Por Blanca Idalia Díaz Jiménez (Zapoteca)
En la actualidad se habla en tantos espacios, sobre la importancia de rescatar las lenguas indígenas, en foros, en conversatorios, se menciona el proceso de desaparición de las lenguas originarias. Se analizan los factores que durante años han afectado su permanencia en las comunidades, pero la triste realidad es que son pocas las acciones que realmente logran detener el proceso de desaparición o, por lo menos, prolongarlo. Son tantos años en que las lenguas originarias han perdido el valor de uso en sus propias comunidades, que llevará mucho tiempo el poder regresarles lo perdido e, incluso, nunca volverá a ser como en el pasado. Durante esa lucha, los involucrados son desmotivados, por varios factores, pero principalmente por la ideología de las personas de sus propios pueblos.
Los ciudadanos de las comunidades no colaboran activamente en dicho proceso, porque por mucho tiempo, ha hecho eco el que una lengua indígena no sirve, no importaba, incluso que es motivo de vergüenza, siempre se resalta lo extranjero, se aprecia lo de afuera y, tristemente, se desprecia lo propio. ¿Por qué? ¿Acaso falta trabajar más en la concientización de los ciudadanos de los pueblos para así alcanzar el objetivo esperado. Regresarle a una comunidad la dignidad de pueblo indígena es cosa seria, no basta trabajar un año, hacer unas cuantas acciones con unas cuantas personas, se necesita ir realmente al núcleo central que originó tal acontecimiento.

Miembros del Comité Cultural Ayoquezco, quienes están trabajando por la revitalización de la lengua zapoteca en la variante dísè de la comunidad de Ayoquezco de Aldama, en el sur de México, después de un análisis minucioso sobre las actividades en las que se ha trabajado para la conservación y revitalización del dísè, se percataron de que era clave trabajar con mayor impacto con las infancias de dicha comunidad. Porque durante años se habían realizado diversos talleres en la enseñanza de esta lengua, invitando siempre a los niños a participar, algunos de ellos se acercaban, pero faltaba mayor respuesta, no se lograba tener el impacto deseado. Por esa razón, se cambió de estrategia.
Si realmente se quiere que los ciudadanos de las comunidades luchen por la conservación de sus lenguas, primero deben apropiarse de ellas y sentir que son parte de esa cultura; de lo contrario, difícilmente pondrán acción. Esa identidad indígena de la que tanto se carece en los pueblos, debe ser fomentada desde la infancia. Es por ello que se consideró clave poder trabajar con las escuelas, en cierta medida, sí la escuela ha influido en la desaparición de las lenguas originarias, lo justo es que ahora la escuela les brinde a los niños y niñas el espacio idóneo para que les regrese la lengua de sus antepasados, que por la colonización les fue arrebatada.

Las infancias desempeñan un papel vital en la conservación de una lengua. Los adultos mayores año con año van disminuyendo, todos los saberes que tienen van muriendo con ellos, por esa razón es importante que las nuevas generaciones, tengan contacto directo con los adultos mayores de los pueblos, para que esta trasmisión milenaria de saberes, no se pierda. En las clases que actualmente se imparten en las cuatro primarias de Ayoquezco de Aldama, no solo se comparte el dísè, sino también todo lo que emana de la cultura zapoteca de este municipio, perteneciente al sur de México.
En 2025, el Comité Cultural de Ayoquezco recibió una subvención del Fondo Guardianes de la Tierra. Su proyecto tiene como objetivo fortalecer el *disé*, una variante del idioma zapoteco que se habla únicamente en Ayoquezco de Aldama, en el valle de Oaxaca. Este proceso incluirá la enseñanza del zapoteco a niños y niñas de cuatro escuelas primarias y la elaboración de materiales didácticos impresos. Se estima que el proyecto beneficiará directamente a 450 niños.
