UNA FORMA DE VIDA MÁS PRECIOSA QUE EL ACEITE: ​​​​​​​LOS WAORANI DE ECUADOR GANAN UNA HISTÓRICA DEMANDA EN DEFENSA DEL TERRITORIO

Los Waorani son legendarios cazadores - recolectores del sur de la Amazonía ecuatoriana. A partir de este verano, también deben ser reconocidos como pioneros en la lucha indígena para proteger y preservar la Amazonía y el clima global. En respuesta al plan del Estado de subastar 500,000 acres de sus bosques ancestrales a compañías petroleras extranjeras, los Waraoni llevaron a cabo diferentes campañas en múltiples frentes, lo que culminó en llevar al gobierno ante los tribunales, obteniendo la victoria. El sistema judicial falló a favor de los Waorani, constatando que se habían violado sus derechos constitucionales al Consentimiento Previo, Libre e Informado. La decisión paralizó el expolio de un corredor biológico clave en la región, y la futura emisión de grandes cantidades de carbono a la atmósfera.

La victoria legal de los Waorani no fue inesperada, era la culminación de varios años de organización, divulgación y lucha incansable. Los Waorani desarrollaron un modelo multidireccional de trabajo que combinó el mapeo comunitario, incidencia legal y la construcción de alianzas. En su esencia era un enfoque creativo para “ganar en la historia” a través de la implementación de la narración de la realidad y otras tácticas que ilustraran su modo de vida, poniendo de manifiesto que su patrimonio natural es más valioso que el petróleo y la codicia. Una de las formas en que lo hicieron fue a través de un proyecto de mapeo territorial que combinaba el uso del conocimiento tradicional y la tecnología moderna para mapear 180,000 hectáreas (aproximadamente 700 millas cuadradas) de su territorio ancestral; de manera que mostrara al mundo lo que de otro modo no se vería. Para contar su historia, reunieron e involucraron a 16 comunidades Waorani a lo largo del río Curaray, así como a otros Pueblos Indígenas de todo el Ecuador.

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“El mapa del gobierno solo muestra bloques de petróleo, parece vacío. Esta es la visión del gobierno de la Amazonía. Pero nuestra patria forestal no es un bloque de petróleo. Hemos creado nuestro mapa para mostrar que nuestro territorio está lleno de vida”, nos dijo Oswando Nenquimo, un líder Waorani. "Nuestros mapas son una herramienta extremadamente importante y fueron el germen para crear unidad entre nuestras comunidades", afirmó Nemonte Nenquimo, líder Waorani y principal demandante en el caso. “Los mapas muestran lo que tenemos en nuestras comunidades y nuestra tierra, son importantes para las generaciones futuras. Pero también le muestran al mundo lo que nuestro bosque significa para nosotros y todo lo que estamos luchando para proteger”.

Es de resaltar que la lucha de los Waoranis involucró a tres generaciones de mujeres que se mantienen al frente luchando para proteger su cultura, territorios y fuentes de alimentos y agua dulce. Docenas de mujeres Waorani participaron en el proceso judicial, llegando con cestas tejidas con palmeras tradicionales, ollas de barro y alimentos cultivados en los huertos Waorani. En cierto momento, las mujeres sintieron que los funcionarios del gobierno les faltaban al respeto, estallando a modo de respuesta con canciones espontáneas, creando un ambiente que aúna de cierto modo la imaginación del mundo con su espíritu, convicción y coraje.

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“Cantamos las canciones de nuestros antepasados. Defendieron nuestro territorio durante miles de años, y hoy continuamos esta lucha”, dijo Omanca Enquiri, anciana Waorani. “Esta victoria es un sueño hecho realidad. Significa que nuestras futuras generaciones pueden continuar viviendo libremente en un bosque original y saludable, con agua limpia y aire puro. Es el legado para mis nietos. ¡Esto les pertenece! La reciente victoria es agridulce, luego de décadas de tragedia. Cuando se estableció contacto con los Waorani y fueron colonizados por la fuerza por los misioneros evangélicos estatales y estadounidenses en la década de 1960, éstos llevaban siglos viviendo en armonía con su hogar en la selva. Habían desarrollado una rica cultura caracterizada por la artesanía, el arte, una profunda espiritualidad y una comprensión sofisticada de los complejos sistemas interconectados de vida animal y vegetal del mundo natural. Pero desde el primer contacto tras la colonización, la forma de vida de los Waorani ha sufrido una enorme presión. Décadas de extracción de petróleo imprudente han dejado un legado trágico en la tierra Waorani y sus alrededores, para el medio ambiente natural y la salud humana. También ha causado graves trastornos culturales.

Cuando los Pueblos Indígenas luchan para defender y hacer valer sus derechos, están protegiendo su futuro y el nuestro. El destino del clima global depende de salvar las selvas tropicales del Amazonas, que después de los océanos, son los sumideros de carbono más importantes del mundo. Como habitantes tradicionales de esas tierras, y como defensores históricos, las comunidades indígenas son esenciales para cualquier estrategia efectiva de mitigación del cambio climático y representan un poderoso amortiguador contra la destrucción de un ecosistema que regula los ciclos de oxígeno, carbono y agua dulce de nuestro planeta.

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Aunque los Waorani han ganado una primera batalla importante, la lucha continúa. El gobierno de Ecuador aún busca subastar 7.000.000 acres en la selva central del país a compañías petroleras. Las batallas venideras van a involucrar a otras nueve principales naciones indígenas de la Amazonía del Ecuador. Muchos de estos pueblos se unieron a los Waorani en solidaridad afuera de la sala del tribunal judicial el mes pasado, viajando desde pueblos distantes del norte y el sur del país. Ellos marcharon con los Waorani en las calles, enviaron amicus curiae y regresaron a sus comunidades para compartir lo que habían aprendido para organizarse en el futuro. Ampliar este modelo de construcción de alianzas y movilización será crucial para derrotar la agenda de desarrollo que amenaza a Ecuador y a toda la región amazónica. La victoria Waorani es una demostración poderosa y esperanzadora de lo que es posible lograr.

Mitch Anderson es Director Ejecutivo de Amazon Frontlines, una ONG en el Lago Agrio, Ecuador.

 Fotos por Mitch Anderson, Amazon Frontlines.

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