En el ámbito del cambio climático, las mujeres Indígenas son defensoras, agentes de adaptación, activistas y forjadoras de cambio. Su labor conlleva graves riesgos de represalias por parte de actores estatales y corporativos, como el mundo pudo constatar con el asesinato de alto perfil de Berta Cáceres (Lenca), en 2016, en Honduras. Al menos 146 personas defensoras de la tierra y del medio ambiente fueron asesinadas o desaparecidas en todo el mundo en 2024 por defender sus tierras, sus comunidades o el medio ambiente, según el informe más reciente de Global Witness. Los pueblos Indígenas fueron víctimas de alrededor de un tercio de los ataques letales, pese a representar aproximadamente el 6 % de la población global.
Daria Egereva (Selkup), madre de dos hijos varones, esposa y ciudadana de la Federación de Rusia, ha dedicado su vida a las causas de la justicia climática y a los derechos de los pueblos Indígenas. Como reconocida representante del pueblo Selkup y copresidenta del Foro Internacional de los Pueblos Indígenas sobre el Cambio Climático, es una voz poderosa en el escenario internacional, incluso en la COP30 de la CMNUCC en Brasil. El 17 de diciembre de 2025, Egereva fue arrestada por las autoridades rusas en Moscú y acusada de participar en una organización terrorista.
Nacida en 1977 en Tomsk, Siberia, Egereva ha estado profundamente comprometida con la defensa de los derechos de los pueblos Indígenas, con un enfoque particular en las lenguas Indígenas, las culturas, los territorios tradicionales y la libre determinación. Es graduada de la Universidad Pedagógica Estatal de Tomsk, donde se tituló como profesora de alemán, inglés y lengua selkup. Durante sus estudios, participó activamente en iniciativas culturales y de derechos Indígenas en el óblast de Tomsk, interviniendo en proyectos Indígenas internacionales e interregionales, en trabajo de campo etnográfico en comunidades Indígenas y en el desarrollo de instituciones culturales Indígenas. Fue miembro de la Asociación de los Pueblos Indígenas Minoritarios del Norte del óblast de Tomsk y contribuyó al establecimiento del Centro Etnocultural Uralo-Altaico en la universidad.
La labor de Egereva evolucionó hasta convertirse en una dedicación de tiempo completo a la defensa de los derechos Indígenas a nivel nacional e internacional. Ha realizado numerosos intercambios profesionales internacionales orientados a fortalecer la defensa de los derechos Indígenas y la cooperación internacional, incluidas pasantías en el Centro de Información de los Pueblos Indígenas en Moscú, un programa de formación organizado por el gobierno de Nunavut (Canadá), así como cursos y talleres impartidos por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Consejo de Europa y otras organizaciones internacionales centradas en el desarrollo organizacional, la gestión de proyectos, las estrategias de defensa y el diálogo intercultural. En 1999, se incorporó a la Asociación de los Pueblos Indígenas del Norte, Siberia y el Lejano Oriente de la Federación Rusa (RAIPON), donde coordinó programas dirigidos a la juventud.
Tras una pausa temporal, Egereva regresó al trabajo público y de derechos humanos debido a la creciente presión estatal sobre las organizaciones Indígenas en la Federación de Rusia. Desde comienzos de la década de 2010, la RAIPON ha experimentado una injerencia gubernamental cada vez mayor. En 2013, bajo intensa presión administrativa, la dirección de la RAIPON fue asumida por personas estrechamente vinculadas a las autoridades estatales, lo que dio lugar a una reducción significativa de su labor independiente en derechos humanos y a la exclusión de numerosos líderes y expertos Indígenas independientes. En respuesta, líderes Indígenas y personas defensoras de derechos humanos establecieron plataformas alternativas e independientes.Una de esas iniciativas fue el Foro Aborigen, una red informal de personas expertas Indígenas, defensoras de derechos humanos y liderazgos comunitarios de toda la Federación de Rusia. La red ha servido como una plataforma clave para la preparación de informes alternativos sobre la situación de los pueblos Indígenas en Rusia y para la continuidad de la participación en los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas y en los procesos internacionales ambientales y climáticos.

Daria Egereva. Foto cortesía de daria-egereva.org.
En 2020-2022, Egereva coordinó iniciativas para fortalecer la participación de las mujeres Indígenas en la vida pública y social, y participó en diálogos internacionales sobre cambio climático y desarrollo sostenible. Ella es miembro del Grupo de Trabajo Facilitador de la Plataforma de Comunidades Locales y Pueblos Indígenas en virtud de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Se desempeña como representante regional del Grupo de Trabajo Facilitador para Europa Central y Oriental, la Federación de Rusia, Asia Central y el Cáucaso, y como copresidenta del Foro Internacional de los Pueblos Indígenas sobre el Cambio Climático. Ha coordinado la participación de los pueblos Indígenas en las tres últimas negociaciones climáticas de la ONU (COP28, COP29 y COP30) y ha participado regularmente en los períodos de sesiones del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas y del Mecanismo de Expertos de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
Los Selkup suman apenas unas 3 500 personas, una comunidad muy pequeña que, al igual que muchos otros pueblos Indígenas del Ártico ruso y de Siberia, representa uno de los sectores más empobrecidos del país, carente de influencia política y de mecanismos eficaces para proteger sus derechos. Sin embargo, Egereva y otros líderes como ella se mantienen firmes en su misión de salvaguardar pacíficamente actividades tradicionales como la caza y el pastoreo; proteger sus tierras tradicionales y recursos naturales frente a las grandes industrias extractivas, y preservar su lengua y su cultura para las futuras generaciones.
Esta defensa pacífica ha tenido un costo devastador. En diciembre de 2025, Egereva fue arrestada por las autoridades rusas en Moscú y acusada en virtud de leyes relacionadas con el terrorismo y el extremismo, delitos que conllevan penas de hasta 20 años de prisión. Las organizaciones de pueblos Indígenas y actores internacionales de derechos humanos consideran que su procesamiento tiene motivaciones políticas y constituye una represalia por su prolongada labor pacífica en favor de los derechos humanos y los derechos de los pueblos Indígenas. Su detención formó parte de una oleada amplia y coordinada de acciones represivas contra pueblos Indígenas y personas defensoras de derechos humanos en toda Rusia. Otra activista Indígena fue también arrestada y al menos otras 17 personas fueron sometidas a registros e interrogatorios.
“Daria Egereva es una representante de los pueblos Indígenas cuyas vidas están indisolublemente ligadas a la naturaleza, a su conservación y a una gestión responsable en beneficio de las generaciones futuras. La protección de los territorios ancestrales es una forma de activismo pacífico en defensa de los derechos humanos, orientada al diálogo, al entendimiento mutuo y al desarrollo sostenible. El amor de Daria por su tierra natal y su responsabilidad por preservarla han sido y siguen siendo la prioridad fundamental de su labor. Estamos convencidos de su inocencia y solicitamos respetuosamente su liberación inmediata”. -- Valentina Sovkina (Sami), miembro experta del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas.
La oleada represiva afectó a representantes de muchos pueblos Indígenas de la Siberia rusa y del Ártico, además de los Selkup, incluyendo los pueblos Tubalar, Chulym, Shor, Kumandin, Dolgan, Yukagir, Evenk, Sami y Nganasan. Estos pueblos suelen contar con poblaciones de miles de personas y, a veces, de apenas cientos, razón por la cual liderazgos como el de Egereva son parte integral de la labor pacífica para promover las actividades tradicionales, las lenguas, las culturas y la propia supervivencia de sus Naciones.
Un elemento central de los cargos contra Egereva fueron sus vínculos con el Foro Aborigen, una red de personas defensoras de derechos humanos que había debatido abiertamente cuestiones Indígenas en foros de la ONU antes de ser declarada organización extremista por las autoridades rusas. Para quienes conocen a Egereva y su labor, las acusaciones de terrorismo o extremismo carecen de fundamento. Sus actividades, al igual que las de sus colegas, eran públicas, pacíficas y legales, y se centraban en monitorear violaciones, sensibilizar y cooperar con mecanismos de la ONU, como el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas. La represión es ampliamente vista no como un asunto penal interno, sino como una represalia directa por la cooperación pacífica con las Naciones Unidas.
El arresto de Egereva también pone de relieve la dimensión de género, en la que las mujeres Indígenas, que a menudo son las principales guardianas de los conocimientos tradicionales y de la cultura, están sufriendo de manera desproporcionada. Egereva y otras mujeres que fueron arrestadas o sometidas a represión han desempeñado roles de liderazgo en la labor ambiental y de derechos humanos durante muchos años. Cuando la tierra está amenazada, suelen ser las primeras en alzar la voz y las primeras en ser silenciadas.
En esta campaña continua de represión sistémica, la visibilidad internacional y la atención sostenida son fundamentales. En el caso de Egereva, copresidenta de un órgano internacional sobre cambio climático que ahora está encarcelada bajo cargos de terrorismo, la protesta internacional no se refiere solo a la justicia: se trata de mejorar su seguridad y de defender el derecho fundamental de todos los pueblos Indígenas a proteger pacíficamente a sus comunidades y al planeta.
“En todo el mundo, cuando la tierra se ve dañada por la extracción de combustibles fósiles y la destrucción del clima, las mujeres Indígenas son de las primeras en alzarse en su defensa. El castigo a las mujeres pacíficas que protegen a sus pueblos, sus tierras y sus modos de vida es injusto y debe terminar. Daria Egereva actuó en defensa de su pueblo al defender la tierra, el agua y la vida que sustentan a las comunidades Indígenas. En solidaridad con los defensores Indígenas de todo el mundo, exigimos la liberación inmediata e incondicional de Daria Egereva”. --Luda Kinok (Yupik), activista Indígena en el exilio.
El 12 de febrero de 2026, el Tribunal de Basmanny en Moscú decidió mantener a Egereva bajo custodia hasta la audiencia prevista para el 15 de marzo de 2026.
Únete a la campaña para la liberación de Daria: www.daria-egereva.org
Imagen: Daria Egereva, copresidenta del Foro Internacional de los Pueblos Indígenas sobre el Cambio Climático, durante su intervención en la COP30 en Belém, Brasil. Foto cortesía de iisd.org.