indígena promedio. Cuando se acercó al escenario, no interpreto el son requerido, un baile nativo que se acompaña de música de marimba. En su lugar, ella comenzó su discurso pidiendo un minuto de silencio por respeto a las víctimas caídas de Panzós.

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Foto: Candidatos de Rab’in Ajaw esperando para pronunciar sus discursos en la Sociedad de Beneficencia en Cobán.

Apenas 11 días antes, el 29 de mayo de 1978, en el apogeo de la Guerra Civil de Guatemala, una de las mayores masacres de civiles mayas había ocurrido en Panzós, un municipio ubicado a unos 150 kilómetros al este de Carchá. “Damas y caballeros, estoy aquí con tristeza. Habrán notado que no entré a bailar, porque nuestro pueblo está viviendo una tragedia. No podría estar felizmente bailando, sabiendo que mis hermanos están llorando por sus seres queridos que han derramado su sangre inocente..." Tux Chub fue descalificada por un jurado mayormente ladino, quien justificó su desafío al protocolo en su negación para realizar el baile requerido. Los titulares de los periódicos y una gran parte de la población pensaban lo contrario, que había sido su discurso lo que hizo que fuera descalificada. A pesar de su eventual descalificación, su audacia y el poder de su discurso tuvieron un efecto significativo en la evolución del Movimiento Maya.

Cuarenta años más tarde, García Jiménez, segura de sí misma, subió al escenario en la Sociedad de Beneficencia en el centro de Cobán, donde pronunció un apasionado discurso sobre la violencia sexual. "La violencia sexual es un fenómeno que afecta a todas las personas guatemaltecas, especialmente a las mujeres y los niños que tienen más probabilidades de ser víctimas", dijo a la multitud reunida, y luego explicó que "quería dejar un pequeño mensaje de reflexión para todas las personas que estaban en la audiencia en ese momento, porque todos tienen que ayudar a mejorar estas condiciones mafiosas que nos afligen".

La violencia de género ha alcanzado proporciones epidémicas en Guatemala. Plagadas por una arraigada cultura de sexismo y machismo, las mujeres Indígenas (especialmente debido a su origen étnico y la falta de oportunidades) están bajo la amenaza constante de la violencia doméstica y sexual. El departamento de Huehuetenango, de donde es originaria García Jiménez, tiene una de las tasas más altas de embarazos infantiles en el país. La violencia de género es también uno de los mayores obstáculos que enfrentan las mujeres mayas que participan en movimientos sociales. Juana Ramírez Santiago, líder de la comunidad Maya Ixil de 57 años y defensora de los derechos humanos, fue asesinada a tiros el 21 de septiembre de 2018 en el departamento de Quiché. Ramírez fue miembro fundador de una organización que lucha por los derechos de las mujeres y fue la vigésima primera defensora de los derechos humanos asesinada en Guatemala el año pasado.

En un país acosado por la pobreza, la violencia y la migración, las jóvenes Indígenas tienen que hacer un tremendo esfuerzo para enfrentar la injusticia social. Las mujeres mayas que compiten en el Rab’in Ajaw son estudiantes, trabajadoras o graduadas, y ellas son las agentes del cambio. La mayoría de ellas han sufrido discriminación en un momento u otro por su origen étnico, sin embargo, siguen siendo actoras importantes en los movimientos de resistencia que exigen los derechos humanos básicos en Guatemala. Irradian esperanza para las generaciones futuras y son vistas como modelos a seguir en sus comunidades y en Guatemala.

--Kerstin Sabene es una fotoperiodista que actualmente reside en Guatemala. El último concurso de Rab’in Ajaw tuvo lugar en Cobán el 20 de julio de 2019, y fue un evento para todo público.

Foto superior: candidatos de Rabín Ajaw 2018–2019 sentadas en los escalones de la Iglesia Cristo de Chi-Ixim en Tactic, Alta Verapaz. Todas las fotos son de Kerstin Sabene.

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