Antes de que la medicina moderna impusiera sus estándares para definir la salud y la sanación, los Pueblos Indígenas ya habían desarrollado formas sofisticadas de cuidado que identificaban, trataban y aliviaban enfermedades. Desarrolladas a lo largo de generaciones de escucha intencional, las comunidades mantuvieron relaciones a través de sus prácticas tradicionales, arraigadas en un profundo conocimiento ecológico y en la priorización de las ceremonias comunitarias.
A través del Programa de Becas para Jóvenes Indígenas de Cultural Survival, tres jóvenes mujeres Indígenas buscaron compartir este conocimiento ancestral de manera intergeneracional. Provenientes de comunidades Muisca en Colombia, Ngäbe en Costa Rica y Kichwa Otavalo en Ecuador, las becarias están revitalizando caminos que sus ancestras maternas recorrieron alguna vez. Al volver a centrar las formas de vida de lo femenino, los saberes tradicionales sobre partería, menstruación, herbolaria y feminidad vuelven a estar al alcance de sus comunidades.

Gabriela Garibello Daza de Colombia, becaria 2025.
Gabriela Garibello Daza (Muisca), Colombia
Gabriella proviene del territorio anteriormente conocido como Mhuykytá, hoy Bogotá, Colombia. Después de estudiar Literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá, cofundó el Colectivo Indígena Tinzi “Florecer” y es lideresa del Programa de Revitalización de la Lengua Nativa de Bosa. Su experiencia facilitando espacios para la identidad cultural, la salud, las tradiciones orales y la educación Indígena ha guiado su trabajo y sus esfuerzos en su comunidad.
Actualmente es aprendiz de medicina ancestral Muisca y partería.
A través del Programa de Becas a Jóvenes Indígenas de Cultural Survival, Daza, junto con Erika Samantha Galeano, Wendy Lorena Díaz Pachón y Deina Catherin Tovar como co-coordinadoras, crearon un espacio para la preservación del conocimiento en medicina de mujeres, prácticas de partería y herbolaria desde la perspectiva Muisca. Nombrado a partir de una escuela ya existente, su proyecto, “Escuela de Formación en Medicina Natural de Mujer y Partería Tradicional Muisca”, ilustró la importancia de reintegrar las identidades Indígenas mediante la construcción comunitaria y el intercambio de información.
Su misión fue involucrar a mujeres Muisca en cuidados preventivos que contribuyeran a su bienestar físico, emocional y espiritual. Daza afirma: “Las mujeres en estas comunidades suelen cuidar de otras personas, pero con frecuencia no tienen tiempo para cuidarse a sí mismas”.
Veinte participantes de cuatro comunidades Muisca se reunieron una vez al mes durante ocho meses para participar en la transmisión de conocimientos. El trabajo se dividió en cuatro espirales: Tasqua (pensamiento), Quyca (territorio), Puyky (corazón) y Sie (agua). Se realizaron ocho talleres inmersivos de fortalecimiento de capacidades, centrados en temas como el tejido, la menstruación y los ciclos lunares, el trabajo con el útero, los masajes tradicionales, los baños, los vapores y la herbolaria.
Daza afirma que este conocimiento ha fortalecido su deseo de crear espacios para mujeres, hechos por mujeres, pues ahora entiende que este nivel de conexión no solo sirve para aprender y fortalecerse, sino también para sanar. En esta transmisión intergeneracional de conocimientos, las mujeres de las comunidades Muisca son pioneras. “El camino de una lideresa se recorre en compañía y no de manera individual”, dice. “No se trata de que una sola persona lo lidere todo; es una responsabilidad compartida”.

Thalia Jimenez Thomas de Costa Rica, becaria 2025.
Thalia Jiménez Tomas (Ngäbe), Costa Rica
Thalía Jiménez Tomás (Ngäbe) reside en la provincia de Limón, Costa Rica. Es cofundadora de Mujeres Lideresas Ngäbe de Sixaola y cuenta con una licenciatura en Gestión Local para Pueblos Indígenas por la Universidad Estatal a Distancia. En 2018, fue una figura clave en la creación de la Ley N.º 9710, que reconoce las identidades de las personas Indígenas y tribales y establece procedimientos de protección respecto de su existencia.
Por su trabajo con la Organización de Mujeres Indígenas y por promover los derechos del pueblo Ngäbe, Tomás recibió en 2024 el Premio de Igualdad de Género de la Unión Europea.
El objetivo de su proyecto, “Meritre krägae Dean nain, migatrë gare monsotre ngäbere” (la salud materna como visión para la juventud Ngäbe), fue facilitar la recuperación de los conocimientos interculturales sobre salud materna entre las parteras, las mujeres y las jóvenes Ngäbe, así como entre los profesionales de la salud acreditados por el Estado.
Para las mujeres Ngäbe es difícil acceder a la atención médica debido a la distancia y a los desplazamientos requeridos. Cuando acuden a centros de salud para dar a luz o recibir atención médica, a menudo enfrentan una barrera lingüística. Debido a esta falta de comunicación, muchas veces no comprenden a qué están dando su consentimiento. Existe una ley destinada a prevenir esto, pero muchas comunidades no la conocen. Por lo general, las madres dan a luz en casa y, cuando sus hijas e hijos alcanzan la edad escolar, enfrentan el problema de no contar con un acta de nacimiento. Estas experiencias vividas evidencian algunas de las razones por las que nació este proyecto.
El trabajo de Tomás benefició a más de 40 mujeres de cuatro comunidades Ngäbe. Las mujeres tuvieron acceso al intercambio de conocimientos y a hierbas medicinales, y participaron en diálogos con proveedores de atención sanitaria, como obstetras, espacios en los que defendieron sus necesidades y recibieron información arraigada en su cosmovisión. Incluso la Universidad de Costa Rica se puso en contacto para solicitar un taller.
Para Tomás, fue un honor realizar este proyecto para su comunidad, junto con Cultural Survival. Impulsada por los resultados, lucha por asegurar un territorio reconocido por el Estado donde el pueblo Ngäbe pueda residir y al que pueda llamar hogar. Cuando los Pueblos Indígenas se ven obligados a vivir fuera de su territorio, sus prácticas e identidades ancestrales comienzan a erosionarse. Para evitar que se olvide de dónde vienen y quiénes son, Tomás continúa esta lucha junto con su comunidad.

Cenia Kaina Córdova Pichamba de Ecuador, becaria 2025, sirviendo bebidas durante una actividad del programa de becas.
Cenia Kaina Córdova Pichamba (Kichwa Otavalo), Ecuador
Cenia Kaina Córdova Pichamba (Kichwa Otavalo) es originaria de Peguche, Imbabura, Ecuador. Se graduó con una licenciatura en Artes y Humanidades y ha continuado su formación en antropología, investigación y patrimonio cultural. Su comunidad, Doctor Miguel Egas Cabezas Peguche, está integrada por varias comunidades Indígenas. Debido a la historia textil del lugar, a menudo se la percibe como una reliquia del pasado. Las personas mayores han expresado preocupación por la pérdida de identidad y de costumbres culturalmente significativas, como la partería.
Las parteras son difíciles de encontrar por diversas razones, incluidas las barreras lingüísticas y la falta de documentación de los saberes ancestrales. El objetivo de su proyecto “Yuyaykuna” (conocimientos) es afirmar los saberes Indígenas no como folclore, sino como una parte valiosa de la vida cotidiana. Pichamba describe su proyecto como “una iniciativa para recopilar y reconocer la ciencia y los conocimientos Indígenas”.
Para llevar a cabo este trabajo, el proyecto se centró en documentar y recopilar relatos orales mediante entrevistas con parteras Kichwa, así como en fotografiar a las parteras y las plantas medicinales. A través de una propuesta fotográfica curada, Yuyaykuna busca desmontar estereotipos dañinos asociados con los Pueblos Indígenas, creando un diálogo sobre los impactos de la construcción de la identidad.
Una vez concluida la documentación, Pichamba organizó un encuentro con 10 parteras para que intercambiaran información y comentarios sobre sus experiencias. Las parteras y una obstetra realizaron presentaciones sobre cómo puede tenderse un puente entre las costumbres tradicionales y la medicina moderna. Al finalizar las presentaciones, se ofreció a las personas asistentes comida comunitaria preparada de manera tradicional a partir de recetas Indígenas y todas recibieron constancias de participación.
Las parteras que asistieron a este encuentro viven en la misma ciudad, aunque muchas tienen formaciones culturales y prácticas distintas. A pesar de estas diferencias, Pichamba logró su objetivo de crear una red de apoyo para mujeres y parteras Kichwa.
Pichamba compilará un fotolibro a partir de los datos que recopiló, con el fin de ayudar a salvaguardar los saberes ancestrales Kichwa frente a las fuerzas de la globalización que amenazan con borrar su historia y sus formas de conocimiento. Al difundir los contenidos de este proyecto en la comunidad, busca crear herramientas que fortalezcan la permanencia de su cultura e identidad.