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Unidos en la tradición como pueblos del maíz

“Para hacer minga tiene que haber maíz y madre tierra, pero la madre tierra debe estar sana.”--Carmen Lozano
 

La 4ta Conferencia Internacional de los Pueblos Indígenas del Maíz: "Por nuestros derechos ancestrales, protegemos y garantizamos nuestra Soberanía Alimentaria y la de nuestras generaciones futuras”, se realizó del 7 al 8 de marzo de 2019 en la comunidad de Vicente Guerrero, Tlaxcala, México. Durante dos días, alrededor de 75 participantes de diversos pueblos Indígenas de distintos países compartieron sus experiencias, problemáticas y soluciones en relación al cultivo del maíz. 
 

“Somos como una mazorca regada por todos lados, todos somos una variedad de maíz” y debemos unirnos para que volvamos a ser una sola mazorca, comentó Carmen Lozano, lideresa de la Confederación Kichwa del Ecuador. Duane ‘Chili’ Yazzie (Diné) de la Nación Navajo, manifestó: “Venimos de 4 mundos, este es el 4to mundo y somos 4 pueblos. Los negros cuidan el agua, los azules el aire, los blancos el fuego y nosotros los morenos cuidamos la tierra. El maíz es necesario para vivir. A la primera mujer se le dio maíz, un símbolo de fertilidad; son nueve meses que dura el proceso de la milpa, y ése es el mismo tiempo que un ser humano está en el vientre de la madre. Por eso, al igual que las primeras personas, nosotros sentimos el dolor de la madre tierra”. 


“La tradición oral ha sido fundamental para la trasmisión de los conocimientos, en la casa después de cenar  el papá empieza a contar cómo se siembra el maíz, así se transmite la información a los niños”, explica Aquian Guamán, de la Nación Karos de Perú. Desde el norte hasta el sur  los pueblos originarios conciben que somos hijas e hijos del maíz y en los libros que sobrevivieron (Pop Wuj) se destaca la creación de los hombres de maíz. De allí, hemos evolucionado conjuntamente y de allí viene nuestra relación con la tierra, el cosmos y el tiempo. Many Stanley, del Movimiento de la Juventud Kuna de Panamá, puntualiza, nosotros somos los hermanos menores que venimos a cuidar a nuestros hermanos mayores entre ellas: las plantas, el agua, la madre tierra, etc.
 

No cabe duda que el maíz ha sido, sigue siendo y será por siempre, el alimento principal de los pueblos. Además de sostener nuestra cultura, es una planta sagrada, en la semilla está el  conocimiento, la historia, la identidad, la poesía, el canto, el trabajo colectivo y la defensa de nuestra tierra y territorio, por ello no pueden ser mercantilizadas, destaca, Lozano. Nuestras abuelas y abuelos aprendieron a trabajar en comunidad y la milpa es el reflejo de ello, entre  el frijol, el ayote, la calabaza, se comparten nutrientes y se protegen de las malezas, creciendo en diversas condiciones y latitudes, precisaron los participantes de la conferencia del maíz, provenientes de zonas áridas, lluviosas y montañosas del continente americano.
 

Los avances de la industria y el sistema capitalista, ahora son una amenaza para los pueblos Indígenas y el mundo. Los pesticidas, los abonos químicos, las semillas transgénicas, los monocultivos y el uso de la maquinaria están dañando y contaminando la madre tierra. Sebastián Roque (P’urépecha) de Michoacán, México, relaciona los problemas, con la pérdida de la conexión con la Madre Tierra, el Cosmos y el Tiempo. “El espíritu malo no debería existir, pero lo tenemos presente, el espíritu bueno está ausente, es por eso que hay muchos problemas y enfermedades”.  Muchos gobiernos en la región se han aliado al capitalismo, promoviendo en la legislación interna la privatización; Chile es uno de los países del mundo que ha privatizado todas las aguas, todas le pertenecen a las grandes empresas, a las corporaciones extractivas que lo necesitan para la minería y los cultivos transgénicos. El agua es el elemento más caro que hay, subraya, Maybol García, Presidenta de la Corporación Indígena Catarpe.
 

En México y Guatemala hay experiencias de iniciativas de Ley que quieren favorecer a los empresarios e imponer el uso de los pesticidas y semillas transgénicas, desprotegiendo a las semillas criollas que ponen en riesgo la soberanía alimentaria. El despojo de la tierra es otra realidad que viven, las multinacionales bajo el argumento del desarrollo y el malabarismo jurídico están  desplazando a las comunidades y apropiándose de sus tierras. 
 

Ante este panorama, la organización es importante; los Pueblos Indígenas están desarrollando acciones a nivel local, nacional e internacional. En sus comunidades, están retomando la sabiduría de las abuelas y abuelos, el cultivo de la tierra, el rescate, siembra y protección de las semillas criollas, y están aprendiendo a usar nuevamente el abono orgánico, promoviendo ferias de intercambio, involucrando a la familia en todo el proceso. En las reuniones informativas se explica sobre los derechos colectivos, la legislación nacional, la importancia de consumir productos saludables e inmerso en ello, la cosmovisión con la fiesta del maíz.
 

“En el plano nacional, los Pueblos están alzando su voz, exigiendo a los Gobiernos el reconocimiento en la legislación  del Derecho a la Soberanía Alimentaria; asimismo, están manifestándose en contra de las diversas políticas de despojo de la tierra, imposición de los transgénicos, monocultivos, hidroeléctrica, petróleo y minería que atentan contra la vida de los pueblos y sus derechos. A nivel Internacional, se ha articulado con diversas luchas, demandando ante la comunidad internacional el derecho a la libre determinación. Luego de treinta años de incidencia, la Asamblea de las Naciones Unidas, aprobó en septiembre 2007, la Declaración de las Naciones Unidas Sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; en este documento se reconoce el derecho a la libre determinación de los Pueblos Indígenas” enfatiza Andrea Carmen, directora Ejecutiva de la Consejo de Tratados Indios. 
 

Otro logro en el 2018, fue la adopción por parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, de la Declaración de los derechos campesinos, cruciales para la seguridad alimentaria y la lucha contra el cambio climático y la conservación de la biodiversidad. Esto ha implicado trabajo y coordinación con las diversas organizaciones en todo el mundo. 


Durante la conferencia, la participación de los jóvenes fue de gran importancia, dejando claro que hay un gran número de ellos que están participando activamente en sus comunidades, utilizando los nuevos conocimientos obtenidos a partir de la educación escolar y reconectándose con el conocimiento tradicional de sus pueblos. Somos una semilla, estamos renaciendo nuevamente, es este caminar  la información es clave para conocer sobre el calentamiento global y debemos saber cuáles van hacer las acciones de los países industrializados, los gobiernos y la humanidad. De la misma manera, debemos conocer la implementación por parte de los Estados del derecho a la soberanía, de acuerdo a la Declaración del Campesino entre otras propuestas normativas que se están discutiendo en diferentes espacios internacionales. Las comunidades reunidas en el evento regresaremos a nuestras comunidades a compartir lo aprendido y con la firme decisión de seguir luchando por conservar nuestro maíz.
 

El Proyecto de Desarrollo Rural Integral Vicente Guerrero fungió como anfitrión de la conferencia; los patrocinadores fueron el Consejo Internacional de Tratados Indios (CITI) y la Asamblea de los Pueblos Indígenas por la Soberanía Alimentaria en México (APISA). Cultural Survival fungió como co-patrocinador junto a la Alianza de Soberanía Alimentaria Indígena Norteamericana (NAFSA), Alianza Milpa y la Alianza de Pueblos Indígenas sobre Soberanía Alimentaria, Conocimiento Tradicional y Cambio Climático.

 

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