Por Byron Tenesaca (Kichwa Kañari, Equipo de CS)
En las comunidades Indígenas, la cultura no es algo que se conserva únicamente en museos o libros de historia. Vive en las canciones, las lenguas, los instrumentos, las historias, las danzas y los conocimientos que se transmiten de una generación a otra. Sin embargo, a medida que la globalización, el desplazamiento y otras presiones transforman a las comunidades Indígenas, muchas de estas tradiciones corren el riesgo de perderse. Las juventudes Indígenas están utilizando sus propias voces y prácticas creativas para mantener vivas sus culturas.
A través del Programa de Becas para Jóvenes Indígenas de Cultural Survival, jóvenes líderes Indígenas están desarrollando proyectos que fortalecen la identidad cultural y crean nuevas formas para que sus comunidades compartan y transmitan sus Sistemas de Conocimientos Indígenas. En Sudáfrica, el músico, educador y compositor Asakhe Cuntsulana utiliza la música, la investigación, la narración de historias y la participación comunitaria para contribuir a que las tradiciones musicales Indígenas permanezcan como prácticas vivas que puedan transmitirse a las futuras generaciones.

Revitalizando el sonido y la historia del uHadi
Para el músico, educador y compositor sudafricano Asakhe Cuntsulana, la música es una forma de recordar, sanar y reconectarse con la comunidad. Como miembro de la comunidad amaXhosa, Asakhe ha construido su trabajo en torno a la música Indígena y las historias que esta transmite. Sus estudios de música en Rhodes University, junto con su trabajo con artistas e historiadores culturales, le han permitido explorar las formas en que los sonidos tradicionales africanos pueden dialogar con las audiencias contemporáneas. A través de su trabajo como fundador de IThala leAfrika, promueve el Ubuntu, las artes y la literatura, al mismo tiempo que crea espacios para que las personas reflexionen sobre el diverso patrimonio cultural de África y lo celebren. Su trabajo sostiene que la música Indígena no es simplemente un objeto cultural que debe conservarse, sino un sistema de conocimiento en sí mismo: una forma de pensar, enseñar, sanar, recordar y comprender las relaciones entre las personas, la comunidad y la creación.
En el centro del trabajo de Asakhe se encuentra el uHadi, el tradicional arco musical de los xhosa. Durante generaciones, los instrumentos Indígenas y la música que los acompaña han transmitido historias, Sistemas de Conocimientos Indígenas, sabiduría divina, relaciones con la naturaleza y formas de comprender el mundo. Sin embargo, gran parte de estos conocimientos es cada vez más vulnerable a medida que las nuevas generaciones enfrentan la influencia de la globalización y los cambios en las prácticas culturales. Para Asakhe, preservar el uHadi significa, por lo tanto, mucho más que conservar un instrumento. Significa proteger las historias, técnicas, significados y relaciones que le otorgan su importancia cultural. También cuestiona la idea de que el conocimiento debe primero ser escrito, institucionalizado o validado por los sistemas académicos occidentales para ser reconocido como conocimiento.
Su proyecto también pone al uHadi en diálogo con el Adungu, un arpa tradicional de Uganda, creando un intercambio panafricano en torno a las tradiciones musicales Indígenas. Al conectar prácticas musicales de distintas comunidades africanas, el trabajo de Asakhe explora cómo los instrumentos tradicionales pueden servir como puentes entre historias, culturas y generaciones. En este diálogo, el instrumento se convierte en algo más que sonido: se convierte en archivo, aula, lenguaje y portador vivo de inteligencia Indígena.

Esta visión se encuentra en el centro de Ingoma yoHadi (Canción del arpa), un proyecto que reúne música, investigación, narración de historias y publicación. Asakhe está desarrollando un álbum musical con composiciones que combinan los sonidos del uHadi, el Adungu y otros instrumentos tradicionales, mientras que un libro complementario documentará la historia de los instrumentos, sus relatos orales, técnicas para interpretarlos y sus funciones en la música tradicional y contemporánea.
El proyecto se basa en un trabajo preliminar que comenzó en 2024 a través de presentaciones en vivo y del desarrollo del concepto. Al reunir a músicos, historiadores culturales y artistas visuales, Asakhe espera crear un archivo vivo que pueda llegar tanto a los miembros de las comunidades como a públicos más amplios. En lugar de tratar la música Indígena como algo fijo en el pasado, el proyecto reconoce la tradición como algo que puede continuar evolucionando sin perder su conexión con sus raíces culturales. Este enfoque rechaza la falsa elección entre preservación e innovación: los Sistemas de Conocimientos Indígenas pueden mantenerse arraigados y, al mismo tiempo, contribuir a crear nuevos futuros.
El proyecto también generará oportunidades para compartir conocimientos directamente dentro de las comunidades. A través de talleres locales, las y los participantes aprenderán a tocar el uHadi y el Adungu mientras exploran su importancia cultural. Materiales multimedia, exposiciones, plataformas digitales y actividades públicas permitirán ampliar aún más estas historias más allá del espacio de la presentación.

Para Asakhe, esta es una manera de garantizar que la música Indígena permanezca como una práctica viva, en lugar de convertirse en algo que solo se recuerda a través de registros históricos. Al combinar la interpretación con la documentación, la educación y la narración de historias, está creando oportunidades para que las nuevas generaciones conozcan la música tradicional no simplemente como un vestigio del pasado, sino como una fuente de creatividad y conexión en el presente. También es una invitación a reconocer los instrumentos Indígenas africanos como espacios de teoría, filosofía, pedagogía, bienestar e investigación intelectual, y no únicamente como objetos para la interpretación musical.
Ingoma yoHadi es, en última instancia, una invitación a escuchar la sabiduría divina de uMvelingqangi, Dios Creador, resonando a través de los instrumentos tradicionales, al mismo tiempo que abre espacios para que las nuevas generaciones creen sus propias canciones, formulen nuevas preguntas y lleven con valentía los conocimientos Indígenas hacia el futuro.
