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La recuperación del autogobierno Indígena en Minahasa: revitalización de la autoridad comunitaria en un Estado-nación moderno

Gerard Tiwow (TOMBULU’, MINAHASA)
Mucho antes de que el concepto de democracia moderna surgiera en el pensamiento político de la antigua Grecia, el Pueblo Minahasa ya había desarrollado su propio sistema de gobernanza, basado en la deliberación por consenso, la igualdad, la división de responsabilidades y la rendición colectiva de cuentas. A diferencia de las sociedades estructuradas en torno a una rígida estratificación social, la sociedad Minahasa adoptaba el principio de igualdad entre las personas. Los individuos eran considerados principalmente en función de las responsabilidades y las tareas que asumían dentro de sus comunidades y no de su estatus social.

Las personas Minahasa se ganaban el respeto por las responsabilidades que cumplían, los conocimientos que poseían o las tareas que se les confiaban. Este principio se refleja en un proverbio Tontémboan: “Si tou peleng masuat, mapute waya. Cawana se pakuru’an, cawana se paruku’an”, que significa: “Todas las personas son iguales; ninguna persona debe ser venerada ni debe venerar a otra”. Esta concepción de la igualdad se convirtió en uno de los pilares fundamentales de la gobernanza Minahasa. El liderazgo se entendía como una responsabilidad social confiada por el pueblo y las decisiones importantes no se tomaban de manera unilateral, sino que surgían de procesos de deliberación colectiva con la participación de la comunidad.

Arquitectura de la gobernanza Minahasa

En su nivel más fundamental, la gobernanza Minahasa se sustentaba en el taranak, un grupo de parentesco o clan familiar. Dentro de cada taranak había tres figuras clave con distintas responsabilidades: el pahéndon tu’a, una persona
reconocida por su sabiduría y su capacidad para tomar decisiones en beneficio de todos los integrantes del clan; el wali’an un taranak, líder ritual responsable de mantener la relación espiritual entre los integrantes del taranak, sus ancestros y el mundo natural; y el si lumulukaz o tétérusan, responsable de la seguridad física y la protección de los integrantes del clan.

A partir del taranak, varios grupos familiares conformaban un wanua. El wanua era el principal espacio donde se desarrollaba la vida social, política, económica y espiritual de los Pueblos Minahasa. Constituía la unidad comunitaria fundamental en la que se tomaban y llevaban a la práctica las decisiones importantes
relacionadas con la vida colectiva. Cada wanua contaba con una estructura de liderazgo integrada por figuras con funciones específicas. El tona’as umbanua era el principal líder de la comunidad; el wali’an wangko’ dirigía los rituales y mantenía
la relación espiritual de la comunidad en su conjunto; el tétérusan wangko’ era responsable de la seguridad y la defensa comunitarias; y el gumigirot desempeñaba funciones relacionadas con la resolución de disputas y la justicia.

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Located in Tontemboan Indigenous Territory, "Watu Tumotowa Wangko" (The Great Altar Stone) or also called "Watu Rurumeran Ni Empung" (The Stone Throne of the God) or commonly known as "Watu Pinawetengan" (The Stone Where Division Were Made) contains etchings or engravings that symbolizes a directive or decision.
 

Más allá del wanua, el walak se organizaba en función de la proximidad geográfica y las relaciones entre comunidades, mientras que el pakasa’an se conformaba principalmente a partir de una lengua, una historia y vínculos rituales compartidos. También existían diversos tona’as que poseían conocimientos especializados y experiencia en ámbitos particulares, y eran respetados por sus capacidades y por las responsabilidades que asumían en beneficio de la comunidad. Incluso una persona joven podía convertirse en tona’as si cumplía con los criterios conocidos
en la filosofía Minahasa como sigha, enté’, wo wuaya: una persona dotada de inteligencia, conciencia, capacidad física y valentía. En conjunto, estas estructuras interconectadas conformaban un sistema de autogobierno surgido desde el interior de la propia comunidad, construido a partir de las relaciones sociales, la responsabilidad colectiva y las necesidades de la comunidad.

Desplazamiento y supervivencia de la gobernanza Indígena

La gobernanza Minahasa fue alterada por el colonialismo. Los neerlandeses implantaron un sistema administrativo centralizado y jerárquico para vigilar y controlar los territorios y, con frecuencia, designaron a los jefes de los walak como jefes de distrito dentro de la administración colonial. Esta estrategia permitió a los neerlandeses ampliar su influencia a través de figuras que ya eran reconocidas y contaban con la confianza de las comunidades locales. A medida que la autoridad pasó a estar controlada por el gobierno colonial, la posición del wanua como centro de la gobernanza y de la vida comunitaria se debilitó gradualmente, mientras que el walak comenzó a transformarse en una unidad administrativa más alineada con los intereses coloniales.

Recreación de los años 20 (coloreada y retocada) de la reunión de los ancianos de Tombulu con la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, celebrada en 1679.


El fin del dominio colonial neerlandés no restableció automáticamente el sistema de gobernanza Indígena Minahasa. Tras el surgimiento de Indonesia como un Estado nación moderno, se desarrolló una estructura de gobierno basada en divisiones administrativas estandarizadas a nivel nacional. Estas nuevas fronteras administrativas no siempre coincidían con los territorios sociales, culturales y étnicos que habían existido previamente. En Minahasa, los territorios Indígenas que históricamente se habían desarrollado a partir de historias, lenguas e identidades culturales compartidas quedaron divididos entre distintas regiones administrativas.

Aunque las estructuras de gobernanza Minahasa ya no cuentan con reconocimiento formal dentro del sistema administrativo estatal, el autogobierno tradicional Indígena no ha desaparecido por completo. En muchas partes de Minahasa, los líderes de las aldeas son conocidos como Hukum Tua, un cargo con
vínculos históricos con las tradiciones de liderazgo Minahasa, ya que son elegidos directamente por la comunidad de la aldea. Cuando surgen asuntos que afectan al conjunto de la comunidad, se convoca un sidang adat, o reunión del consejo Indígena, como espacio para que las comunidades lleguen a decisiones mediante
la deliberación.

Un elemento importante del sidang adat es el papel del taranak como unidad social básica de la comunidad. Cada taranak está representado por un pahendon tu’a, que participa en representación de todos los integrantes de su clan. Durante el consejo, cada pahendon tu’a lleva consigo un trozo de tawaang, símbolo de que ha recibido un mandato pleno de su comunidad para hablar, expresar opiniones y tomar decisiones en nombre del taranak al que representa. Las decisiones resultantes de este proceso son, por tanto, producto de la representación comunitaria.

Los consejos Indígenas suelen estar encabezados por tres, cinco, siete o nueve líderes Indígenas. El número nueve posee un profundo significado, pues se considera símbolo de la plenitud humana. El uso de un número impar de líderes también refleja la importancia del equilibrio y la sabiduría en los procesos de toma de decisiones, y al mismo tiempo permite que las deliberaciones alcancen acuerdos aceptados por toda la comunidad.

Igualmente importante es el hecho de que las decisiones adoptadas por los consejos Indígenas son vinculantes y deben ser respetadas por todos los integrantes de la comunidad. Las sanciones Indígenas pueden adoptar la forma de multas, de acuerdo con las disposiciones vigentes en cada comunidad. Sin
embargo, la sanción más severa no es una multa económica, sino la exclusión de la vida comunitaria. En sociedades donde las relaciones sociales se construyen sobre el parentesco, la cooperación mutua y el sentido de pertenencia, perder la aceptación de la comunidad constituye una consecuencia mucho más grave que un castigo material.

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Restoring a waruga (Ancient Minahasan stone sarcophagi) in a housing area. Not only this is the act of honoring our ancestor, it is also an action to show that despite the land has been bought by the housing corporation, it will always belong to the indigenous people. Photo by Rinto Taroreh.
 

Recuperar la identidad, reconstruir la gobernanza

La participación activa de las juventudes Indígenas en la elaboración de normativas está sentando las bases para el reconocimiento de su existencia, mediante su involucramiento en la documentación histórica, el mapeo de territorios Indígenas, la revitalización de instituciones Indígenas y la elaboración de políticas públicas. Recientemente, el gobierno de la ciudad de Tomohon invitó a jóvenes Indígenas a participar en la redacción del Reglamento Regional sobre Pueblos Indígenas. De aprobarse, se espera que este instrumento no solo brinde seguridad jurídica a la comunidad Tombulu, sino que también garantice que las iniciativas de desarrollo del gobierno local respeten los derechos y los sistemas de toma de decisiones Indígenas.

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Ancianos y representantes Minahasan durante una reunión.

Esta experiencia demuestra que recuperar el autogobierno Indígena no significa simplemente reconstruir las formas de gobernanza Indígena del pasado, sino crear espacios en los que los principios de gobernanza Indígena, la participación comunitaria, la legitimidad social, la deliberación y el respeto por las instituciones Indígenas puedan coexistir con los sistemas modernos de gobierno. De tener éxito, Tomohon ofrecerá un modelo de cómo las comunidades Indígenas y los gobiernos locales pueden construir una relación entre iguales dentro de un Estado nación democrático.

La historia ha llevado a los Pueblos Minahasa a atravesar el colonialismo, la centralización del gobierno y la urbanización. Este recorrido no ha borrado por completo la manera en que la sociedad Minahasa entiende el liderazgo, la deliberación y la responsabilidad colectiva. Lo que debe recuperarse no son exactamente las estructuras institucionales del pasado, sino el derecho de las comunidades Indígenas a participar en la definición de su propio futuro.

La gobernanza Indígena es una práctica social viva que garantiza que los valores que han sostenido a la sociedad Minahasa durante siglos continúen dando forma al futuro.

Gerard Tiwow es un periodista perteneciente a la Tribu Tombulu’ del pueblo Minahasa en Tomohon (Célebes Septentrional, Indonesia) y ex becario del programa CS Youth.

 

Top photo: 1920s reenactment (colonized and processed) of 1679 Tombulu Elders meeting with the Dutch East India Company.

All photos courtesy of Gerard Tiwow.

 

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