La Borinqueña: DESCOLONIZANDO E INDIGENIZANDO EL UNIVERSO DE LOS COMICS

En la cultura popular globalizada de hoy, el superhéroe predomina de manera imperante. Aunque los talentos Indígenas se están volviendo más visibles, en este universo alternativo -el actor Jason Momoa como Aquaman o Taika Waititi dirigiendo Thor: Ragnarok- los personajes y las historias aún se inclinan hacia temas de extraterrestres y mitologías provenientes de Europa. El novelista gráfico Edgardo Miranda-Rodríguez, quien pretende cambiar este estado del momento actual, decidió dirigirse hacia su propia herencia Taína de Puerto Rico, para crear un nuevo tipo de héroe para su pueblo; uno cuyos poderes y valores nazcan de una base meramente Indígena.

 

Al menos, el 70 por ciento de los puertorriqueños son en parte descendientes de Taínos, quienes desarrollan su vida familiar y social según sistemas comunitarios y tradicionales en toda la isla. Sin embargo, el sistema de educación pública impuesto por el gobierno de EE. UU. buscó desde sus inicios contrarrestar ese modo de entendimiento. Bajo la pretensión de adoctrinar durante un siglo en temas territoriales y con un enfoque que contradice las historias orales tradicionales, el pueblo Taíno podría haber sido aniquilado hace siglos, bajo la afirmación de que los puertorriqueños, por lo tanto, no tienen derecho legítimo Indígena sobre sus tierras colonizadas. Aquellos que resistieron y se mantuvieron firmes en una identidad basada en lo Taíno, a pesar de la marginación vivida, han sido reconocidos oficialmente por los recientes avances en las pruebas de ADN, que no solo pueden confirmar la ascendencia amerindia, sino que también identifican marcadores genéticos específicos de Taíno, distintos en comparación con otros pueblos nativos de América. De esta larga historia de represión nació La Borinqueña. Con tres cómics publicados hasta ahora y uno en curso, esta nueva superheroína ha recibido elogios de la prensa, mientras Miranda-Rodríguez realiza una gira de conferencias a nivel nacional. La Borinqueña está actualmente guardada como una reliquia en el Museo Nacional Indígena Americano en Nueva York (en su muestra sobre la cultura Taína), y se encuentra junto a la Mujer Maravilla y el Capitán América en la exhibición de Superhéroes, en el Museo Smithsonian de Historia Americana en Washington DC. Recientemente, Cristina Verán habló con Miranda-Rodríguez.

 

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Cristina Verán: Explique la importancia del nombre de la Borinqueña...

Edgardo Miranda-Rodríguez: Es una superheroína borinqueña, la cual es una Indígena de Borinquen, el nombre original en Taíno para Puerto Rico, el cual significa "tierra de los nobles". Este cómic tiene sus raíces en la historia de los Taínos. Como la mayoría de los puertorriqueños de hoy, ella tiene antepasados Indígenas y africanos; siendo lo que algunos llamarían un "Afro-Taína". Yo quería que el personaje estuviera despolitizado y fuera patriótico, y La Borinqueña es el nombre del primer himno nacional de Puerto Rico, escrito por Lola Rodríguez de Tió.


CV: La Borinqueña viste los colores y la estrella de la bandera puertorriqueña. ¿En qué más está inspirada su apariencia?

EMR: Al igual que con Superman, su disfraz es ajustado, pero no demasiado sexualizado; las únicas partes del cuerpo que ves son sus manos y su cara. Ella tiene un cuerpo atlético musculoso, el cual, incluso antes de obtener sus superpoderes, ya había desarrollado de manera natural, pues, Marisol, (la joven estudiante universitaria que se convierte en La Borinqueña), iba en bicicleta a la escuela todos los días desde Brooklyn a Manhattan).

 

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CV: Hablando con relación a motivaciones y valores… ¿de dónde sacaste la inspiración para el personaje?

EMR: Me inspiré en mujeres reales en mi vida, particularmente en Iris Morales, una de los miembros originales y líderes de los jóvenes Lores (una organización centrada en los derechos civiles y la soberanía de Puerto Rico, que era la contraparte de las Panteras Negras y el Movimiento Indio Americano en la década de 1960). Y, en la Dra. Marta Moreno Vega, fundadora del Museo del Barrio y el Centro Cultural del Caribe en la ciudad de Nueva York. Además, está inspirada por supuesto, en mi madre, mi esposa y muchas otras mujeres con las que crecí.

 

CV: Apartándote de las historias de gran éxito de ciencia ficción que dominan el género de los superhéroes de hoy, tus historias hablan de un mundo real, un enfoque centrado en la justicia social. ¿Por qué fue importante para ti dar este enfoque?

EMR: Los primeros cómics de superhéroes que provenían de pequeñas editoriales independientes, siempre se centraban en esos temas. Una vez que las publicaciones se editaban por marcas de propiedad corporativa las cosas cambiaban: en lugar de los problemas reales de derechos humanos y las crisis humanitarias aquí en la tierra, el tema era sobre las luchas y las amenazas intergalácticas. Quise reconducir el escenario de la ciencia ficción y de los relatos fantásticos al escenario de los problemas y personas reales de mi entorno.
 

CV: ¿Cómo se identifica cuando menciona a “su gente”?

EMR: Me identifico como un Boricua, un término que me define como un hijo de Borinquen. Pero muchas naciones e historias, no solo la Taína, sino también de África occidental y de España, me han convertido en quien soy hoy.

 

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CV: ¿En qué medida se transmitió su herencia Taína a su vida familiar?


EMR: Crecí en una familia cristiana muy conservadora. La cultura de la iglesia pentecostal, importada a Puerto Rico desde los Estados Unidos, promovió una especie de colonialismo espiritual eurocéntrico que despreciaba la espiritualidad Taína (y también africana) como "idolatría". Estaban siempre a la ofensiva contra las prácticas culturales que no estaban en consonancia con las enseñanzas evangélicas. Mis padres también fueron producto de un sistema escolar que, por diseño, reprimió ese conocimiento. El único aspecto de nuestra herencia Indígena que mi familia abrazó fue la comida. Por ejemplo, recolectábamos tubérculos del suelo (yuca, ñame y yautia) para preparar guisos tradicionales o hacer puré para hacer pasteles. Sin siquiera saberlo en ese momento, lo que hacíamos, de la forma en que lo estábamos haciendo, era hecho a la manera Taína.

 

CV: ¿Cómo encontraste el camino de regreso a tu herencia después de tal represión hacia la misma?

EMR: Hay un dicho que dice "la sangre llama". Cuando era niño, viví durante unos años en Puerto Rico, en comunidades muy rurales, como en la Ceiba, la cual está formada principalmente por Jíbaros; es decir, por personas que viven de una manera agraria tradicional en las montañas y la selva, desconectados de la vida moderna y la cultura popular del resto del país. Hay sentimientos encontrados sobre este término en la isla. Para algunos, se ve de una manera despectiva, como ser un "hillbilly" o un "hick". Otros, sin embargo, reconocen que ser un Jíbaro, enorgullecerse de esa identidad, establece una conexión directa con nuestros antepasados Taínos. Personalmente he llegado a respetar y abrazar este punto de vista a mi manera. Ahora vivo en Williamsburg, Brooklyn, donde a las personas a menudo se les llama “hípsters”. Entonces, teniendo también mi propia identidad cultural y política establecida, en broma me refiero a mí mismo como un "jíbster"; un híbrido entre jíbaro y hipster.

 

CV: ¿De dónde obtiene sus superpoderes la Borinqueña?

EMR: Yo no quería que sus superpoderes le llegaran al ser mordida por un coquí radioactivo (coquí es una pequeña y querida rana arbórea, símbolo nacional de Puerto Rico), y la borinqueña tampoco iba a venir de otro planeta. A diferencia de eso, yo quería conectarme con nuestra herencia Taína y su mitología. Las historias se centran en que la Borinqueña entra en comunión con Atabex, -la diosa madre que representa a la sociedad matriarcal tradicional- y con sus hijos gemelos, Yúcahu, dios de las montañas y los mares, y Huracán, dios del clima, creador de tormentas. (Nota del entrevistador: la palabra en inglés "huracán" proviene de ese nombre Indígena).

 

CV: ¿Cómo se representa a un dios en forma de cómic?

EMR: Una imagen de Atabex encontrada en antiguos petroglifos la muestra como una mujer en cuclillas, como a punto de dar a luz, con aspecto de extraterrestre. La mantuve así, llevando esa imagen original, de petroglifos al cosmos. Mientras, a Yúcahu, cuyo trono se dice que está en la cima de una montaña en la selva tropical del Yunque, lo interpreté como la montaña misma, dibujada en la forma triangular de un cemí (deidad ancestral), que no es más que pequeñas esculturas utilizada para representar deidades o espíritus ancestrales de caciques, es decir, jefes.

 

CV: Más allá del ámbito espiritual y mitológico, este cómic explora escenarios y figuras históricas. ¿Qué deben entender los lectores de esto?

EMR: La historia de origen del héroe vincula al personaje con una historia específica de Tainos, no solo de resistencia, sino también de resiliencia; es decir, la historia de los que enfrentaron a los españoles, como la del Cacique Mapodacoma; no dejaron que los colonizadores los dominaran. La historia de La Borinqueña es una continuación de esa narrativa.

 

CV: Con una popularidad en ascenso… ¿cuál es el futuro para la Borinqueña?

EMR: Voy a publicar un nuevo libro de esta serie cada año y medio; el próximo será para el mes de junio de 2020. Lo haré todo yo mismo, sin los recursos de Marvel o Disney para poder publicar con más frecuencia. Esta serie es principalmente sobre la conexión de mi activismo a mi amor por los cómics, así que en vez de enfocar la energía en torno a, (por ejemplo, hacer una película) lo que estoy tratando es crear un movimiento.

 

Cristina Verán es consultora, investigadora, estratega, educadora, editora y productora multimedia internacional especializada en temas de Pueblos Indígenas. Su trabajo se centra en las intersecciones de los derechos humanos, el compromiso político, las artes y el desarrollo comunitario. Es corresponsal de las Naciones Unidas desde hace mucho tiempo y fue miembro del equipo fundador de la Red de Medios Indígenas de la ONU.

Foto de murales por Cristina Verán. 

 

Imágenes ​​​​​​​de páginas de historietas cortesía de of Edgardo Miranda-Rodriguez.

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