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25 años tejiendo el cambio : Cómo el FIMI se convirtió en una fuerza global para el liderazgo de las mujeres Indígenas

En el verano de 1995, mientras más de 100 delegadas Indígenas se reunían en Beijing para la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, una revolución silenciosa comenzaba a tomar forma. Ese mismo año, mujeres Indígenas celebraron encuentros continentales, sembrando las semillas de una red global. En Quito, Ecuador, formaron el Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA) para unir a organizaciones de todo el continente americano. En Agadir, Marruecos, establecieron la Organización de Mujeres Indígenas Africanas (AIWO), creando una voz panafricana. Estas primeras alianzas sentaron las bases de lo que pronto se convertiría en el Foro Internacional de Mujeres Indígenas, más conocido por su sigla en español, FIMI.

Para marzo de 2000, el impulso generado por la conferencia de Beijing culminó en la fundación oficial del FIMI durante un período extraordinario de sesiones de la ONU. Más de 100 lideresas Indígenas de las siete regiones socioculturales del mundo llegaron a Nueva York decididas a hacer oír sus voces. Bajo el liderazgo organizativo de la Asamblea de las Primeras Naciones de Canadá y de aquellas visionarias mujeres Indígenas de todo el mundo, el FIMI nació como un mecanismo global formal para coordinar agendas, fortalecer capacidades y desarrollar el liderazgo de las mujeres Indígenas. La fundación del FIMI estuvo entrelazada, ese mismo año, con otro avance histórico: el establecimiento del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas, que creó un espacio vital para los Pueblos Indígenas dentro del sistema internacional.

Construyendo liderazgo y solidaridad global

El FIMI sirve como una plataforma global que garantiza que las perspectivas de las mujeres Indígenas sean incluidas seriamente en la toma de decisiones sobre derechos humanos. A lo largo de más de 25 años, el FIMI ha impulsado programas clave para empoderar a las mujeres Indígenas en todos los niveles. Entre ellos se encuentran la creación de la Escuela Global de Liderazgo, el establecimiento del primer Fondo de Mujeres Indígenas, Ayni, y un departamento de investigación para recopilar la evidencia necesaria para nuestro trabajo de defensa.

Junto con el fortalecimiento de capacidades y el financiamiento, el FIMI ha impulsado de manera incansable cambios de política en los espacios internacionales. Desde sus inicios, contribuimos a alcanzar un hito en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU con la adopción de su primera resolución centrada en las mujeres Indígenas, en la que se destacaron temas como la pobreza y la violencia y se instó a la acción. Este avance colocó firmemente las prioridades de las mujeres Indígenas en la agenda global de género. El FIMI también ha sido fundamental para llevar las preocupaciones de las mujeres Indígenas a órganos de derechos humanos como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), y hemos coordinado consultas desde Asia hasta las Américas. En conjunto, la labor de defensa del FIMI ha transformado las normas globales y ha asegurado que las mujeres Indígenas ya no sean relegadas como meros objetos de atención, sino reconocidas como “protagonistas del cambio y titulares de derechos”, con poder de decisión.

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2025: hitos y acciones

El pasado noviembre, se hizo historia en la sede de la ONU cuando la Asamblea General votó para proclamar oficialmente el 5 de septiembre como el Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas del Mundo. La fecha tiene un profundo significado, ya que el 5 de septiembre ha sido conmemorado durante mucho tiempo por comunidades Indígenas de las Américas en honor a la heroína aymara Bartolina Sisa. La resolución subraya la “participación plena, igualitaria y significativa en la toma de decisiones” de las mujeres Indígenas, haciéndose eco de una de las demandas centrales del FIMI. De ahora en adelante, cada 5 de septiembre será un punto de movilización anual para centrar la atención del mundo en el empoderamiento de las mujeres Indígenas.

A lo largo de 2025, el FIMI impulsó la difusión y la implementación de la Recomendación General 39 de la CEDAW (RG39). En estrecha coordinación con nuestras redes regionales de nujeres Indígenas, el FIMI lideró la elaboración colectiva del Plan de Acción Quinquenal de la RG39, traduciendo la Recomendación General en prioridades concretas y rutas de defensa en los niveles local, nacional, regional y global. En medio de estas victorias en materia de políticas públicas, 2025 fue un año de celebración, reflexión y compromisos renovados. En junio, el FIMI organizó un Encuentro Global de Mujeres Indígenas en Lima, Perú, reuniendo a mujeres de decenas de naciones para conmemorar nuestro 25.º aniversario. Durante dos días, ancianas sabias y lideresas jóvenes compartieron historias de lucha y triunfo, rindieron homenaje a las pioneras del movimiento y reafirmaron su determinación colectiva de seguir avanzando los derechos de las mujeres Indígenas. El FIMI otorgó un reconocimiento a nuestro aliado de larga data, International Funders for Indigenous Peoples, en reconocimiento a cómo la solidaridad de socios filantrópicos ha fortalecido las iniciativas de las mujeres Indígenas a lo largo de los años.

En el escenario mundial, las mujeres Indígenas también dieron un paso al frente como lideresas climáticas en 2025, con el FIMI desempeñando un papel articulador. Durante la COP30 en Belém, Brasil, el FIMI copatrocinó la Cumbre Global de Mujeres y Juventudes Indígenas, donde las mujeres Indígenas emitieron una firme declaración política que aborda la crisis climática como “una crisis de derechos, de justicia y de vida”. La declaración, elaborada colectivamente por mujeres desde la Amazonía hasta el Ártico, exige la protección de los territorios y los conocimientos Indígenas como elementos esenciales de cualquier solución climática. También reclama financiamiento climático directo para las comunidades Indígenas y salvaguardas para las personas Indígenas defensoras del medio ambiente, que enfrentan violencia todos los días en su resistencia.

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No somos un tema: somos titulares de derechos

Detrás de los hitos del FIMI están las voces de las propias mujeres Indígenas: voces que durante demasiado tiempo fueron silenciadas o ignoradas, pero que ahora resuenan en los espacios de poder. En el 24.º período de sesiones del Foro Permanente de las Naciones Unidas, celebrado el pasado abril, estas voces ocuparon un lugar central en un diálogo global de alto nivel sobre los derechos de las mujeres Indígenas. Lideresas de distintas generaciones, desde una joven protectora del agua Anishinaabe hasta activistas de larga trayectoria y funcionarias de la ONU, hicieron eco de un mensaje común: las mujeres Indígenas son agentes de cambio, no víctimas.

Décadas de resistencia han ido acompañadas de propuestas articuladas que demuestran la capacidad de liderazgo de las mujeres Indígenas. Como ha enfatizado Lucy Mulenkei (Masái), cofundadora del FIMI: “A menudo, cuando nos miran, piensan que no tenemos capacidades. Como mujeres Indígenas, seguimos avanzando y debemos trabajar juntas”, subrayando tanto el poder colectivo cultivado por el FIMI como el papel de las mujeres Indígenas como agentes de cambio transformador. Teresa Zapeta (Maya K’iche’), actual Directora Ejecutiva del FIMI, lo expresó sin rodeos durante el diálogo en Naciones Unidas: “No somos un tema. Somos titulares de derechos”.

La verdadera inclusión significa más que invitar a las mujeres Indígenas a hablar; exige involucrarlas activamente en el diseño de soluciones, garantizar su acceso directo a los recursos y respetar sus sistemas de conocimiento. En la práctica, esto significa que los gobiernos deben ver a las mujeres Indígenas como socias en la formulación de políticas, no como beneficiarias de ayuda. Significa financiar iniciativas lideradas por mujeres Indígenas y respetar la gobernanza Indígena, en lugar de imponer programas externos. El FIMI encarna este enfoque al centrar alianzas auténticas basadas en el reconocimiento mutuo, en vez de una asistencia vertical.

Es fundamental destacar que el liderazgo de las mujeres Indígenas no solo beneficia a las comunidades Indígenas; también ofrece caminos para transformar a la sociedad en su conjunto. Las mujeres Indígenas ponen sus cuerpos y sus vidas en la defensa de los bosques, el agua y la tierra, una labor que contribuye directamente a la sostenibilidad ambiental global y a la prevención de conflictos. Son guardianas de la cultura y educadoras, transmitiendo lenguas y valores que enriquecen el patrimonio de la humanidad. Y en territorios marcados por el conflicto o la opresión, las mujeres Indígenas suelen emerger como constructoras de paz.

Este vínculo entre el empoderamiento de las mujeres y la paz es precisamente la razón por la que el FIMI importa: al fortalecer el liderazgo de las mujeres Indígenas, estamos invirtiendo en sociedades más pacíficas y justas. Es apropiado que el tema de El Mundo Indígena 2026 se centre en la paz y la seguridad, porque la incidencia de las mujeres Indígenas trata, en esencia, de asegurar un futuro pacífico para sus Pueblos. Durante 25 años, el esfuerzo del FIMI ha consistido en garantizar que estas constructoras de paz cuenten con las herramientas, las redes y el reconocimiento que necesitan para triunfar.

Un legado y un futuro tejidos juntos

Al cumplir 25 años, nuestra historia es a la vez una celebración de cuánto han avanzado las mujeres Indígenas y un llamado a la acción para el camino que queda por recorrer. Hemos acompañado el surgimiento de una generación de mujeres Indígenas que lideran con confianza no solo en los llamados “temas de mujeres”, sino también en cambio climático, desarrollo económico y construcción de paz, demostrando que sus perspectivas mejoran los resultados para todas las personas. Y hemos mostrado al mundo que empoderar a las mujeres Indígenas es una de las maneras más seguras de proteger los derechos humanos y nuestro planeta.
Aunque celebramos nuestros logros, reconocemos que la labor no ha terminado. Las desigualdades y la violencia persisten, y muchos de los avances conseguidos con tanto esfuerzo siguen siendo frágiles. El recorrido del FIMI demuestra que el cambio es posible cuando quienes están más directamente afectadas ocupan el lugar de conducción. Desde comunidades forestales remotas hasta los salones de las Naciones Unidas en Nueva York, las voces de las mujeres —llenas de sabiduría, resiliencia y esperanza— están dando forma a un mundo más equitativo y pacífico. Y el FIMI, foro que ha tejido estas voces en conjunto, sigue siendo un faro de lo que la solidaridad global de las mujeres Indígenas puede alcanzar. Cuando las mujeres Indígenas lideran, toda la sociedad se beneficia.

Foto: Mujeres en los campos de Ruanda. Fotografía de Tracy Keza.

Todas las fotos cortesía de FIMI. 

 

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