Nuestra existencia es resistencia

Youth panelists from a discussion on racial justice and Keweenaw Bay youth at the Inaugural Anishinaabe Racial Justice Conference.

Anishinaabe Aki es nuestro territorio de origen como personas Anishinaabe. Anishinaabe abarca los pueblos Ojibway, Odawa y Potawatomi. También incluye a los pueblos Oji-Cree, Mississauga y Nipissing. Nuestro territorio original se conoce colonialmente como Michigan, el norte de Wisconsin, Minnesota, Ontario, partes de Dakota del Norte y partes de Manitoba, Canadá. A través de la colonización y el comercio de pieles tenemos una identidad única adicional en nuestro territorio: los métis (los mestizos), quienes son un grupo de Indígenas reconocidos a nivel federal en Canadá, pero no en los Estados Unidos. Esta identidad es única en los Grandes Lagos debido a las relaciones entre Francia y Anishinaabe. Mi ascendencia es Ojibway, Métis, Nippising y Huron. Nuestra ascendencia Métis (Mestiza) se ha estado mezclando desde finales del siglo XVIII en Mooniingwanekaaning-minis (Madeline Island, Wisconsin). No todos pueden identificarse como Métis ya que sólo existe en los Grandes Lagos y en asentamientos específicos como Red River, Manitoba. Comprender la ascendencia Métis es clave para entender, ayudar a avanzar y enfocar a los nativos en el quehacer de la justicia racial.

El quehacer de la justicia racial en Anishinaabe Aki es reconocer la ascendencia Métis y cómo la colonización ha impactado a nuestra gente durante mucho tiempo; de esto se trata el trabajo comunitario para descolonizar. Muy a menudo en el quehacer de la justicia racial, se margina a las personas de las Primeras Naciones, las Nativas y las Métis. La justicia racial es más que ver a las culturas a través de un lente blanco y negro. Este es un concepto colonial racista contra nuestra gente, que abarca cada tono de piel, color de ojos y color de cabello. No hay una sola mirada para los nativos. Cuando eres de raza mixta, ya no perteneces a una raza. El quantum de sangre es una herramienta de genocidio, sin embargo, los gobiernos tribales continúan apegándose a estrictos estándares de quantum de sangre que fueron implementados por el gobierno de los EE. UU. Estos estándares no son el camino de nuestra gente. Las bases de nuestro camino están construidas sobre la familia y la comunidad, no sobre lo que dicta una estructura colonial.

El binario racial blanco y negro define solo a los negros y blancos como jugadores clave en la búsqueda de la justicia racial. Este binario produce y promueve la exclusión de nativos americanos y Métis, y es dañino para la curación de nuestra gente en Turtle Island (América del Norte). Es importante ir más allá del gran daño del binario racial blanco y negro en el quehacer de la justicia racial. Durante mi trabajo para llevar la justicia racial al norte de Michigan y a nuestras comunidades Anishinaabe, me he decepcionado, pues con frecuencia nos hacen invisibles, y cuando sacamos a relucir las duras realidades que enfrentamos, tendemos a ser ignorados, desacreditados o silenciados. En el trabajo de justicia racial estamos hechos para ser aún más invisibles: podemos usar el término "minoría invisible" para describir esta dura realidad.

Si el trabajo de justicia racial no aborda la colonización, entonces se mantiene el status quo del colonialismo y la ocupación violenta, y por extensión el binarismo racial. El paradigma Negro/Blanco define y limita el conjunto de problemas cuando se habla de raza y racismo. Estados Unidos está obsesionado con este binario para mantener el colonialismo. Ignorar las vidas y las voces de los nativos es una eliminación deliberada en forma de genocidio estadístico en la documentación, los medios, la academia y en otros lugares. Excluir nuestra identidad y solo enumerar algunas razas no es "inclusión"; y es común que no se incluya en la lista.

Lo que no escuchará en los medios dominantes es que la colonización nunca terminó. Si así fuera, podríamos abordar adecuadamente el trauma histórico y generacional en nuestras vidas, familias y comunidades individuales. En cambio, seguimos lidiando con el racismo, los estereotipos y la discriminación de la cultura mayoritaria, además de los problemas que afectan a nuestras propias comunidades, como el suicidio juvenil y el abuso físico, sexual y de sustancias. Hemos experimentado pérdidas increíbles de tierra y cultura que no están validadas por la cultura mayoritaria. Se supone que debemos estar agradecidos por la poca tierra que tenemos ahora, llamadas reservas. Empoderar a nuestra gente y sanar a nuestras comunidades frente a estas grandes injusticias es fundamental. Sin embargo, fortalecer a nuestras comunidades no es suficiente cuando existen racismo estructural y opresión.

Ya es hora de cambiar la narrativa en torno a la justicia racial y el trabajo que debe hacerse. La descolonización es más que un hashtag: es trabajo. La Coalición de Justicia Nativa, junto con otras organizaciones sin fines de lucro en Michigan, auspiciaron la Conferencia inaugural Anishinaabe de Justicia Racial en la comunidad Indígena Keweenaw Bay del 13 al 15 de abril de 2018. Otras organizaciones que trabajaron en colaboración con la conferencia fueron La Mesa Redonda de Michigan para la Diversidad e Inclusión, el Centro de Estudios Indígenas Norteamericanos de la Universidad de Michigan del Norte, Universidad Tecnológica de Michigan, La Presentación para el Capítulo Keweenaw de Justicia Racial y la Comunidad Indígena de la Bahía de Keweenaw. Treinta y dos oradores y panelistas se dirigieron a más de doscientos participantes sobre temas que incluían desde racismo ambiental, mascotas, voces juveniles en justicia racial y narración de cuentos de la cultura Anishinaabe. "Estar en la sala con líderes Indígenas tan fieros y honestos, presentando la verdad y el poder, fue una afirmación de la manera más emotiva. Se sintió tan natural, como la risa de la familia reunida después de muchas generaciones perdidas", dijo Michelle Martínez (Lipan Apache de Texas & Latina Mestiza).

Como una forma de descolonización, la conferencia se liberó del formato estándar occidental, por el cual la Coalición Nativa de Justicia, no tuvo un orador principal, y en su lugar tuvieron mayor espacio las voces de cada asistente por igual. En la cultura de Anishinaabe, los ogemaag (líderes) no toman decisiones para su comunidad sin un consenso total. "Me encantó la experiencia de nuestra gente uniéndose por la justicia racial. Nuestros jóvenes vieron una representación positiva de los pueblos Indígenas que trabajan por un futuro mejor. Por lo general, nos reunimos para powwows, pero esta reunión nos unió para la justicia. La protesta está sucediendo en casa, y somos un movimiento", dijo Kristy Phillips (Bodewadmi ndependages/Nación Potawatomi).

La conferencia también fue única en su atención a la reducción de daños, la curación, la sobriedad y la recuperación. El tambor Four Thunders de la comunidad Indígena de Keweenaw Bay, un grupo de tambores sobrios en la comunidad, y los cantantes y compositores de Anishinaabe compartieron su música en relación con la recuperación y la curación. "Me sentí honrado de participar en un evento tan significativo. Se presentó una variedad de temas abordando problemas que las personas nativas enfrentan en la actualidad. Fue una oportunidad maravillosa para establecer contactos con profesionales de diversos orígenes y compartir ideas para llevar a nuestras comunidades", dijo Linda R. Cobe (Lac Vieux Desert Band del lago Superior Chippewa).

Para hacer un cambio profundo, significativo y duradero, la carga no debe recaer únicamente en los Indígenas nativos para abordar el racismo. Necesitamos abordar la justicia racial con el apoyo de todos los colonos, ya sean blancos o personas de color. Si nuestra gente está centrada en este trabajo, entonces nuestras vidas y comunidades se fortalecen. Todas las acciones diarias son críticas frente a esta tremenda carga que tenemos que soportar como personas Indígenas nativas. Las líneas de frente son nuestras vidas. Nuestra existencia es resistencia. Cuando nos curamos, cuando elegimos la sobriedad, cuando hablamos, cuando nos levantamos, nos resistimos. Así es como recuperamos lo que legítimamente era nuestro y volvemos a incorporar la belleza de nuestra cultura en nuestras vidas.

-Cecelia Rose LaPointe (Ojibway/Métis) es dueña de Red Circle Consulting y Waub Ajijaak Press. Ella es autora, poetisa y escritora de Dos Espíritus. Para más información: www.anishinaabekwe.com.

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