Pasar al contenido principal

Más allá de la fragmentación: una conversación sobre la identidad Indígena y trans con Lana Potiguara

By Angel Yraê Ferreira (Payayá, Pasante de CS)

La trayectoria de Lana Potiguara, una mujer trans/Tybyra de 28 años del pueblo Potiguara, es un manifiesto vivo de que la existencia no se fragmenta. Caminando entre el litoral de Paraíba y las calles de Río de Janeiro, ella teje su identidad a través del arte y de la educación. Ilustradora, artista visual y graduada en Animación 2D por el Estúdio Escola, Lana usa los trazos para dar cuerpo a memorias que el colonialismo intentó borrar; una potencia que reverbera también en el entorno digital, donde acumula más de 50 mil seguidores en sus redes sociales (@lanaflowerz). Estudiante de Pedagogía en la UFF, cofundó el Colectivo de Estudiantes Indígenas (CEI-UFF) para garantizar que los suyos tuvieran no solo acceso, sino también permanencia en el espacio académico. Hoy, divide su rutina entre los estudios y las prácticas en la Escuela Indígena Guaraní Para Poty (en la Aldea Mata Verde Bonita, en Maricá), donde colabora en la construcción del nuevo Proyecto Político-Pedagógico. Con el sueño de crear un largometraje animado que celebre las culturas Indígenas y el folclore brasileño bajo una perspectiva auténtica, Lana nos invita en esta entrevista a repensar los límites de la visibilidad, la urgencia de la pertenencia y el poder de la colectividad. 

 

Cultural Survival: ¿Qué significa para ti sentir orgullo de tu identidad Indígena y cómo se diferencia de las narrativas 2SLGBTQ+ más visibles o urbanas?

Lana Potiguara:  Orgullo de mi identidad Indígena es reconocer que formo parte de una historia más grande que yo. Es honrar a mis ancestros, a mi pueblo Potiguara y a los conocimientos que resistieron a pesar de siglos de borrado histórico.

Como mujer trans Indígena, percibo que mi experiencia no siempre encaja en las narrativas LGBTQ+ más visibles, que generalmente se construyen en contextos urbanos. Mi vivencia también involucra ancestralidad, territorio y pertenencia comunitaria. No separo mi identidad indígena de mi identidad trans: cuando lucho por los derechos de una, también estoy luchando por la otra.

 

CS: El orgullo se discute frecuentemente en términos de visibilidad, pero la visibilidad también puede traer riesgos. ¿Cómo equilibras el deseo de ser vista con la necesidad de protegerte y proteger a tu comunidad?

LP: Aprendí que la visibilidad, por sí sola, no es libertad. En 2020, fui expulsada de mi casa por ser una mujer trans y pasé días en situación de calle durante la pandemia. Esto me enseñó que existir públicamente puede generar reconocimiento, pero también exposición y violencia.

Por eso, creo que la visibilidad debe caminar de la mano con la responsabilidad. Busco ocupar espacios a través del arte, de la educación y de la producción de conocimiento, siempre pensando en fortalecer a mi comunidad y evitar simplificaciones o exposiciones innecesarias. No toda resistencia necesita estar bajo los reflectores para tener valor.

 

CS: ¿Qué aspectos de tu cultura, idioma, espiritualidad o territorio te ayudaron a comprender tu identidad de género u orientación sexual más profundamente?

LP: Soy una mujer trans del pueblo Potiguara. Al acercarme a las historias Indígenas, a los saberes ancestrales y a la relación con el territorio, comprendí que la diversidad humana es mucho más grande que las categorías rígidas impasibles por la colonización.

Hoy, mi experiencia en la Escuela Indígena Guaraní Para Poty refuerza esa percepción diariamente. Aprender de las infancias, de los educadores y de la comunidad me muestra que la identidad también es pertenencia, memoria y relación con la colectividad.

 

CS: ¿Qué ideas coloniales crees que aún influyen en la forma en que algunas comunidades entienden el género, la sexualidad o la diversidad?

LP: Una de las principales herencias coloniales es la idea de que existen solo dos géneros legítimos y roles rígidos para cada uno de ellos. También persiste la noción de que las personas LGBTQIAP+ serían algo "importado" o incompatible con las culturas Indígenas.

En realidad, fueron los procesos coloniales y religiosos los que intentaron borrar diversas formas de existir que ya formaban parte de la experiencia humana antes de la invasión europea.

 

CS: Cuando escuchas la frase “eso no existía en nuestras culturas antes”, ¿cómo responderías basándote en tu experiencia o en la memoria de tu pueblo?

LP: Respondería que la ausencia de registro no significa ausencia de existencia. Muchas historias Indígenas fueron silenciadas a lo largo de los siglos.

Además, los pueblos Indígenas no siempre comprendían la identidad y la sexualidad a través de las mismas categorías que se usan hoy. El borrado histórico causado por la colonización no puede confundirse con la inexistencia.

 

CS: ¿Qué heridas causa la necesidad de elegir entre pertenecer a tu comunidad Indígena y pertenecer a la comunidad 2SLGBTQ+? ¿Es posible habitar ambas sin fragmentarse?

LP: La mayor herida es sentir que no puedes existir por entero. Cuando alguien es forzado a elegir entre su identidad Indígena y su identidad 2SLGBTQ+, recibe el mensaje de que una parte de sí mismo debe ser negada. Yo misma viví las consecuencias de ese rechazo al ser expulsada de casa por ser trans.

Creo que es posible habitar ambos espacios sin fragmentarse. Soy Indígena y soy trans. Mi existencia no es una contradicción, sino el encuentro de estas dos vivencias.

 

CS: Cómo se manifiesta la resistencia Indígena LGBTQ+ más allá de marchas, banderas y espacios institucionales?

LP: La resistencia ocurre en lo cotidiano: estudiando, creando arte, fortaleciendo comunidades y preservando memorias.

Estuvo presente cuando ayudé a fundar el Colectivo de Estudiantes Indígenas de la UFF, cuando participo en la construcción del Proyecto Político-Pedagógico de la Escuela Para Poty y cuando cuento historias Indígenas a través de la ilustración y la animación. Muchas veces, resistir es simplemente seguir existiendo.

 

CS: ¿Cuál es el rol de las lenguas Indígenas en el nombramiento de identidades, sentimientos y cuerpos que muchas veces no encajan en categorías occidentales como “gay”, “lesbiana”, “trans” o “queer”?

LP: Las lenguas Indígenas albergan formas propias de comprender el mundo. Mientras que las categorías occidentales suelen ser más rígidas, muchos saberes Indígenas enfatizan las relaciones, la pertenencia y los procesos. 

Por lo tanto, valorar las lenguas Indígenas también significa valorar otras formas de comprender la diversidad humana.

 

CS: ¿Qué les dirías a las organizaciones, medios de comunicación o aliados que desean apoyar a las personas Indígenas LGBTQ+, pero que a veces terminan usando sus historias de forma simbólica o exploratoria?

LP: Les diría que el apoyo verdadero exige compromiso, no solo representatividad.

Las personas Indígenas LGBTQ+ necesitan participar en las decisiones y en la construcción de las narrativas sobre sus propias vidas. También es fundamental reconocer nuestro trabajo artístico, intelectual y comunitario con respeto, autonomía y una remuneración justa.

 

CS: Imaginando un futuro verdaderamente libre, ¿cómo sería una comunidad Indígena donde las personas LGBTQ+ no solo fueran aceptadas, sino también reconocidas como portadoras de conocimiento, liderazgo y sanación?

LP: Imagino una comunidad donde nadie tenga que justificar su existencia. Un lugar donde las personas LGBTQ+ puedan ocupar espacios de liderazgo, educación, arte, espiritualidad y cuidado sin que su identidad sea vista como un obstáculo.

Un futuro verdaderamente libre es aquel en el que las infancias Indígenas puedan ser quienes son sin renunciar a sus raíces, y donde la diversidad sea reconocida como parte de la fuerza colectiva de la comunidad.