Por CEPFAC Zimatlán (Pueblo Zapoteco, Oaxaca, México)
En Zimatlán de Álvarez hay una hora en la que el día empieza a bajar su ritmo. Alrededor de las cinco y media o seis de la tarde, cuando el sol comienza a esconderse detrás de los cerros, las aves regresan a los árboles. Se escuchan primero a lo lejos, luego más cerca, hasta que el aire se llena de su sonido. Es como si todas volvieran al mismo tiempo, buscando su lugar antes de que caiga la noche.