Arraigados en nuestros saberes y enseñanzas tradicionales, así como en los valores del trabajo social relacionados con la justicia y los derechos humanos, las y los trabajadores sociales Indígenas están marcando una diferencia en la salud y el bienestar de los Pueblos Indígenas en todo el mundo.
La Federación Internacional de Trabajadores Sociales (IFSW, por sus siglas en inglés) es el organismo mundial del trabajo social profesional. Está integrada por más de 120 asociaciones profesionales de trabajo social, que representan a más de 5 millones de trabajadores sociales. La IFSW cuenta con estatus consultivo formal ante las Naciones Unidas y otros organismos globales. En 2021, después de años de incidencia por parte de trabajadores sociales Indígenas, la IFSW estableció una Comisión Indígena. Esta comisión está compuesta por un comisionado global y cinco comisionados regionales que representan a Europa, Asia y el Pacífico, África, América Latina y el Caribe, y América del Norte. Hilary Weaver (Lakota) se desempeña como Comisionada Indígena Global y facilita el trabajo de la Comisión.
La Comisión Indígena de la IFSW brinda liderazgo para impulsar los asuntos Indígenas en el trabajo social a nivel regional y global, centrada en tres temas interrelacionados: dar visibilidad a los Pueblos Indígenas y a sus problemáticas; destacar la importancia de los saberes tradicionales Indígenas; y garantizar que la profesión del trabajo social incorpore las voces Indígenas y atienda respetuosamente a los Pueblos Indígenas. Una versión breve de este artículo fue incorporada al registro del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas en 2026, bajo el punto 3, en consonancia con el tema del Foro de este año: “Garantizar la salud de los Pueblos Indígenas, incluso en contextos de conflicto”.
Las y los miembros de la Comisión Indígena de la IFSW consideran que las y los trabajadores sociales desempeñan funciones importantes para garantizar la salud de los Pueblos Indígenas. Las y los trabajadores sociales tienen un papel clave en la garantía de la salud de los Pueblos Indígenas, incluso en contextos de conflicto, ya que nuestro trabajo suele realizarse en colaboración con integrantes de la comunidad, activistas y otros profesionales. Las y los trabajadores sociales pueden ayudar a las personas Indígenas a acceder a los servicios que necesitan y pueden trabajar para transformar sistemas y políticas que no responden a sus necesidades o que resultan perjudiciales. Cuando nos guiamos por nuestras propias formas de ser y conocer, y podemos abrazarlas, mantenemos nuestro enfoque en la persona y su comunidad, en sus dimensiones espiritual, física, emocional y psicológica. La salud de la persona en su totalidad es esencial para la salud de las comunidades.

Fotografía del equipo de C
Margaretha Karlberg Uttjek (Sami) es trabajadora social y representa a la región europea en la Comisión Indígena de la IFSW. Ella afirma que las y los trabajadores sociales Sami pueden desempeñar un papel crucial cuando las personas Sami buscan apoyo en los sistemas de servicios sociales y atención sanitaria. Su investigación documenta que las y los trabajadores sociales Sami aportan conocimientos y habilidades especiales a su labor, basados en saberes heredados que deben ser valorados y respetados en la sociedad mayoritaria. Por ejemplo, la comunidad Sami señalan que mujeres, niñas y niños de su pueblo han sido víctimas de violencia, lo que ha provocado traumas y diversos problemas de salud que contribuyen a una disminución del bienestar. Asimismo, las personas mayores Sami y las personas Sami que viven con distintas discapacidades han experimentado malentendidos y discriminación, incluida la marginación y el racismo. Uttjek señala que esto puede conducir a una atención inadecuada por parte de los sistemas que deberían servirles, lo que deriva en aislamiento y problemas de salud.
A partir de estas experiencias, algunas personas Sami han exigido trabajar con profesionales de su mismo pueblo debido a sus conocimientos especializados y valores culturales, así como recibir una mejor atención por parte de profesionales no Sami. Existen ejemplos de profesionales que han escuchado, respetado la autodeterminación y los saberes propios de sus clientes Sami, y seguido la orientación de las personas Sami que buscan apoyo. En estos casos, afirma Uttjek, ello ha contribuido a mejorar la salud y el bienestar.
Daniel Flores (Kolla) representa a la región de América Latina y el Caribe en la Comisión Indígena de la IFSW. Él afirma que hoy —533 años después de la invasión de Abya Yala— los legados coloniales persisten en muchos campos del conocimiento, incluida la salud, y que las instituciones públicas y las y los profesionales de la salud deben reconocer los aportes de las medicinas tradicionales en la sanación y el tratamiento de enfermedades vinculadas con adicciones y con condiciones emocionales, mentales y físicas.
Por ejemplo, las parteras de Otavalo, en Ecuador, combinan saberes ancestrales —incluida la medicina herbal y las posiciones verticales para el parto— con prácticas occidentales, colocando en el centro la intuición de las mujeres y las prácticas culturales para mejorar la salud materna. Estas prácticas han influido en la política sanitaria de Ecuador y han sido reconocidas por la Organización Mundial de la Salud.
Los hueseros del sur de Chile son otro ejemplo de la importancia de las prácticas Indígenas de salud. Estos sanadores tratan fracturas, luxaciones y esguinces mediante manipulación manual, masajes y remedios herbales. Asimismo, las prácticas herbales tradicionales en las regiones andinas durante la pandemia ofrecieron evidencia innegable de que, pese al predominio de los modelos biomédicos occidentales y su dependencia de los fármacos, seguimos sanándonos con nuestras propias medicinas.
Los Estados Miembros de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud que han ratificado el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales tienen una responsabilidad clara de garantizar la implementación efectiva de sus disposiciones sobre salud intercultural. Esto requiere presupuestos adecuados, planes específicos y la incorporación de sanadoras y sanadores tradicionales, particularmente en la atención primaria. Estas acciones son esenciales para eliminar la desigualdad, la desventaja estructural, el racismo y la discriminación que enfrentan los Pueblos Indígenas.

A medida que avanzamos en el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas (2022-2032), Flores señala que es necesario redoblar esfuerzos para que los sistemas institucionales y de información, así como el personal de salud, reconozcan la diversidad étnica y lingüística de las regiones donde operan. Las y los trabajadores sociales, junto con otros profesionales, deben comprender y apoyar las prácticas de salud que las familias y comunidades siguen adoptando. Debemos ampliar nuestras intervenciones para reconocer sus culturas, prácticas alimentarias, lenguas Indígenas, historias de vida e identidades étnicas. Debemos reconocer la importancia y las trayectorias socio históricas de las personas y familias con las que trabajamos, que se extienden mucho más allá de los 200 años de historia de los Estados nación en América Latina y el Caribe.
Pamela L. Begay (Diné), quien representa a la región de América del Norte en la Comisión Indígena de la IFSW, afirma que los pueblos nativos de América del Norte reflexionan sobre sus historias de creación y sus sistemas de saberes tradicionales, que ayudan a sostener nuestra salud. Dependemos de estos saberes para sanarnos a nosotros mismos y sanar nuestro lugar en la comunidad frente a acontecimientos pasados que han obstaculizado nuestras formas de vivir en equilibrio.
La región de Asia Pacífico está representada por Carole Tana-Tepania (Māori). Ella afirma que, en la región del Pacífico, la salud se entiende a través de la vitalidad del Vā, el espacio relacional que conecta a las personas, los ancestros y el entorno. Aunque en ocasiones las y los trabajadores sociales han causado daño como agentes de sistemas coloniales, las y los profesionales Indígenas están reclamando la profesión. Tangata Whenua, los Pueblos de la Tierra, se fundamentan en las enseñanzas de nuestros wānanga (aprendizaje superior) y están transitando de expresiones coloniales del trabajo social hacia la búsqueda del bienestar holístico de las familias.
Tana-Tepania describe cómo, en tanto Tangata Whenua, actuamos como kaitiaki (guardianes) del mauri (fuerza vital) al utilizar kaupapa tuku iho (valores heredados) para navegar los conflictos modernos. Podemos integrar formas de sanación tradicional, como el Rongoā Māori y la sanación vibracional de los taonga pūoro (instrumentos tradicionales), para aliviar traumas que los modelos clínicos no logran abordar. Al centrar el whanaungatanga (parentesco) y el bienestar basado en la tierra, garantizamos que las intervenciones de salud no sean impuestas, sino actos de soberanía que fortalecen el mana. Estos modelos liderados por la comunidad, refinados en nuestros wānanga y practicados en nuestros marae, demuestran que, cuando las y los trabajadores sociales Indígenas lideran desde el conocimiento ancestral, no solo tratamos síntomas: restauramos las conexiones sagradas esenciales para una paz y un bienestar duraderos.
Hilary N. Weaver (Lakota) ocupa el cargo de presidenta de la Asociación de Educadores de Trabajo Social Indígenas y Tribales, así como el de comisionada Indígena global de la IFSW.
Foto: Margaretha Karlberg Uttjek (Sami) e Hilary Weaver (Lakota) asisten a la 25.ª sesión del Foro Permanente de las Naciones Unidas para los Pueblos Indígenas (UNPFII). Fotografía de Jamie Malcolm-Brown/ Cultural Survival.