Cultural Survival da la bienvenida a Alicia Moncada (Wayú), como nuestra nueva Directora de Defensa y Comunicación. Cuenta con más de 13 años de experiencia en defensa, investigación y comunicación en materia de derechos humanos, con un enfoque en los derechos de los Pueblos Indígenas, así como en la justicia de género y climática.Moncada nació en Venezuela, buscó refugio en México y actualmente reside en Londres, Inglaterra. Su formación académica incluye grados en Derecho y Derechos de las Mujeres, además de una especialización en Derecho Internacional de los Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario.
Ha investigado violaciones de derechos humanos contra Pueblos Indígenas en la cuenca amazónica, se desempeñó como profesora en la Universidad Central de Venezuela y trabajó como Coordinadora de Investigación y Medios en la Fundación para la Justicia y el Estado de Derecho, donde se centró en políticas migratorias. En Amnistía Internacional, se convirtió en la primera Investigadora de Justicia Climática y Responsable del Programa de Justicia Climática para las Américas, liderando la estrategia de justicia climática de la organización en la región.
Shaldon Ferris (Khoisan), Coordinador de la Radio sobre Derechos Indígenas, conversó con Moncada.
Cultural Survival · Welcome Alicia Moncada - Our New Director of Advocacy and Communications
Shaldon Ferris: ¿Cómo llegaste a trabajar en el campo de los derechos humanos?
Alicia Moncada: Crecí en el lado venezolano del territorio wayú. Me siento profundamente honrada de haber tenido la oportunidad de vivir con mis abuelos, mi madre y mi familia, de aprender a hablar mi lengua materna, el wayuunaiki, y de aprender distintas habilidades de nuestra cultura que han sido muy útiles en mi vida.
En mi juventud, no sabía qué eran los derechos humanos. Esos temas estaban desconectados de nuestra realidad cotidiana. Aunque mi familia es Indígena, esas cuestiones parecían asuntos de la política nacional más que algo fundamental para nuestras vidas. Como mujer joven, mi único sueño era convertirme en profesora universitaria en la Universidad Central de Venezuela, la universidad pública más prestigiosa del país. Fui la primera en la familia de mi madre en obtener un título universitario y, en 2009, me incorporé al Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad Central de Venezuela. Ese fue mi primer verdadero hogar en el entendimiento de los derechos humanos, especialmente los derechos de las mujeres. Ahí comencé a construir mi carrera profesional en el ámbito de los derechos humanos.Me convertí en la primera mujer Indígena en completar su diplomado en estudios de género. Ese espacio se convirtió en mi hogar intelectual y político.
A través de este activismo en la universidad, me involucré profundamente en aprender, documentar y ayudar a crear conciencia sobre el caso de Sabino Romero, un activista Indígena Yukpa de la Sierra del Perijá que fue asesinado en 2013 por agentes del Estado. Fue entonces cuando realmente comprendí nuestros derechos como pueblos Indígenas: la lucha de Sabino me abrió los ojos sobre lo que realmente significaban nuestros derechos.

SF: Cuéntanos sobre tu investigación en la cuenca del Amazonas, en particular tu especialización en justicia de género y climática.
AM: He dedicado más de 13 años documentando violaciones contra los Pueblos Indígenas, personas migrantes y refugiadas. Empecé registrando violaciones a los derechos de los Pueblos Indígenas en la selva amazónica, en las fronteras con Colombia y Brasil, documentando los impactos del extractivismo en los territorios Indígenas que están siendo devastados. Trabajé junto a organizaciones de mujeres Indígenas amazónicas y con organizaciones Indígenas afectadas por la minería ilegal en sus territorios. Esa experiencia fue fundamental para comprender la diversidad de violaciones que enfrentan los Pueblos Indígenas.
Pasé un total de siete años trabajando en proyectos en toda la cuenca amazónica, con excepción de Bolivia. Aprendí mucho sobre la redacción de informes de incidencia cuando trabajé en la sección venezolana de Amnistía Internacional en 2017.
Fue entonces cuando empecé a trabajar en el sector de las ONG y comprendí la diferencia entre los informes que producíamos en las organizaciones Indígenas para documentar violaciones de derechos y los documentos que elaborábamos en el ámbito académico.Después de eso, trabajé para la Fundación para la Justicia, con sede en México, y para la Oficina Regional de Amnistía Internacional para las Américas. También realicé la documentación de violaciones contra personas migrantes, pueblos Indígenas y comunidades amazónicas en Ecuador, documentando derechos relacionados con el cambio climático.

SF: ¿De qué manera tu labor en la emisora Indígena Radio Guarura consolidó tu compromiso con la comunicación comunitaria en espacios cívicos desafiantes?
AM: Radio Guarura fue un proyecto que creamos junto con Wainjirawa, una organización Indígena en Venezuela. La mayoría de los miembros son Wauyuu, pero también mi querido amigo Juan Carlos La Rosa (Caquetí) y José Quintero Weir (Añú), que es una persona mayor muy sabia, fueron miembros fundamentales de esta organización. Diseñamos ese programa radial para una emisora alternativa llamada Humano Derecho Radio. Esta radio surgió por la falta de espacios para compartir lo que estaba ocurriendo en Venezuela. Trabajar en un contexto donde el Estado restringe activamente las voces Indígenas y las de las personas defensoras de derechos humanos me enseñó que la comunicación es resistencia. Radio Guarura nos demostró que, incluso en los espacios más restrictivos, los pueblos indígenas encuentran maneras de decirle la verdad al poder. Estoy convencida de que la comunicación estratégica, arraigada en las prioridades de la comunidad, es absolutamente irrenunciable para nuestra lucha como Pueblos Indígenas y por nuestros derechos.

SF: ¿Cuáles fueron algunos de los principales hallazgos de tu investigación sobre el impacto de las políticas migratorias en los derechos humanos durante tu estancia en la Fundación para la Justicia y el Estado de Derecho?
AM: La investigación que realizamos reveló cómo las políticas de migración forzada, como el programa “Quédate en México” (Remain in Mexico), criminalizaban a las personas refugiadas y solicitantes de asilo, en especial a las comunidades Indígenas y afrodescendientes que huían de amenazas contra su vida y de numerosas violaciones de derechos humanos en sus países.
Estamos viendo estas políticas en su expresión más extrema en Estados Unidos: familias separadas, personas migrantes Indígenas y afrodescendientes enfrentando violencia y explotación. El racismo cruel y la xenofobia están profundamente araigados en estas políticas migratorias, al igual que en las que se documentan en México. He estado documentando esta situación desde 2019 y continúo haciéndolo hoy. En México, estas políticas han sido impulsadas fundamentalmente por lo que sea que la administración de los EE. UU. exija en cada momento.

SF: ¿Cuáles fueron las estrategias más importantes que diseñaste en Amnistía Internacional para amplificar las voces Indígenas en la justicia climática?
AM: Durante mi etapa en la Oficina Regional para las Américas de Amnistía, trabajé junto a comunidades Indígenas y amazónicas de la Amazonía ecuatoriana para documentar violaciones de derechos humanos relacionadas con la quema de gas. Esa es una de las prácticas más perniciosas de la industria petrolera. Trabajé con ilustradores para crear narrativas visuales accesibles. Creamos un cómic, un manga, para generar conciencia sobre el caso.
También involucramos a artistas e influencers comprometidos con la justicia ambiental, y en este caso en particular, elaboramos materiales en múltiples idiomas. Mi tiempo en Amnistía fue un periodo de poner en el centro las voces y la creatividad de pueblos Indígenas y de las juventudes para desarrollar contenidos que resuenen a nivel global.
SF: ¿Qué o quién te inspira?
AM: Las comunidades Indígenas a las que tengo el honor de acompañar demuestran su resiliencia, sabiduría ancestral y compromiso inquebrantable en la defensa de sus territorios, incluso en los entornos más hostiles. Ellas me inspiran cada día. También me inspiran profundamente las mujeres Indígenas activistas y lideresas que han abierto el camino y están creando sendas para que otras personas, como yo, podamos ocupar estos espacios con fuerza y propósito.

SF: ¿Cómo imaginas fortalecer el liderazgo Indígena en espacios de toma de decisiones en Cultural Survival?
AM: En este cargo, estoy comprometida a crear un espacio y una estrategia que posicionen el liderazgo Indígena para documentar amenazas y amplificar las voces de los movimientos. Mi aporte será asegurar que la incidencia internacional se centre en los Pueblos Indígenas y los proteja como los expertos y tomadores de decisiones en sus propias luchas y liberación. Tengo el compromiso de asegurar que nuestro trabajo de defensa y comunicación nunca sea extractivista. Debe estar liderado, diseñado y destinado a beneficiar directamente a las comunidades Indígenas.
En cada producto, en cada campaña, me comprometo a mantener la esencia de Cultural Survival de co-crear estos contenidos con las comunidades, no sobre ellas. Mi valor agregado será utilizar mis recursos, conocimientos y plataformas estratégicas directamente para fortalecer los movimientos y organizaciones Indígenas que Cultural Survival apoya, así como aquellos que pueden beneficiarse de nuestro apoyo, para contrarrestar las narrativas que hoy se multiplican en el mundo contra los derechos de los Pueblos Indígenas, la naturaleza y la justicia climática. Así es como construimos poder: centrando a quienes enfrentan y sufren las violaciones.
Todas las fotografías son cortesía de Jamie Malcolm-Brown