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El camino a la COP28: El Mundo no está encaminado a alcanzar los objetivos del Acuerdo de París

Por Polina Shulbaeva (Selkup), Bryan Bixcul (Maya Tz'utujil), Edson Krenak (Krenak), Equipo de CS

En 2022, en la Conferencia de las Partes del Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27 de la CMNUCC) celebrada en Egipto, fuimos testigos de la creación del nuevo Fondo de Pérdidas y Daños, que probablemente es una de las decisiones más consecuentes que han salido de las COP desde el Acuerdo de París, aunque quedan muchas preguntas serias sobre su eficacia. También hemos visto cómo los países miembros no llegaron a un acuerdo significativo sobre la eliminación progresiva de los combustibles fósiles, promoviendo en su lugar los mercados de carbono, el concepto de "cero neto" y falsas soluciones que retrasan la acción real para reducir las emisiones. Mientras tanto, un reciente informe procedente del diálogo técnico del primer Balance Global reveló que el mundo no está en camino a alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, los cuales son esenciales para evitar un deterioro de la actual crisis climática. Hay mucho en juego para los Pueblos Indígenas en las próximas negociaciones sobre el clima.

En 2023, la COP28 de la CMNUCC se celebrará en Dubai (Emiratos Árabes Unidos) del 30 de noviembre al 12 de diciembre. Es probable que sea una de las negociaciones más duras y controvertidas sobre la desinversión en combustibles fósiles, ya que se celebra bajo la presidencia de Sultan Al Jaber, quien también es el Director General de la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dhabi. Ha habido una oleada de críticas hacia la COP28 por parte de expertos y políticos, y existe una gran preocupación de que la COP28 promueva los intereses de la industria de los combustibles fósiles y otras corporaciones. Aún está por verse si se podrán lograr avances significativos en la eliminación de los combustibles fósiles cuando las conversaciones sobre el clima están presididas por uno de los mayores países productores de petróleo y gas del mundo.

La Transición Justa a la Economía Verde también será uno de los temas principales durante las conversaciones sobre el clima en Dubai, con debates centrados en las acciones y tecnologías necesarias para lograrlo. En el calendario de la COP, el 5 de diciembre es el dia de los Pueblos Indígenas en paralelo al Día de la Energía y la Industria. Cultural Survival será el anfitrión de eventos centrados en la Transición Justa y en cómo garantizar los derechos de los Pueblos Indígenas hará que todos estos esfuerzos sean efectivos. 

Estos son algunos de los avances más importantes que Cultural Survival seguirá durante estas negociaciones:

Fondo de Pérdidas y Daños

El cambio climático está causando graves daños a la vida y el bienestar de los Pueblos Indígenas, incluida la pérdida física de tierras, aguas, territorios, recursos y medios de vida. Además, los Pueblos Indígenas están sufriendo pérdidas y daños irrevocables que no pueden ser cuantificados por ninguna económicamente, incluyendo la pérdida de sus identidades, lenguas, culturas, ceremonias, prácticas espirituales, sitios sagrados y otros. Los Pueblos Indígenas han declarado en repetidas ocasiones que la prevención de las pérdidas y los daños, más que la compensación, debe ser la primera prioridad. Esto requiere programas y financiación adecuados, incluido el acceso directo y transparente a la financiación para los Pueblos Indígenas y sus organizaciones.

El nuevo Fondo para pérdidas y daños se creó el año pasado en la COP27. Si bien esta es una de las decisiones climáticas de mayor impacto desde el Acuerdo de París, aún estamos por ver si este nuevo mecanismo financiero llegará realmente a las comunidades Indígenas que están en la primera línea de impactos del cambio climático. Hasta ahora, muy poco del dinero comprometido para luchar contra el cambio climático ha llegado a los Pueblos Indígenas y a las comunidades locales. Según un informe de situación de 2022, sólo el 7% de los fondos de los 1.700 millones de dólares prometidos en Glasgow en 2021 han llegado directamente a los Pueblos Indígenas y las comunidades locales. A medida que el Comité de Transición establecido en la COP27 para proporcionar recomendaciones sobre los nuevos acuerdos de financiación elabora propuestas para la gestión de este nuevo fondo, para su consideración y adopción en la COP28, es necesario subrayar la importancia de aumentar la financiación directa a través de mecanismos y organizaciones liderados por Indígenas, o gobernados por Indígenas, para apoyar las soluciones climáticas Indígenas y hacer efectivos los esfuerzos de financiación climática.

Los Pueblos Indígenas señalan que cualquier enfoque para combatir y mitigar el cambio climático, incluidos los flujos financieros, deben basarse en los derechos humanos y los derechos de los Pueblos Indígenas, algo que no ocurrió en la COP27. Esto es por lo que representantes y organizaciones Indígenas seguirán abogando en la COP28. Durante las recientes reuniones del Comité de Transición, los observadores de la sociedad civil solicitaron la asignación de fondos para beneficiar directamente a los grupos de población más afectados, empobrecidos y marginados: incluidas las mujeres y los Pueblos Indígenas. Algunas partes también señalaron la necesidad de incluir un mecanismo para que las comunidades tengan un acceso fácil, rápido y directo a la financiación del nuevo Fondo de Pérdidas y Daños. Cultural Survival espera que la política general de financiación para los Pueblos Indígenas en el Fondo de Pérdidas y Daños refleje la necesidad de financiación directa para los Pueblos Indígenas y sus organizaciones, en lugar de replicar las políticas ineficaces del Fondo Verde para el Clima. Establecido en 2010, el Fondo Verde para el Clima se creó en el marco de la CMNUCC como entidad operativa del Mecanismo Financiero para ayudar a los países en desarrollo en las prácticas de adaptación y mitigación para contrarrestar el cambio climático. Hasta la fecha, no ha acreditado ni financiado a ninguna organización dirigida por Indígenas. 

 

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La transición justa

La necesidad de abandonar los combustibles fósiles, descarbonizar la economía y trabajar hacia una Transición Justa hacia una Economía Verde es ahora ampliamente reconocida y comprendida. Una de las principales acciones de la COP28 será acelerar la transición energética. En el corazón de la transición energética se encuentra un problema central: las enormes cantidades de minerales como el litio, el cobre, el cobalto y el níquel que se necesitan para hacerla posible. Aún más problemático es dónde y cómo se extraen esos minerales. Datos recientes revelan una cruda realidad: en todo el mundo, el 54% de los proyectos mineros relacionados con minerales utilizados en tecnologías de energías renovables están ubicados en tierras y territorios Indígenas o cerca de ellos. En Estados Unidos, un porcentaje significativo de los minerales clave (el 97% del níquel, el 89% del cobre, el 79% del litio y el 68% del cobalto) se encuentran a menos de 35 millas de las reservas de los nativos americanos. En África, esa cifra supera el 75%. Estos proyectos afectan a unos 30 minerales cruciales para la producción de sistemas de energía renovable.

El discurso dominante de las empresas mineras y los fabricantes de vehículos eléctricos es que el aumento de la minería es esencial para la transición ecológica y conducirá a una Transición Justa para todos. Sin embargo, esta narrativa no aborda los problemas medioambientales y de derechos humanos asociados a las prácticas mineras tradicionales, que no han cambiado significativamente en el último siglo. Las minas a cielo abierto y los métodos de extracción con gran consumo de agua siguen siendo una amenaza para el medio ambiente, el clima y el bienestar de todas las personas, incluidos los Pueblos Indígenas. La minería es una de las industrias más sucias del mundo, responsable de al menos el 10% de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero. La extracción en territorios Indígenas causa daños irreparables y destruye lugares sagrados, modos de vida tradicionales y afecta al bienestar de comunidades enteras.

Como Pueblos Indígenas, expresamos con una sola voz que nunca habrá una Transición Justa para todos si no se respetan y defienden los derechos de los Pueblos Indígenas y de las comunidades que viven cerca de los proyectos de minería de transición. Pedimos la plena aplicación e implementación del derecho al Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI), tal y como se delimita en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. El Consentimiento Libre, Previo e Informado garantiza la participación y el consentimiento de los Pueblos Indígenas durante el desarrollo y la ejecución de los proyectos, lo que constituye una salvaguarda fundamental contra las violaciones de derechos. Las empresas deben aplicar el derecho al CLPI a través de todas sus cadenas de suministro, y los responsables políticos deben incorporar requisitos obligatorios para respetar los derechos de los Pueblos Indígenas, incluido el derecho al CLPI, en las políticas que dan prioridad a la transición a una economía verde y apoyar soluciones verdaderas que den prioridad a la justicia, los derechos humanos, la autodeterminación y los derechos de los Pueblos Indígenas en todo el proceso de transición.
 

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Balance Mundial: ¿Por qué es importante para los Pueblos Indígenas?


El Balance Mundial forma parte de la arquitectura del Acuerdo de París. El artículo 14 establece que la Conferencia de las Partes hará periódicamente un inventario, o evaluación, de la aplicación del acuerdo y de sus objetivos cada cinco años. La evaluación tiene por objeto examinar el progreso colectivo de los países en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, hacer frente a los impactos climáticos mediante la adaptación y financiar la transformación de los sistemas que contribuyen a las emisiones. El primer Balance Mundial tendrá lugar en la COP28 de Dubai. No hay ningún objetivo específico que los países deban cumplir ni ningún mecanismo de ejecución; el Balance Mundial es un proceso para que los países evalúen sus progresos en relación con los objetivos del Acuerdo de París con la esperanza de que aumenten su ambición climática.

El informe de síntesis del diálogo técnico del primer balance mundial, publicado recientemente, señala que "el mundo no va por buen camino para cumplir los objetivos a largo plazo del Acuerdo de París." El mismo informe estima que, sobre la base de las Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC) actuales, la brecha para reducir las emisiones de forma coherente con la limitación del calentamiento al objetivo fijado de 1,5 °C en 2030 se estima en 20,3-23,9 gigatoneladas de CO2: el equivalente a todas las emisiones de gases de efecto invernadero de China y Estados Unidos combinadas en 2022.

En medio de múltiples crisis superpuestas que afectan a los derechos humanos en todo el mundo, el Balance Mundial inaugural es fundamental para los Pueblos Indígenas. Las comunidades Indígenas, guardianas de la biodiversidad mundial, están cada vez más amenazadas ya que los trastornos climáticos aumentan a un ritmo alarmante y que la búsqueda de minerales de transición agrava el problema. Las investigaciones indican que nuestros esfuerzos por mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C y alcanzar todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible se están retrasando considerablemente. Este es un momento crucial para que el mundo recalibre su trayectoria.

El resultado del primer Balance Mundial debería ser claro: los países deben comprometerse a incorporar un enfoque interseccional centrado en los derechos humanos en todos los documentos y estrategias pertinentes relacionados con la ejecución del Acuerdo de París. En otras palabras, la única manera de lograr el Acuerdo de París es centrándose en los derechos humanos, los derechos de la naturaleza y los derechos de los pueblos indígenas.

El Balance Mundial debe hacer hincapié en el papel fundamental que desempeñan los Pueblos Indígenas en la elaboración de estrategias y políticas climáticas sólidas a todos los niveles, local, nacional e internacional. Es angustiante observar que los defensores Indígenas de la justicia climática se enfrentan a amenazas crecientes de desplazamiento forzoso, violencia, intimidación y desafíos legales. El Balance Mundial debe indicar explícitamente cómo salvaguardar los derechos de los Pueblos Indígenas y los defensores del medio ambiente. Debe garantizar el acceso a la información, fomentar la participación pública y respetar el derecho de los Pueblos Indígenas al Consentimiento Libre, Previo e Informado. Esto es imperativo para los Pueblos Indígenas, ya que proporciona las herramientas para trazar dónde y en qué medida los Estados han protegido nuestros entornos y apoyado nuestros propios planes de adaptación y políticas de pérdidas y daños.

El Balance Mundial no se limita a comprobar los progresos. Su propósito es ayudar a los países a mejorar sus acciones climáticas, promover la cooperación internacional y asistir en la creación de nuevos planes climáticos. Aquí es donde los Pueblos Indígenas pueden y deben actuar para apoyar estos objetivos. Para los Pueblos Indígenas, es una oportunidad de liderar el camino con soluciones que incorporen el Conocimiento Tradicional y la ciencia para mitigar el cambio climático. Si se ejecuta eficazmente, el Balance Mundial puede servir de base para orientar las políticas climáticas y las decisiones de inversión a nivel nacional e internacional. Puede llevar a cabo acciones transformadoras en diversos sistemas como la energía, la biodiversidad, la alimentación y el transporte. Los Pueblos Indígenas pueden aportar políticas y soluciones para orientar estas acciones transformadoras, por lo que deben abogar por su participación en los mecanismos de financiación.

Los mecanismos del Balance Global son una oportunidad para enfatizar el valor del Conocimiento Tradicional Indígena y sus prácticas en la adaptación climática, fomentando su integración en las estrategias climáticas globales, y sobre todo, la necesidad crítica de prevención y protección. Juntos, debemos aprovechar esta oportunidad y forjar un camino hacia un futuro sostenible y resiliente para todos, honrando la sabiduría y liderazgo de los Pueblos Indígenas, y salvaguardando el intrincado equilibrio de nuestra preciada Madre Tierra.