El río Jequitinhonha a través de los ojos de los pueblos Indígenas: los
derechos de la naturaleza y los compromisos entre especies Djalma Ramalho (ARANÃ CABOCLO, equipo de CS) La llamada transición hacia la energía verde ha desencadenado una fiebre por la extracción de litio en el Valle del Jequitinhonha, en Minas Gerais, Brasil. A medida que las corporaciones multinacionales avanzan por la región, las comunidades Indígenas y quilombolas denuncian un ciclo de polvo, explosiones, escasez de agua y una presión cada vez mayor sobre sus territorios ancestrales. Las comunidades informan que las voladuras a cielo abierto continúan día y noche, agrietando viviendas y contaminando el aire, mientras que los ríos y manantiales son desviados cada vez más para sostener las operaciones mineras en lugar de la vida de las comunidades locales.
En noviembre de 2025, Cultural Survival, junto con comunidades Indígenas y quilombolas del Valle del Jequitinhonha, publicó “El precio de lo verde” (“The price of Green”), un informe que denuncia la asignación de fondos públicos destinados a la acción climática a proyectos de extracción de litio que avanzan sin el Consentimiento Libre, Previo e Informado de más de 248 comunidades, proyectos que están transformando territorios Indígenas en zonas de sacrificio.

Para los pueblos Indígenas, el agua no es simplemente un recurso natural: es
parentesco, memoria y ancestralidad. Mientras que el colonialismo y el extractivismo se estructuran en torno a la dominación de la naturaleza, las éticas Indígenas se sustentan en la reciprocidad y la interdependencia entre los seres humanos, los ríos, los bosques, los animales y las montañas. “Para nosotros, los ríos son territorios. Sostienen la vida y proporcionan alimento. El río, para
nosotros, es un ser, un sujeto de derechos, porque todos sostenemos la vida a
través de él”, afirma Toá Kanynã Pankararu (Pankararu).
En todo el Valle del Jequitinhonha, los Pueblos Indígenas y quilombolas mantienen relaciones de coexistencia con las aguas, los manantiales y las montañas que trascienden los límites del pensamiento jurídico colonial. El pueblo Aranã Caboclo, mi pueblo, afirma que el río Jequitinhonha lleva la sangre, las lágrimas y el sudor de nuestros ancestros. El río Jequitinhonha somos nosotros. “Somos el río. Pero el río se está secando y sentimos una profunda tristeza al verlo desaparecer sin que podamos participar en las decisiones y acciones destinadas a protegerlo”, señala Osmar Aranã Caboclo, líder del pueblo Aranã Caboclo.

La lucha por el reconocimiento del río Jequitinhonha como sujeto de derechos
surge de estas cosmologías territoriales: es un intento de traducir las concepciones Indígenas de la vida en estructuras políticas y jurídicas. La propuesta desplaza el debate desde una transición energética centrada exclusivamente en la extracción y el consumo hacia otra sustentada en compromisos interespecie, responsabilidad territorial y reciprocidad ecológica. Esta movilización tiene sus raíces en el “Diálogo Internacional de Comunidades Indígenas y Quilombolas Afectadas por la Minería de Litio”, celebrado en Araçuaí en 2025. El encuentro reunió a comunidades, investigadores y organizaciones para debatir los impactos sociales y ambientales de los minerales para la transición energética y articular alternativas colectivas basadas en los sistemas de conocimiento Indígenas y quilombolas.

Osmar Aranã Caboclo, a leader of the Aranã Caboclo people from Araçuaí, Minas Gerais. Photo by Djalma Ramalho.
Durante la peregrinación Romaria das Águas, realizada con motivo del Día
Mundial del Agua en 2026, pueblos Indígenas, comunidades quilombolas y comunidades tradicionales lanzaron la petición “¡Salvemos el Jequitinhonha: más que un río, un sujeto de derechos!” La petición afirma que el Jequitinhonha es un ancestro vivo que estructura territorios, espiritualidades, economías y memorias. Asimismo, denuncia la fiebre del litio como una continuación del extractivismo colonial y exige el reconocimiento de los derechos fundamentales del río, entre ellos, el derecho a existir, regenerarse y mantener sus ciclos ecológicos. La campaña se difundió rápidamente a través de las redes sociales y redes de solidaridad, con el apoyo de organizaciones como el Instituto Janelas do Jequitinhonha y Cultural Survival.

“El Jequitinhonha es fundamental para la cultura y la identidad de nuestros pueblos. En sus orillas comenzó parte de nuestra historia. También fue a través del río que los pueblos Indígenas lograron proteger sus territorios frente a las invasiones durante el periodo colonial”, afirma Lauanda Lopes, candidata a doctora originaria de Araçuaí. La movilización popular llegó hasta la Asamblea Legislativa de Minas Gerais, donde se presentó el Proyecto de Ley n.º 5.609/2026. De aprobarse, el proyecto reconocerá al río Jequitinhonha como sujeto de derechos y establecerá mecanismos jurídicos para su protección. La propuesta representa uno de los intentos más significativos en Brasil por traducir las cosmologías Indígenas en legislación estatal.

Djalma looks out over the landscape and waters of the Jequitinhonha River. Photo by Djalma Ramalho.
Para avanzar, el Proyecto de Ley n.º 5.609/2026 deberá pasar por la Comisión de Constitución y Justicia y por la Comisión de Medio Ambiente. Este proceso requerirá una alianza estratégica con legisladores estatales, así como esfuerzos de campaña más amplios orientados a involucrar, sensibilizar y movilizar a la sociedad, en particular al electorado, con el fin de aumentar la presión pública sobre quienes toman las decisiones. La propuesta también establece mecanismos de gobernanza destinados a representar los intereses del río. “El objetivo no es únicamente un reconocimiento simbólico, sino la creación de mecanismos concretos de protección, participación social y monitoreo permanente de estos territorios”, afirma Fabiana Leme, abogada que participó en la redacción de la ley que reconoció al río Laje, el primer cuerpo de agua en Brasil al que un municipio otorgó derechos jurídicos.

El debate ofrece una oportunidad para repensar los fundamentos del derecho y del
desarrollo. Por un lado, los procesos mineros han impuesto un modelo productivo orientado a la expropiación de los bienes comunes, convirtiendo minerales, bosques, personas, aguas, plantas y animales en mercancías. Por otro lado, reconocer al río como sujeto de derechos apunta hacia un paradigma distinto, en el que los territorios se conciben a partir de la reciprocidad y la interdependencia.
La propuesta se vincula con movimientos globales que promueven la tipificación del ecocidio como delito y la institucionalización de los derechos de la naturaleza en distintos niveles. De aprobarse, el Jequitinhonha podría convertirse en el primer río de Brasil en ser reconocido como sujeto de derechos mediante legislación estatal. Más que una innovación jurídica, esto representaría el surgimiento de un nuevo horizonte político interespecie en Brasil, en el que la Madre Naturaleza deje de ser tratada simplemente como un conjunto de recursos explotables y pase a ser reconocida como un ser vivo emparentado con nosotros, cuya existencia es inseparable de la propia continuidad de la vida humana.

Fabiana Leme, a lawyer who contributed to drafting the bill proposing the recognition of the Jequitinhonha River as a subject of rights. Photo by Djalma Ramalho.
La lucha por el reconocimiento del río Jequitinhonha como sujeto de derechos constituye una respuesta histórica de las comunidades Indígenas, Quilombolas,
ribereñas y tradicionales frente a un modelo de desarrollo que, durante siglos, ha tratado los ríos, las mesetas, los manantiales, las montañas y los cuerpos humanos como espacios disponibles para la expropiación. En el contexto de la fiebre del litio, esta reivindicación desplaza el centro del debate: la pregunta ya no puede limitarse a cuánto mineral se exportará, cuántos empleos se crearán o cuántos ingresos fiscales recaudará el Estado, sino que debe plantear quién asume los costos ecológicos, territoriales, sanitarios, culturales y espirituales de esta economía.

Fabiana Leme and Cleonice Pankararu-Pataxó analyze the water of the Piauí Stream.
Reconocer al Jequitinhonha como un ser vivo significa afirmar que el río no es una infraestructura natural al servicio de la minería, sino una entidad relacional; una presencia ancestral que sostiene territorios, memorias, alimentos, espiritualidades, modos de vida y futuros posibles. Para las comunidades del Valle del Jequitinhonha, el río es un ancestro, un pariente y una fuente de vida. La transición energética no puede repetir lógicas coloniales que subordinan los territorios al consumo global.

Djalma holds a Brazilian flag bearing the message “Povo Aranã Caboclo: Demarcação Já” (“Aranã Caboclo People: Land Demarcation Now”) in front of the National Congress in Brasília. Photo by Djalma Ramalho.
Al integrar los derechos de la naturaleza, la justicia climática y los compromisos interespecie, las voces Indígenas y quilombolas apuntan hacia un futuro en el que la dignidad no sea el privilegio de unos pocos, sino una condición compartida entre los seres humanos y todos los seres que habitan la Tierra.
-- Djalma Ramalho (Aranã Caboclo) is Cultural Survival Brazil Special Project Associate.
Top photo: View of Sigma Lithium’s tailings wall, located very close to the Piauí Poço Dantas Indigenous community. The community’s preschool can also be seen in the image. The Piauí Stream, part of the Jequitinhonha River family, runs between the community and the tailings structure before flowing into the Jequitinhonha River. Photo by Jamie Malcolm-Brown.