RESTAURANDO EL EQUILIBRIO: Mujeres que revitalizan la economía Mapuche

Viviana Calfuqueo teje en su witral, o el telar de pie Mapuche, en la puerta de la casa donde vive con su esposo, cinco hijos y su abuela. Introduce pacientemente símbolos ancestrales Mapuche en los tejidos de hilo de lana hechos a mano con fibra obtenida de las ovejas, criadas por familias en su comunidad de Allipén. Éstas familias se localizan a orillas del Lago Budi en el norte de la Patagonia, Chile. Sus dedos, como los de su madre y su abuela, separan con delicadeza los hilos teñidos de forma natural, para que el diseño en el que trabajan surja por completo en los siguientes días. La belleza, en la producción artística Mapuche, requiere de resistencia.

De regreso, en su pequeña casa de madera, en buena compañía y con té de mate en mano, Calfuqueo explica la importancia de los textiles Mapuche para las actuales mujeres indígenas en el sur de Chile: "La vida Mapuche gira en torno a nuestra familia, nuestro lof, nuestra cultura. La deuda que el Estado tiene con nosotros, como pueblo Mapuche, es devolvernos nuestras tierras, porque esa pérdida fue el peor daño que nos pudo haber ocurrido como pueblo…de esa manera, es como perdimos nuestra propia economía. Nuestras ovejas necesitan de espacios grandes donde puedan comer hierba de forma saludable, para así tener lana de buena calidad. Y aquí no podemos debido al poco espacio que hay”. 
Mujeres emprendedoras y un modelo de gestión de activos comunitarios Kuzao Zomo (Mujeres Emprendedoras) es una asociación artesanal fundada por mujeres en la comunidad Mapuche de Allipén para revitalizar la resiliencia cultural y económica a través del arte indígena tradicional. Calfuqueo nos comparte: "Lo que tenemos aquí es único, porque nos viene como un derecho de nacimiento de nuestro pueblo. Este medio de vida para las mujeres significa tener la opción de no abandonar su hogar; estos textiles son nuestros y somos nuestro propio jefe. Todo esto es nuestro. Es el trabajo de nuestra gente".

Para Calfuqueo y sus compañeras, el fortalecimiento de la economía textil y el papel central de las mujeres en la misma, es un desafío. El objetivo, -dice ella- es poder ver que las mujeres tengan su propia economía sin depender de sus maridos, o de una institución, o tener que abandonar la comunidad. “Cuando ese objetivo se cumpla, es cuando diré: ¡Bien, trabajo realizado!, pues las mujeres estarán en posición de afirmar la valía de su trabajo. La cultura es la base de nuestro trabajo. Por supuesto, el incentivo económico es importante, pero no es lo más importante. La razón cultural, algo que podemos llamar nuestro, es lo más esencial. Ese es el punto de partida”.

Calfuqueo comenzó su misión hacia la autonomía económica Indígena hace cuatro años en la comunidad vecina de Llaguepulli, donde se encuentra su familia de origen. Allí se unió a otras tres mujeres para formar el Grupo de Apoyo Mutuo, o Rekuluwun-Kelluwun, en el idioma Mapuche nativo de Mapundungun. Con la subvención del Fondo de Protectores de la Tierra, Rekuluwun-Kelluwun en colaboración con la organización sin fines de lucro MAPLE Microdesarrollo, con sede en Oregón y miembros de la comunidad, se diseñó un fondo comunitario para revitalizar la cultura Mapuche y recuperar su economía ancestral. Su objetivo es crear un modelo para proveer fondos para la comunidad Mapuche, como una herramienta que facilitará que las 40 familias de la comunidad retengan el flujo de caja dentro de su lof. Este modelo, a su vez, fortalecerá los vínculos de la comunidad para la reconstrucción de una economía Mapuche auto gestionada en la comunidad. 

"Para nosotras, las mujeres, no hay alternativas aquí en la comunidad para ganarse la vida", explica Calfuqueo. "Aquí, si no fuera por este trabajo emprendedor, nuestras mujeres estarían como estaban antes... plantando la cosecha de papa, cosa que no nos llevaba a ninguna parte. A las mujeres no les queda otra opción que marcharse como trabajadoras temporales, durante la cosecha de arándanos o a recoger papas. Ahí es donde estamos atrapadas en la dependencia, donde no somos nosotras mismas". Con la globalización y la presión latente de la emigración, el capital se vuelve esencial para cubrir las necesidades básicas. Sin embargo, también es un tema controvertido en un contexto en el que las comunidades se esfuerzan por recuperar su abundancia, basada en la tierra y su solidaridad social a través de una economía basada en valores, y administrada por los mismos Mapuches. 

Un componente clave del modelo Rekuluwun-Kelluwun, es el respeto por Az Mapu o las normas culturales Mapuche. Desde que comenzó el proyecto, las decisiones clave se han tomado bajo la guía de las autoridades tradicionales Mapuche, como Longko y Werken (mensajeros) a través de un consejo asesor. La inclusión y la solidaridad se convirtieron en una norma prioritaria; de ahí el nombre, Rekuluwun, que literalmente se traduce como "apoyarse el uno en el otro". El modelo afirma que los activos monetarios son tan importantes como los activos no monetarios, como semillas, textiles y animales de granja. 

Ahora en su cuarta etapa, el proyecto Rekuluwun-Kelluwun sirve como un modelo único Mapuche para las comunidades del lago Budi, para administrar conjuntamente sus activos y apoyar a las familias con necesidades específicas, a través de iniciativas comerciales culturalmente concebidas, huertos orgánicos, gallineros y producción artesanal. Estas iniciativas, a su vez están vinculadas a actividades generadoras de activos más grandes y multidimensionales, como la gestión de la actividad cultural en toda la comunidad, y una agricultura y seguridad alimentaria saludables.

Virginia Lefio, una mujer lideresa de Llaguepulli y miembro del consejo asesor, explica el otro aspecto principal de su Az Mapu: "Nosotros como Mapuches, nos conectamos con los Nien (espíritus). Los Niens existen en todos los espacios. Uno tiene que respetar su espacio; antes de entrar, o tomar algo -agua, una planta, un medicamento a base de hierbas-, primero se debe pedir permiso". Además, nos explica, "no somos dueños de nuestra vida. Aunque podemos estar saludables, tener trabajo o un espacio para vivir, no somos dueños. No somos dueños de nuestro espacio. No somos dueños del lago. No somos dueños de nada. Por eso, para vivir en equilibrio, debemos conectarnos con el Nien".

La falta de tierras de cultivo de los Mapuches es consecuencia de la desposesión histórica auspiciada por las élites dominantes y las políticas de desarrollo patrocinadas por el gobierno. Esto ha llevado a las familias a depender de la agricultura intensiva química que daña sus suelos y reduce los niveles de nutrientes en los cultivos producidos. El lago Budi también ha visto un rápido descenso en el número de peces y organismos marinos naturales, y gran parte de la responsabilidad para la conservación y restauración se deja en manos de las comunidades Mapuches, a pesar de los escasos recursos y tecnologías que poseen.
A pesar del poco apoyo del Estado, las comunidades han estado trabajando desde 2013 para crear herramientas de cara a generar una agroecología regenerativa y conservar los recursos hídricos mediante la reforestación. En 2015, la comunidad de Llaguepulli comenzó a trabajar en una iniciativa para ayudar a las familias a pasar de los pesticidas químicos a una agricultura más saludable y orgánica; en 2017 comenzaron sembrando ocho parcelas piloto con quínoa. El trabajo comunitario se ha centrado en el diálogo y la canalización de la experiencia local. Hoy, las familias, y especialmente las mujeres en Llaguepulli y Allipén, se están convirtiendo en lideresas y modelos a seguir para otras mujeres en el territorio. La visión es que estas herramientas puedan ser replicadas y aplicables en todos los contextos comunitarios en la región del Lago Budi. 

Los estudiantes de la escuela comunitaria también son parte del esfuerzo hecho por revitalizar el conocimiento tradicional de la medicina y la botánica, y así poder conectar estos conocimientos con la relación de sus comunidades con el Lago, y la necesidad de reforestar sus tierras con árboles nativos. Tanto Calfuqueo como Lefio están trabajando para lograr el equilibrio y la autosuficiencia mediante la creación de nuevos espacios económicos indígenas para sus familias y sus lofs en un mundo que cambia rápidamente. Los proyectos Rekuluwun-Kelluwun y Kuzao Zomo reflejan los cambios urgentes que las comunidades están implementando para crear soluciones para sus familias y las generaciones futuras para que puedan fortalecerse a sí mismos y al planeta.

"Cuando uno se regocija en su cultura, en su gente, descubren un mundo nuevo, y así nuestro mundo como Mapuche se siente en plenitud", nos dice Lefio. "Les digo a nuestros estudiantes que tienen que cultivar este conocimiento. Deben tomarlo y cultivarlo todos los días, y nunca olvidarlo. Nunca olviden a qué pueblo pertenecen, y todo el conocimiento del que somos dueños. Para poder vivir en equilibrio con la Tierra, estamos preparando a nuestra gente para el futuro". 

- Alison Guzman e Ignacio Krell son directores de programa de Chile en MAPLE Microdesarrollo, una organización internacional sin fines de lucro, con sede en Oregón, dedicada a co-diseñar el trabajo de desarrollo comunitario y trabajar en la resiliencia económica de la comunidad. Para obtener más información, comuníquese con alison.guzman@maplemicro.org e ignacio@maplemicro.org, o visite maplemicrodevelopment.org.
 

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