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Medicina que cura y libera: QAMPI QORAKUNATA WAQAYCHASUN ALLIN KAWSAKUNAPAQ

Por Sandra Peláez (Pasante de CS)

El cambio climático, las malas prácticas ambientales y el olvido de saberes ancestrales han afectado la preservación de elementos naturales culturalmente relevantes para comunidades indígenas de todo el mundo. La comunidad Totorabamba se encuentra en un ecosistema central en la región altoandina debido a que en él viven más de 300 especies de flora y fauna, de las cuales algunas son protegidas por leyes de conservación nacionales e internacionales. No obstante, esta región se ve afectada por prácticas guiadas por la desinformación, como la sobreexplotación del suelo y la introducción de especies de árboles exóticos con alto valor comercial que alteran el orden natural de la región. Estas situaciones junto con la pérdida de conocimientos ancestrales botánicos y el cambio climático han significado una pérdida de la biodiversidad local y presentan una amenaza a la soberanía alimentaria local.

A través del proyecto QAMPI QORAKUNATA WAQAYCHASUN ALLIN KAWSAKUNAPAQ, la comunidad Totorabamba ha tratado de solucionar esta situación. El proyecto beneficia a las mujeres de la comunidad a través de la conservación y recuperación de plantas medicinales para el uso doméstico y comercial, enfocándose principalmente en 22 plantas medicinales, como la muña, cola de caballo y llantén. Este proyecto busca concientizar a la comunidad sobre la importancia de la medicina natural, mientras se desarrollan capacidades para el aprovechamiento de la botánica local y de emprendimiento, de manera que se generen condiciones de empoderamiento económico bajo un enfoque agroecológico y con conciencia cultural.


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Fue así que con el apoyo del Fondo Guardianes de la Tierra (KOEF) se llevaron a cabo talleres para reflexionar sobre la importancia de conservar los recursos naturales de la comunidad. En conjunto, se desarrollaron diálogos intergeneracionales para impulsar la revalorización y transmisión de saberes ancestrales, fortalecer la identidad cultural desde prácticas sostenibles y fomentar el intercambio entre mujeres y adultos mayores de la comunidad. Estos espacios permitieron identificar especies de plantas aromáticas y medicinales culturalmente relevantes como salvia (Salvia officinalis), wawillay (Calceolaria engleriana), anís (Tagetes filifolia), tankar (Berberis), qera (Lupinus sp.), y diente de león (Taraxacum officinale). 

A partir de las actividades de conversación se diseñó un modelo de negocios desde lo comunitario que beneficie a las mujeres, otorgándoles una fuente de ingresos y que asimismo fomente la protección de estas plantas. Por decisión comunitaria se adquirieron aquellas plantas medicinales con mayor potencial para ser incorporadas en huertos familiares. De la misma manera, se generó una marca llamada colectiva:  “Tasta, Aromas del Bosque”, a partir de la cual se capacitó a la comunidad en temas de producción agroecológica y manejo de sus huertos, procesos de deshidratación y envasado para una conservación del producto óptima, y comunicación estrategias para la venta de las plantas medicinales. 

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Además, resultó fundamental crear una identidad de marca sólida, en la cual se plasman los valores que componen este emprendimiento, como la comunidad, la preservación de saberes y la importancia del cuidado del medio ambiente. Esta fue transmitida a través de frascos etiquetados que comunican su cultura, además de material multimedia donde las mujeres son protagonistas, mostrando su participación en los procesos de elaboración de los productos, testimonios y saberes. A través de este uso de la tecnología se visibilizó y dio voz a las participantes y sus conocimientos, también sirvió como un espacio de desarrollo de habilidades de comunicación en torno al ámbito de negocios y aumentó su confianza para presentarse al público y compartir sus conocimientos.

Todas las acciones en conjunto lograron acercar los productos locales a un público más extenso, que valora producciones sostenibles y que beneficien a los locales; como, por ejemplo, en la participación en espacios de expo-venta donde dieron a conocer Tasta en distintas localidades. De manera paralela, se promovió la creación de la Asociación de Mujeres Emprendedoras “Guardianas de la Pachamama – Sumaq Kawsay de Totorabamba”, la cual facilitó la representación institucional de las mujeres emprendedoras, tomando en cuenta sus saberes comunitarios. 

“QAMPI QORAKUNATA WAQAYCHASUN ALLIN KAWSAKUNAPAQ” es un proyecto que logró, a través de la participación comunitaria, visibilizar la estrecha relación entre los saberes de medicina tradicional y la biodiversidad local; donde las plantas son entendidas como una farmacia viva arraigada a la memoria colectiva de las familias. Estas plantas medicinales son reconocidas por sus propiedades sanadoras de dolencias físicas, emocionales y espirituales. 

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“Aquí en el bosque tenemos muchas hierbas buenas, pero por desconocimiento no las aprovechamos. Sería importante identificarlas y conocer bien sus propiedades para poder venderlas. En la comunidad, nosotros nos curamos solo con esas plantas. Gracias al proyecto, ahora estamos viendo qué plantas medicinales también pueden tener valor y así poder generar un ingreso para nosotras”. 
 

Testimonios como estos reflejan cómo se busca trascender los límites geográficos de la comunidad a través de la conciencia colectiva reafirmada, compartiendo sus saberes a través de productos que generan ingresos a las mujeres de Totorabamba, y que activamente ayudan a la preservación de la biodiversidad de su región. Estas palabras demuestran el valor de la medicina tradicional en las cosmovisiones indígenas, donde la naturaleza cura y cuida. “Tasta” y QAMPI QORAKUNATA WAQAYCHASUN ALLIN KAWSAKUNAPAQ son un ejemplo de aquello que se puede lograr en comunidad cuando se realizan proyectos multidimensionales que incorporan en su misión ámbitos como la cultura, el género y el medio ambiente, bajo una perspectiva fiel a sus tradiciones y sistemas de creencias. Además, son una muestra de la posibilidad de generar empoderamiento económico basado en principios comunitarios. 

Así pues, el éxito del proyecto se relaciona con la apropiación que las participantes tuvieron al colaborar. Recordemos que no se puede disolver el vínculo entre los saberes ancestrales y la preservación del ecosistema local. Así,en este contexto, las mujeres son guardianas y agentes que preservan ambas dimensiones: la protección de conocimientos y las prácticas relacionadas. Estas son las que generan un impacto positivo en la comunidad para beneficio de la autonomía económica de las mujeres, la soberanía alimentaria y la identidad cultural de la comunidad, mientras se fortalece la capacidad de organización y participación de las mujeres de la comunidad en espacios donde puedan compartir sus conocimientos.