Por Sandra Peláez (Pasante de CS)
La Asociación Indígena Camentsa Shnan Wabuatmeng es una organización conformada por miembros del pueblo kamëntsá, principalmente parteras, sobanderas, sabedoras de la medicina, médicos tradicionales y aprendices, mujeres y hombres. Los kamëntsá, quienes se autodenominan “Kamuentsa Ÿentsá, Kamëntšá Biÿá” (persona de aquí, con pensamiento y lengua propia) son un Pueblo Indígena ubicado en el Valle de Sibundoy, Colombia.
Un pilar de su cosmovisión es la relación con “Tsbatsanamamá” (madre tierra), ya que mantiene un constante intercambio entre la naturaleza y el pueblo, entendiendo a cada parte como un espacio de sabiduría. Esta cosmovisión permite crear un ambiente de bienestar colectivo que así mismo otorga responsabilidades al pueblo, como procurar la naturaleza con base en un principio de reciprocidad. Este deber toma una relevancia particular frente a los desafíos que la comunidad y su entorno natural han encontrado en los últimos años, como la presencia de los monocultivos y sus consecuencias en el sistema alimentario local, los efectos del cambio climático, la aculturación y las repercusiones de la pandemia de COVID-19,así como el descuido de cultivos.
Frente a este contexto, la organización llevó a cabo actividades con el apoyo del Fondo Guardianes de la Tierra. El objetivo principal es atender las necesidades del pueblo con un énfasis en el cuidado del medio ambiente. Para ello, se trabajó a través de un sistema de organización tradicional denominado “mingas”, el cual se caracteriza por el intercambio de saberes, prácticas y trabajo por un objetivo común. Estas se subdividen de acuerdo a su función: mingas de pensamiento, mingas de trabajo y migas formativas. En las primeras, se comparte desde la palabra experiencias y reflexiones sobre vivencias y temas relevantes; las segundas destacan por ser jornadas de trabajo donde distintas familias se organizan por “mano prestada” para trabajar en un jajañ (espacio agrícola tradicional). Finalmente, las migas formativas se centran en la transmisión de saberes y prácticas entre generaciones. A lo largo de las mingas, estuvo clara la importancia que tiene la relación del pueblo Kamentsá con la Madre Tierra, volviéndose el eje transversal que atraviesa las diferentes temáticas y modalidades de los Jajañ. Su cosmovisión, parte de un lugar de reciprocidad, cuidados y prevención para lograr un bienestar colectivo que permite la pervivencia del pueblo y de su entorno natural.

Las mingas de pensamiento establecieron diálogos relacionados con la soberanía alimentaria, “Cómo vivimos nos identificamos y nos relacionamos con los demás”, “Nuestro cuerpo es nuestro territorio” y el “Buen Vivir”. En ellos se reflexionó sobre las distintas temáticas enmarcadas dentro de la cosmovisión local, llegando a conclusiones como la importancia del jajañ, el convivir desde la horizontalidad, reconocer los logros comunitarios en torno al papel de las mujeres y los aspectos en los cuales aún hace falta trabajar.
Además, se llevaron mingas de trabajo relacionadas con la cuadrilla y plantas medicinales. En la primera se compartieron conocimientos corporizados en torno a las medidas relevantes para las actividades realizadas dentro de una cuadrilla. Además, se instruyó en cuanto a la limpia de rastrojo, el deshoje del maíz, la cosecha de los productos del jajañ, épocas de siembra y cosecha a través de las fases lunares. Y se comunicaron las distintas formas de trabajo comunitario como wuacanamiento por chicha, chica minga y mano prestada. Mientras que en la segunda, se socializaron temas como los distintos tipos de enfermedades (espirituales, mentales y corporales) y sus tratamientos y cuidados correspondientes. Además, se introdujo a los participantes en cómo dosificar de acuerdo con la edad, la contextura corporal y las fases lunares, y en las distintas áreas de la medicina tradicional y sus agentes. Encima, esta minga incluyó una dimensión nutricional y gastronómica donde se compartieron recetas que se pueden hacer con los productos que brinda el jajañ, que son tanto nutritivas como culturalmente adecuadas.

Por otro lado se llevaron a cabo mingas formativas como la de “Clestrinÿe – fiesta tradicional”, “El Jajañ y la alimentación sana” y “Los derechos y deberes como niños y niñas”. Cabe mencionar que aquellas en las que participaron los abuelos causaron mayor impacto, ya que trascendieron hacia una dimensión sentimental. En ellas hubo un intercambio intergeneracional y la participación de los abuelos evocó un sentimiento de nostalgia. En la minga de “La historia de mis abuelos” se compartieron los cambios que ha habido en la educación, conservación de usos y costumbres, lengua y otros conocimientos tradicionales. Mientras que en la minga de “El respeto por la Madre Tierra”, los abuelos compartieron con gran tristeza cómo es que la introducción de monocultivos y tecnologías relacionadas han llevado a un estado crítico al cultivo de jajañ, el impacto que ha tenido la deforestación en la parte alta llamada “Tojoy”, la disminución del caudal por uso de químicos y los efectos de la contaminación. Y en la minga “El Arte de mis Abuelas”, en ella las abuelas reconocidas como tejedoras de vida compartieron su práctica de tejido acompañada por sus saberes, reconociendo la capacidad creativa e imaginativa de las mujeres y su habilidad como artistas, que no falla en incorporar a su territorio y a la Madre Tierra en el quehacer artístico. De esta manera la comunidad se vio conmovida por las implicaciones que tiene el perder a los miembros mayores de la comunidad, ya que además de perder a personas quienes tienen y han tenido a través de los años distintos roles de alta importancia también se pierden los conocimientos que han adquirido a partir de sus experiencias de vida y aquellos que les han heredado sus abuelos y generaciones pasadas.
Este proyecto, en palabras de uno de los miembros de la organización, “ayudó a revitalizar nuestros conocimientos mediante la práctica de lo propio” manteniendo siempre en la mira el cuidado de la tsbatsána-mamá y el arraigo a su tierra. Se conectaron de distintas formas los miembros de la comunidad al compartir saberes, prácticas y espacios de intercambio para fortalecer su identidad, transmitirla a futuras generaciones y discutir temas relevantes. Iniciativas como esta inspiran a seguir generando este tipo de espacios, donde las personas desde sus propios contextos culturales conecten y actúen por un bien común; retomando sus saberes tradicionales e incorporando a quienes los poseen en las conversaciones que buscan moldear su futuro como comunidad.

En 2023, la Asociación Indígena Camentsa Shnan Wabuatmeng (Kamëntšá) recibió una subvención del Fondo Guardianes de la Tierra (KOEF) en apoyo a su labor. El KOEF es un fondo liderado por indígenas, integrado en la organización Cultural Survival, diseñado para respaldar los proyectos de defensa y desarrollo comunitario de los pueblos indígenas. Desde 2017, el KOEF ha apoyado 440 proyectos en 42 países mediante pequeñas subvenciones y un enfoque integral, sumando un total de 2.667.147 dólares.