Contando Historias en Madera: Amalia Palomino Jimenez

La familia Jiménez de Ayacucho, Perú, se ha ganado la vida haciendo retablos, cajas de madera ornamentadas que contienen figuras de colores vivos, representando escenas religiosas, históricas y cotidianas. Los retablos son una parte importante del arte popular andino tradicional que sirve como un medio para contar historias. "Hacemos adornos que representan fiestas tradicionales, la cosmovisión Andina y las actividades cotidianas de la gente de los Andes", dice Amalia Palomino Jiménez. Ella es una de los miembros de la familia que ha estado vendiendo en los Bazares de Cultural Survival durante los últimos dos años.

Palomino aprendió el arte de su abuelo, quien reparaba retablos en iglesias de su comunidad. "Mi abuelo fue reconocido como un gran maestro del retablo ayacuchano. Hizo retablos y cruces. Mi madre aprendió este arte en el taller, ayudando a modelar y pintar. En 1988 mi familia entera, incluido mi abuelo y mis padres, se trasladaron a Lima a causa del terrorismo y los disturbios civiles que encabezaron el grupo militante comunista Sendero Luminoso en Ayacucho” recuerda Palomino. En Lima, Palomino continuó haciendo retablos en la tienda de su abuelo, donde toda su familia participó en la elaboración del arte popular, mezclando colores y modelando las figuras, aportando ideas y diseños. Para muchas familias que sufrieron de la violencia política en las zonas rurales, vender retablos en las ciudades se convirtió en un importante medio de ganarse la vida.

retablo

Cada retablo se hace a mano, utilizando técnicas transmitidas en la familia. Palomino explica el proceso de hacer un retablo, con sus figuras llenas de pequeños detalles y colores brillantes: "Esculpimos y pulimos las cajas de madera, luego pintamos el fondo y los marcos. Cada pieza del retablo se hace con masa que preparamos en el taller y combinada con yeso. Comprobamos la textura de la masa para ver si está lista o no, luego procedemos a hacer cada figura. Más tarde pintaremos cada figura y una vez que se hayan secado, las colocamos en la caja con pegamento”. Las decoraciones que rodean las figuritas dentro del retablo están hechas de materiales naturales y reciclados. Una vez terminado esto, la caja entera se pinta con el líquido del envejecimiento que se prepara en la tienda.

Históricamente, los retablos han sido utilizados en iglesias católicas en España y América Latina donde fueron colocados detrás del altar representando escenas religiosas. Hoy en día, los retablos todavía se utilizan en la tradición católica, pero también se utilizan para representar la vida tradicional andina. En Ayacucho, donde vive la familia Palomino, los retablos presiden las ceremonias de marca de ganado. "Estos retablos incluyen figuras de santos, que las familias colocan en sus casas para orar por la protección de su ganado, ya sea porque haya hierba abundante o por la defensa contra los daños causados por la naturaleza”, nos cuenta ella. Hay varios tipos de retablos que se pueden hacer, incluyendo marco retablos, que son un cuadro cuadrado o rectangular ancho, en el cual las escenas se construyen en el marco con un espacio en el medio; cuadro retablos, que tienen escenas que tienen lugar en la parte principal de la caja de madera; y los retablos clásicos más ornamentados que contienen una escena y, tienen puertas decoradas que se abren y cierran con un panel decorado encima.

En el Perú, donde la minería ilegal y la producción de coca afectan la capacidad de los Pueblos Indígenas para continuar con sus formas de vida tradicionales, la artesanía de retablos es una faceta importante para lograr la autosuficiencia económica. Sin embargo, no se trata sólo de negocio. Para Palomino, compartir estos hermosos retablos, es una manera importante de compartir el arte tradicional y la vida típica de Ayacucho con el resto del mundo.


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