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De la identidad a la acción: Jóvenes Indígenas activistas a través del arte

Por Emily Pahuamba (Pasante de CS)


El arte ha sido durante largo tiempo una forma de resistencia, y los jóvenes indígenas de Latinoamérica continúan con esta tradición. Desde el Pueblo Nación Omaguaca en Argentina y del pueblo Mapuche en Chile, dos jóvenes del programa Becas a Jóvenes Indígenas de Cultural Survival utilizan el arte y performance para visibilizar los problemas que afectan a sus comunidades y al mismo tiempo destacando sus identidades y cosmovisiones. Impulsados por sus identidades y experiencias, su trabajo constituye una resistencia contra las estructuras coloniales que siguen oprimiendo y perjudicando a las comunidades Indígenas hasta el día de hoy.

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Poleo Calipso Painemal Castillo (Mapuche) de Chile

Poleo Calipso Painemal Castillo es una artista travesti mapuche nacida en Temuko y perteneciente al lof Ramón Painemal, en Coihue Painemal. Su práctica artística abarca el retrato, la pintura, el muralismo y la ilustración, utilizando principalmente esmalte al agua, óleo y pintura digital. Hace más de catorce años inició un camino de formación autodidacta desde el graffiti y el muralismo callejero, experiencia que dio forma a su lenguaje visual y a su investigación artística. Su obra ha sido exhibida en espacios como el Museo Chileno de Arte Precolombino, el GAM, Matucana 100, la Casa Central de la Universidad de Chile, la Embajada de Alemania y Espacio 218, entre otros, al tiempo que ha consolidado una trayectoria como curadora y gestora cultural.

Desde el cruce entre su identidad mapuche y travesti, Poleo desarrolla una obra que explora las experiencias de personas travestis, trans y no binarias Indígenas desde una perspectiva autobiográfica, comunitaria y territorial. Su trabajo se sustenta en el ñütxam, práctica ancestral de conversación y transmisión oral propia de la cosmovisión mapuche, mediante la cual construye relatos que luego transforma en imágenes. Su propuesta responde a una realidad marcada por el colonialismo, cuyos efectos —como la pérdida de territorios, lenguas, tradiciones y sistemas de conocimiento— también impactaron profundamente el reconocimiento de las personas Indígenas de género diverso, generando formas de exclusión y violencia que persisten hasta la actualidad.

Como respuesta a esta historia de invisibilización, Poleo creó una serie de retratos y un archivo audiovisual para documentar las experiencias de personas Indígenas de género diverso y contribuir a la preservación de sus memorias y cosmovisiones. En la primera etapa del proyecto recorrió distintos territorios rurales de Ngulumapu, visitando los hogares de las personas participantes. A través del ñütxam, investigó la relación que mantienen con sus comunidades, sus territorios y sus formas de habitar el mundo. Durante estos encuentros realizó retratos del natural, registros audiovisuales y entrevistas (incluyendo conversaciones sobre el vínculo de cada persona con sus abuelas como portadoras de conocimiento) además de fotografías que posteriormente utilizó como referencia para desarrollar las obras finales en su taller.

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La investigación continuó en una segunda etapa en ciudades como Santiago y Arica, donde retrató a personas Indígenas y afrodescendientes de género diverso que viven en contextos urbanos. Nuevamente, el ñütxam fue el eje metodológico para conocer sus trayectorias y experiencias de vida. Las personas retratadas representan una amplia diversidad de oficios y liderazgos: cantantes, abogadas, performers, maquilladores, dirigentes Indígenas, pintores, docentes, investigadores, científicos, bailarines y guardias de seguridad, entre muchos otros, evidenciando la multiplicidad de espacios que las diversidades Indígenas ocupan en la sociedad contemporánea.

El resultado es una constelación de retratos, relatos y registros audiovisuales que sitúa las diversidades ancestrales en el presente y desafía las narrativas coloniales que históricamente las han invisibilizado. Más que una colección de obras, el proyecto constituye un archivo vivo que fortalece referentes, promueve el respeto hacia las diversidades sexo-genéricas Indígenas y demuestra que los conocimientos, memorias e identidades continúan construyéndose y transformándose tanto en los territorios rurales como en los espacios urbanos.

 


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Quillay Méndez (Omaguaca) de Argentina

Nacida en Humahuaca, Jujuy, Argentina, Quillay Méndez es una bailarina, performer e investigadora travesti indígena perteneciente al Pueblo Nación Omaguaca. Su práctica artística explora las intersecciones entre territorio, memoria ancestral, raza, género y performance, creando espacios donde los conocimientos indígenas y las expresiones contemporáneas dialogan entre sí. Como coplera (cantante tradicional de música folclórica), Quillay porta la fuerza, la voz y los cantos ancestrales heredados de sus abuelas, transformando estas tradiciones en nuevas narrativas de resistencia y continuidad cultural. A través de su trabajo artístico y activista, defiende los derechos de las comunidades travestis, trans y LGBTIQNB+, impulsando una trans-revolución afroamerindia que desafía las estructuras coloniales y patriarcales, al mismo tiempo que fortalece las voces indígenas y la defensa de los territorios.

Durante generaciones, el Pueblo Nación Omaguaca ha resistido los impactos del colonialismo y de los sistemas económicos extractivos, preservando su identidad, tradiciones y relación profunda con sus territorios. Sin embargo, la región de la Puna y la Quebrada jujeña, donde habitan el Pueblo Nacion Omaguaca y otras comunidades indígenas desde hace siglos, enfrenta crecientes amenazas debido al avance de proyectos mineros a gran escala impulsados por la extracción de minerales como el litio. Actualmente, más de 40 comunidades indígenas de la región continúan defendiendo sus derechos territoriales frente a políticas y reformas constitucionales que favorecen la expansión minera sin garantizar el reconocimiento de la autonomía indígena ni procesos adecuados de consulta y participación. Estas luchas evidencian los impactos continuos de la explotación de recursos naturales, que no solo ponen en riesgo los ecosistemas y la salud comunitaria, sino que también reproducen patrones históricos de despojo y exclusión.
 

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Frente a la invisibilización que enfrentan las comunidades indígenas afectadas por la extracción intensiva de litio en el norte argentino, Quillay creó Suri Lithium, una performance audiovisual que aborda las consecuencias sociales y ambientales de la minería y la deshumanización de las demandas indígenas. A través del arte y la performance, la obra reivindica las identidades indígenas, resaltando conocimientos ancestrales, tradiciones y cosmovisiones, al mismo tiempo que invita a una reflexión crítica sobre la explotación de los bienes naturales como una forma de colonialismo contemporáneo. El proyecto establece un diálogo entre las luchas actuales y las memorias ancestrales, demostrando cómo el arte puede convertirse en una herramienta de resistencia, educación y defensa territorial.

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Desarrollado mediante un proceso colaborativo e inclusivo, Suri Lithium reunió a docentes locales, personas indígenas y afrodescendientes, así como integrantes de la comunidad LGBTQ+. El proyecto refleja el compromiso de Quillay con la creación de espacios colectivos donde distintas experiencias y formas de conocimiento puedan coexistir. Al centrar las voces de quienes son directamente afectados por las industrias extractivas, la performance cuestiona las narrativas dominantes que históricamente han excluido las perspectivas indígenas de las conversaciones sobre desarrollo, territorio y recursos naturales.

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A través de Suri Lithium, Quillay ha creado una herramienta artística accesible que puede compartirse con escuelas, organizaciones y territorios indígenas para continuar generando conciencia, fortaleciendo la resistencia cultural y promoviendo el diálogo crítico. Su trabajo posiciona la performance como una práctica viva de memoria y transformación, conectando los conocimientos ancestrales con las luchas contemporáneas y reafirmando la presencia, resiliencia y soberanía de las comunidades indígenas y de las diversidades sexo-genéricas.