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OMIECHOMIECH: Comadronas Mayas Tradicionales protegiendo la salud de las mujeres

 

La Organización de Doctores Indígenas de Chiapas (OMIECH) fue formada en 1985 por los promotores de salud Tsotsil, Tzeltal, y Ch’ol y doctores tradicionales. Nuestro objetivo es revivir, desarrollar, sistematizar, y defender la medicina tradicional Maya. La Sección de Mujeres y Comadronas de OMIECH está conformada por 54 comadronas tradicionales de 4 municipios y 8 comunidades de las Tierras Altas y regiones Norte de Chiapas México.  Necesitamos implementar talleres que refuercen la transmisión intergeneracional de nuestra partería tradicional en cada familia y comunidad. En estos talleres y encuentros regionales de las secciones de Mujeres y Comadronas, discutimos temas incluyendo la mortalidad maternal; cuidado durante el embarazo, el nacimiento, el post parto y la conservación y defensa de plantas y animales medicinales. En años recientes, nuestro trabajo se ha enfocado en el desarrollo de estrategias para detener las políticas públicas que amenazan la supervivencia de la partería tradicional Indígena en México.  El siguiente es un retrato de una comadrona Tsotsil narrado por la coordinadora de la Sección de Mujeres y Comadronas, Micaela Icó Bautista.

 

Como mujeres jóvenes, jtamoletik (comadronas tradicionales) sueñan que serán comadronas. Dios (en Tsotsil, Kajvaltik, Jtotik, Ch'ul totik ta Vinajel, Ch'ulme'tik ta Ch'ul Balumil) nos da una señal a través de nuestros sueños. Él / ella nos da los materiales que usaremos. Aprendemos de nuestros sueños y presenciamos los nacimientos de nuestros propios hijos. También aprendemos de comadronas más experimentadas, nuestras abuelas, madres y otras personas. Cuando una mujer nos busca, es nuestro deber darle consejo a ella y a su esposo. Dependiendo de la paciente, ya sea que esté cansada, o desnutrida, vemos qué necesita. Le decimos al esposo como puede ayudar a su esposa.

 

Algunas comadronas también son j’iloletik (curanderas, “quien ve más allá”). Las curanderas son capaces de comunicarse directamente con el espíritu de la paciente. Ellos diagnostican a sus pacientes sintiendo su pulso. Este diagnóstico es importante, porque algunas mujeres no nos quieren decir que tienen problemas.


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Consuelo López Díaz (Tzeltal), partera tradicional. Foto de Filiberto Sebastián Luna Icó.

 

Durante un embarazo, tenemos que pedir tres veces la protección de nuestra paciente. La curandera sabe cómo prevenir y tratar la enfermedad resultado de la envidia o un encuentro con un espíritu maligno. En su oración, la curandera le habla a la mujer y al bebé, y le habla a Dios. Las comadronas que no son curanderas también saben cómo orar y pedir la protección de su paciente. La mujer también tiene que hablar con Dios para que todo vaya bien en su embarazo. También tiene que hablar con él o ella, entregarse a él o ella, todos los días. Uno no puede olvidarse de hacer esto. 

 

En el cuarto mes de embarazo podemos decir si el bebé está en buena posición. Le damos un masaje abdominal a la madre cuando lo necesita. De esta manera la monitoreamos hasta que su embarazo está completo. A veces la madre o el bebé son rebeldes. Corregimos la postura del bebé y en poco tiempo, el bebé se ha movido de nuevo. Esto tiene un significado para nosotras las mujeres campesinas. Cuando un bebé está en mala posición es porque dejamos nuestra leña sin desatar del mecapal, o porque dejamos el listón torcido en nuestro telar. El bebé copia lo que hacemos en nuestras tareas diarias. Es por esto que las comadronas-curanderas hacen “el secreto” y la oración. Ellas tienen diferentes maneras de hacer el secreto para que el bebe permanezca en la posición correcta. 

 

Lo que queremos es que las mujeres vengan a vernos al principio de su embarazo. Para beneficio de ellas y de su familia. Algunas comadronas van de aldea en aldea a ver a las madres que van a dar a luz. Es por esto que nuestro trabajo es importante para las mujeres, nuestras comunidades, y nosotras mismas: prevenimos las muertes maternas. Hay plantas medicinales no solo para tratar y manejar las complicaciones, sino que también para prevenirlas. 
 

imgLas parteras de OMIECH critican las prácticas discriminatorias del personal de salud del gobierno. Foto de Agripino Icó Bautista.

Cuando algunas mujeres entran en labor de parto, sufren mucho dolor porque el frío ha entrado en sus cuerpos. Las acostamos en un petate (tapete de paja), revisamos su abdomen, lo calentamos y lo masajeamos, y el dolor se va. Cuando el bebé casi está saliendo, la madre se pone en cuclillas y le ponemos una faja (cinturón ancho tejido) alrededor de su cintura. Si el bebé está un poco mal posicionado, tienes que agarrarlo fuerte de su hombro y mano, y desde afuera, voltear su cuerpo de manera circular y ponerlo en una buena posición. En algunos casos ponemos vegetal en el canal del parto para que el bebé se deslice hacia afuera más fácilmente. Cuando el niño nace nos sentamos con él junto al fuego y lo bañamos con agua tibia. Colocamos el cordón umbilical sobre una mazorca de maíz y lo cortamos con un pequeño trozo de caña. Si la placenta no sale, se le debe dar a la madre un té elaborado con la cola de un tlacuache. 

 

Después del nacimiento, hervimos un té de pimienta, clavos y jengibre. Este té es muy bueno para disminuir el sangrado después del parto y para limpiar y calentar el útero. Si una comadrona sabe cómo usar el pus (sauna), es bueno para las mujeres. Esto calienta su útero y lo regresa casi a su tamaño normal. La madre debe cuidarse por dos o tres meses y no debe tomar agua fría porque la medicina es caliente. 

 

Las parteras conocemos la medicina vegetal. Las plantas sagradas son muy poderosas. No crecieron solas. Más bien, tienen un guardián/proveedor: la tierra sagrada. Tienen espíritus, al igual que el curandero, ac'vomoletik (herbalista) y la comadrona tienen espíritus. Cuando una persona no conoce la planta, es porque no se la han presentado en sus sueños. En los sueños, aprendemos dónde crece y sus usos. Si no sueñas con cómo hablarle a la planta, entonces no hay comunicación. Por esta razón, no cualquiera puede utilizar las plantas.

 

Las comadronas plantan y cosechan las plantas y las guardan en sus farmacias en su hogar. Pero no las cosechan en cualquier momento. Hay un secreto para esto. Las curanderas dicen que, si tienes fe, puedes usar la medicina vegetal. Pero si niegas el poder de las plantas, si no crees en la planta, ésta no te curará. Así que es importante que una mujer confíe en su comadrona para que no haya complicaciones durante su embarazo y parto. 

 

En OMIECH, intercambiamos la sabiduría con otras comadronas. Estos encuentros son muy importantes porque aprendemos cómo otras comadronas cuidan a sus pacientes y las plantas que usan. Nos apoyamos mutuamente. A pesar de los intentos de la Secretaría de Salud de obligarnos a participar en capacitaciones en las cuales se nos prohíbe usar nuestras prácticas tradicionales, nosotros continuamos atendiendo la mayoría de nacimientos en nuestra comunidad. Cuando no asistimos a estos cursos, se retienen nuestros beneficios de bienestar social y se niega a nuestros pacientes el acceso a los certificados de nacimiento.

 

Este intento de oprimir la práctica de comadronas tradicionales ha resultado en altas tasas de cesáreas en México. Estas cirugías solo benefician a las compañías farmacéuticas que proveen a los hospitales de medicina y equipo usado para la atención obstetra. Mientras más mujeres buscan atención en hospitales, más ricas se vuelven estas compañías, mientras que nuestra partería tradicional Indígena muere. Y si esto pasa, ¿quién atenderá el embarazo y parto de nuestras nietas?

 

En México, existen algunos grupos de comadronas tradicionales quienes le exigen al gobierno su reconocimiento y ayuda. No queremos la ayuda o interferencia del gobierno. Solo queremos que los ataques hacia nuestro conocimiento y tradiciones paren, y lucharemos sin cansancio para que nuestra propia forma de partería continúe siendo valorada y practicada en nuestras comunidades. 


La Organización de Médicos Indígenas de Chiapas (OMIECH) es subvencionada del Fondo Guardianes de la Tierra de Cultural Survival (KOEF por sus siglas en inglés). KOEF es un fondo dirigido por Indígenas diseñado para apoyar el desarrollo de la comunidad de Pueblos Indígenas y proyectos de defensa. Desde el 2017, KOEF ha apoyado 119 proyectos en 31 países con un total de US$488,475 mediante asistencia técnica y pequeñas donaciones. 


-- Micaela Icó Bautista (Tsotsil) es de San Andrés Puerto Rico, Huixtan, y es cofundadora de OMIECH, en donde ha trabajado desde 1985 como la coordinadora de la Sección de Mujeres y Comadronas. Susannah Daniels tiene un doctorado en Estudios Mesoamericanos de la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha trabajado con la Sección de Mujeres y Comadronas desde el 2017. 

 

Foto superior: Parteras de OMIECH intercambian conocimientos sobre plantas medicinales. Foto de Filiberto Sebastián Luna Icó.

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