De las pequeñas cosas, vienen las grandes cosas

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Los tótems han sido una parte vital de la tradición oral de los miembros del pueblo Tlingit mucho antes que los europeos pusieran pie en Norteamérica. Recientemente, éste medio ancestral ha encontrado su expresión comunicando mensajes de salud y bienestar en los Sitka, Centros Comunitarios de Salud. El tótem incluye imágenes tradicionales como el cuervo, pero también esculturas de un chamán y una curandera tratando temas de alcoholismo, abuso de sustancias, diabetes y cáncer. No se requieren estadísticas para subrayar la gravedad de estas amenazas para la salud pública, la cual es también amenazada por el cambio climático y la sobrepesca.

Sitka se encuentra a más de 850 millas por aire de Seattle y es uno de los lugares más caros de los EE. UU. para comprar alimentos. En un lugar tan remoto, las cosas pequeñas como los huevos de arenque, las materias primas y otras cosas importantes, como la comida, no pueden darse como existentes. Sitka es el hogar de 9,000 personas, cuya comida depende de entregas de barcazas, dos veces por semana, que a menudo se retrasan por el mal tiempo. Además, es un lugar donde la inseguridad alimentaria y los alimentos de subsistencia como el salmón, huevos de arenque, venados y espárragos de playa adquieren un profundo significado.

La pesca de subsistencia, la caza y la recolección son necesarias para controlar los costos de los alimentos de esta remota región. Los precios no solo son un 35 por ciento más altos que el promedio de la parte Continental de EE. UU., sino que son entre un 10 y un 21 por ciento más altos que cualquier ciudad más remota de Alaska. La gente hace un gran esfuerzo para cultivar algunos de sus propios alimentos, pero la escasez de tierras (inclusive tierras parcialmente planas) y la abundancia de suelos pedregosos conspiran contra el horticultor o el agricultor más tenaz. En una mañana de julio, en un sábado de mercado de agricultores, a las 10:30am, casi todas las verduras frescas se han vendido. El mercado abre a las 10:00am.

Basado en una encuesta de alimentos realizada por la Red Local de Alimentos de Sitka, el 48 por ciento de los habitantes de Sitka cazan y pescan, otro 24 por ciento recibe alimentos de subsistencia como regalos o donaciones, mientras que el 57 por ciento dice comer pescado o al menos pescar varias veces por semana. Pero para los Tlingit y otras personas nativas que conforman los 4,000 ciudadanos de la tribu Sitka (2,500 viven en Sitka), los alimentos de subsistencia son una parte integral de su tradición cultural. La tierra y las aguas de la región son la procedencia no solo del sustento de la Tribu, sino también de su alma y su espíritu. La misma encuesta reveló que el 60 por ciento de los miembros de la Tribu no podían consumir la cantidad de comida tradicional que querían.

Hay muchos factores que contribuyen a la disminución de los recursos alimentarios de subsistencia, como el cambio climático y el acceso limitado a los botes y artes de pesca que tienen los nativos de Alaska. Pero el mayor desafío parece provenir de la industria pesquera de Alaska estimada en $5,000 millones, la cual está satisfaciendo la creciente demanda mundial de proteína de pescado.

Desde hace algunos años, el recorrido del salmón ha disminuido, lo cual ha provocado una severa disminución en el desove del arenque; sin esos alimentos, la cultura nativa se debilita y la salud individual se pone en riesgo. En comparación con los blancos no hispanos, los indios americanos y los nativos de Alaska son 2.3 veces más vulnerables a ser diagnosticados con diabetes, y sus jóvenes tienen 9 veces más probabilidades de ser diagnosticados con diabetes tipo 2.

Por lo general, los habitantes de Alaska, incluyendo el gobierno estatal, reconocen que los nativos tienen una primacía cultural en el subsidio de la región. Pero eso no significa que los nativos estén exentos de navegar por el confuso laberinto de jurisdicciones federales, estatales y privadas. Peor aún, las regulaciones que rigen dónde, qué, cuándo, cómo y cuánto pescado se puede pescar, constituyen un gran nudo. "Hemos visto un descenso en la captura salvaje, no solo para nosotros, sino en todos los ámbitos para todos los recolectores", dice Jeff Feldpausch, director del Departamento de Recursos Naturales de la tribu, y quien ha dirigido el programa de alimentos tradicionales durante 14 años, (mientras al mismo tiempo ha abogado incansablemente por la protección de esos alimentos). Al expresar su frustración con la Junta de Pesca de Alaska, que tiene la responsabilidad de establecer varios límites de captura, agrega: "Hemos agotado todas nuestras vías. Estamos considerando otros enfoques, incluyendo…” (antes de continuar hace una pausa, posiblemente para no delatar la posición de la tribu).

Así como la tribu defiende la protección de los alimentos de subsistencia, también hace lo que puede para cosechar alimentos para su gente. Durante el año pasado, el departamento de Feldpausch reunió cerca de 20,000 libras de pescado y mariscos que fueron distribuidos a los ancianos de la Tribu, quienes tienen prioridad sobre otros miembros. Si bien 20,000 libras pueden parecer mucho, no se acerca a sus verdaderas necesidades. La comida de subsistencia en Alaska comprende solo el 1 por ciento de toda la cosecha silvestre, contra el 98 por ciento (en su mayoría mariscos), capturada por recolectores comerciales. En palabras de Nicolaas Mink, cofundador de Sitka Salmon Shares y profesor de recursos naturales en Knox College, las pesquerías de Alaska son parte de un "sistema alimentario colonial", porque la mayor parte de las capturas se dirigen a Asia. Una pequeña especie que amenaza con devenir un gran problema entre la tribu y el Estado de Alaska es el arenque y sus huevos, un alimento tradicional importante. Feldpausch explica, "el arenque es un pez forrajero crítico para nuestro ecosistema marino, una especie de base y modelo, pero en este momento estamos viendo el peor año para los huevos de arenque, desde 2002. Los ancianos de nuestra Tribu no recuerdan haber visto un desove tan limitado". De acuerdo a los registros de Pesca y Caza de Alaska, solo se cosecharon 107,000 libras de huevos en el 2015. Es probable que las cifras de cosecha para el 2018 sean menores. Su estimación de las necesidades de subsistencia para la región es de entre 136,000 y 227,000 libras.

Basado en un estudio etnográfico realizado por la Universidad Estatal de Portland, cerca de 200 miembros tribales con "conocimientos locales tradicionales de las poblaciones de arenque", indican que las poblaciones actuales de arenque se están gestionando incluso en un "estado agotado" lo que representa una fracción de su abundancia histórica. Se ha llegado a la conclusión de que las tasas más bajas de arenque y huevos amenazan la "biodiversidad y las redes alimentarias marinas regionales" así como la vida cultural de los pueblos nativos de la región. Según Harold Marin, un entrevistado del estudio: "los arenques son tan importantes para la cadena alimentaria total ... alimentan todo". Marin identificó el meollo del problema: la pesca excesiva por parte de los intereses comerciales, que, en el caso de los arenques, venden el Roe como Kazunoko a los mercados japoneses para las celebraciones tradicionales de Año Nuevo.

El método nativo de recolección de huevos es colocar ramas de hemlock justo debajo de la marea baja, donde se generan los arenques. Las ramas se recuperan y los huevos se retiran; el pescado nunca se toca. Comercialmente, enormes redes de arenque son arrastradas por redes de cerco que no distinguen entre machos y hembras o sus respectivos tamaños. Los sacos de huevos se extraen de la cavidad de los peces y los peces muertos se muelen para obtener fertilizantes, aceite de pescado y alimento para las granjas de salmón, que, irónicamente, están prohibidas en las aguas de Alaska. Los ancianos tribales han notado que la pesca comercial requiere tanto arenques grandes como pequeños. Sus observaciones les han enseñado que los arenques grandes y más viejos muestran a los más pequeños y jóvenes dónde engendrar. Cuando tal "sabiduría de los peces" es diezmada por pescadores imprudentes, los patrones de desove pueden verse gravemente afectados.

Feldpausch dice que la tribu Sitka presentó varias propuestas a la Junta de Pesca de Alaska para reducir la presión en el recorrido anual del arenque. Sin embargo, todas las propuestas fueron rechazadas, una respuesta que él caracteriza como "administrar el recurso para el mercado, no para la conservación". Ante el cambio climático, es imperativo que los recursos marinos se manejen de manera más conservadora. No está claro si los huevos de arenque son el canario proverbial en la mina de carbón que indica una catástrofe inminente. Pero una señal a la que debemos prestar atención es la de los nativos que viven más cerca de la tierra y de los animales. Si los Tlingit están preocupados, nosotros también deberíamos estarlo. La Lágrima de la curandera puede no ser solo para su propia gente, sino para toda la humanidad.

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