La cuenca del río Seal, en lo que hoy es el norte de Manitoba, Canadá, abarca 12 millones de acres prístinos de bosques, humedales, lagos, arroyos y ríos que sostienen especies emblemáticas como osos polares, glotones, lobos grises y caribúes de la tundra. También es un sitio de reproducción y de escala migratoria de importancia crítica para millones de aves de cientos de especies. Reconocida como una de las últimas cuencas ecológicamente intactas que quedan en el mundo, cubre 50 000 kilómetros cuadrados de bosque boreal y tundra. Stephanie Thorassie (Sayisi Dene) es la directora ejecutiva de la Alianza de la Cuenca del Río Seal (Seal River Watershed Alliance), una coalición Indígena sin fines de lucro integrada por cuatro Primeras Naciones, que ha estado trabajando para establecer un Área Indígena Protegida y Conservada con el fin de salvaguardar las tierras y las aguas a medida que los intereses industriales avanzan cada vez más hacia el norte.Shaldon Ferris (Khoisan), Coordinador de la Radio sobre Derechos Indígenas de Cultural Survival, habló recientemente con Thorassie.
Shaldon Farris: ¿Cómo fue que te involucraste con esta labor?
Stephanie Thorassie: Mis padres, mis tías, mis tíos, mis abuelos, mis bisabuelos, mis tatarabuelos y mis trastatarabuelos: todos vienen de la tierra. Para mí es un placer hacer el trabajo que ellos han hecho durante milenios: cuidar y ayudar a proteger la tierra de la que provenimos. Es un gran honor transmitir esa responsabilidad a mis hijos.
Siempre he sido defensora de la cultura y de la lengua. Poco después de que nació mi hija, tuve que buscar empleo para poder mantenerla. De hecho, trabajé en un salón de belleza. A través de ese empleo aprendí a hablar con la gente y a relacionarme con las personas. Es una parte muy importante de mi recorrido y de mi historia, porque ahora me ayuda en la labor que realizo. Antes de empezar en este trabajo, tuve un pequeño accidente. Me fracturé ambas muñecas y tuve que cambiar de carrera. Recuerdo estar sentada en el sofá, con ambos brazos enyesados, junto a mi pareja, hablando de un trabajo que yo deseaba que existiera, uno en el que pudiera regresar a mi comunidad para defender la tierra, la cultura y la lengua, para estar con mi Pueblo y, al mismo tiempo, poder mantener a mi hija, que en ese entonces estaba en la secundaria. Seis meses después, me incorporé a una nueva y emocionante iniciativa como asistente de proyecto. Llevo casi siete años dedicándome a esto y he desempeñado todas las funciones de este proyecto en la Alianza de la Cuenca del Río Seal.

SF: ¿Cómo ha moldeado el río Seal la identidad de tu comunidad?
ST: El río Seal es uno de los principales sistemas fluviales que atraviesan la cuenca. Es el territorio tradicional de mi Nación, la Sayisi Dene; de la comunidad vecina de la Primera Nación Dene, Northlands Denesuline; y de otras dos comunidades Cree: la Primera Nación de las Tierras Barren y la Nación Cree O-Pipon-Na-Piwin. Es un paisaje extraordinario. En la cuenca tenemos 1 700 millones de toneladas de carbono secuestrado que se transforma nuevamente en oxígeno. Es como un pequeño par de pulmones para este planeta, del tamaño de Costa Rica. Un lugar sin carreteras, sin líneas eléctricas, sin industria ni desarrollo. Y nuestro objetivo es mantenerlo así, conservarlo como la naturaleza debe ser para nuestros Pueblos y para la humanidad.
Para nosotros, en nuestra identidad, la tierra es quienes somos. Es quienes hemos sido. Cuando estoy allí, simplemente vuelvo a sentirme completa. Cada parte de mí se siente plena, y las cosas tienen sentido.
SF: ¿Qué te inspiró a tomar medidas para proteger la cuenca?
ST: Se trata de tener una voz por la tierra y de tener capacidad de decisión sobre lo que sucede en nuestro propio entorno. Nuestras naciones, las opiniones de nuestros Ancianos y de los miembros de nuestra comunidad, nuestro liderazgo... nunca fueron tomados en cuenta. Un año, miles de caribúes llegaron a mi comunidad. Fue una maravilla de la naturaleza. La gente del sur se enteró de esto y llegó en oleadas para matar caribúes. Los caribúes están tan conectados con los pueblos Dene que era como si una parte de nosotros también estuviera siendo lastimada. El difunto fundador [de la Alianza de la Cuenca del Río Seal], Ernie Bussidor, comenzó a abogar y a hablar con la gente sobre qué hacer. En 2016, no había oficiales de conservación que nos apoyaran. Pensamos: tenemos que tomar esto en nuestras propias manos para empezar a buscar formas de proteger la tierra, el hábitat del caribú y de todos los animales y aves que utilizan este lugar.
Para nosotros, no se puede separar el espíritu de la tierra. Tal comprensión ha permitido configurar el espacio protegido de una manera distinta a otros lugares del mundo. Al utilizar, honrar y defender el conocimiento de los Pueblos Originarios, se establece el funcionamiento de dicha área de una forma real e integral. Esta filosofía nos guía en el proyecto: este modo de saber que no somos superiores a la naturaleza de la cual provenimos. Estamos aquí para trabajar con la tierra y para intentar tomar decisiones junto con ella, basándonos en sus vaivenes, y en los seres que allí habitan y que han permanecido en estos territorios durante miles de años.

Stephanie Thorassie. Fotografía de Laurie Swope.
SF: ¿Cuál es el papel de las mujeres y de la juventud en este movimiento?
ST: TLas mujeres y las jóvenes de mi Nación y del proyecto son los ojos y oídos en el territorio; son las botas y los mocasines sobre la tierra. Ellas son quienes ayudan a organizar la participación comunitaria y quienes establecen alianzas con organizaciones externas. Las mujeres están asumiendo el liderazgo, obteniendo licencias de armas de fuego y toda la capacitación necesaria para apoyar este enfoque de “ver con dos ojos” (two-eyed seeing), el cual utiliza tanto la ciencia occidental como la ciencia y el conocimiento Indígenas. Esto permite realizar labores de conservación, investigación científica y gestión ambiental, sin descuidar el trabajo tradicional. Son las mujeres quienes trabajan las pieles de caribú para fabricar el cuero y las herramientas. Sabemos que, sin las mujeres en nuestras sociedades, no tendremos éxito.
En segundo lugar, la juventud es el motor que impulsa esta labor. Son los jóvenes quienes nos mantienen al día y nos recuerdan con frecuencia lo que debemos hacer para mejorar. Antes, no tenían esperanza en su futuro. Empezamos a crear formas de dar empleo y pagar salarios dignos por estar en el territorio, por ser ellos mismos, por recolectar para la gente, revisar las redes de pesca bajo el hielo y salir a la caza de gansos, entre otras actividades. Ahora, los jóvenes comienzan a publicar en sus redes sociales que van a ser guardianes del territorio. Ellos son quienes realizan las tareas de monitoreo y patrullaje. Estamos tratando de brindarles toda la capacitación que sea posible.
SF: ¿En qué se diferencian las Áreas Indígenas Protegidas y Conservadas de otras áreas protegidas?
ST: Estamos utilizando las leyes y normas que rigen a nuestro pueblo en el territorio para crear y declarar el área protegida bajo las filosofías, las historias de la Creación y las reglas que han gobernado a nuestros pueblos en estas tierras. Otras áreas protegidas se han establecido sin la inclusión de los miembros de las comunidades locales o de los pueblos Indígenas de la zona. Esos otros lugares protegidos acarrean problemas porque esperan que la gente se mantenga alejada y que no cace en ellos; no utilizan las leyes de quienes habitan allí. Nosotros estamos creando un nuevo tipo de área protegida que no intenta separar la ciencia de la naturaleza, ni a las personas de la tierra. Utilizamos nuestra cultura y nuestra lengua para mantener todo esto unido en nuestra labor, asegurando así que la biodiversidad permanezca intacta.
SF: Cuéntanos sobre la película “Somos parte de la tierra: Protegiendo el río Seal” (“We Are Made From the Land: Protecting the Seal River”).
ST: [Es] un documental que ahora está en YouTube. Se creó porque necesitábamos una manera de conectar el lado humano de nuestro proyecto con la gente. Necesitábamos que la gente pudiera verse reflejada en el trabajo que hacemos y que no viera la naturaleza y el medio ambiente como algo separado. También necesitábamos una forma de defender nuestra causa y ayudar a la gente a comprender nuestras razones para dedicarnos a esta labor. Tenemos que hacer todo lo posible para proteger la tierra.
Mira el documental aquí:
Cuenca del río Seal. Fotografía de Jordan Melograna.