Por Kelaia Acevedo (Pasante de CS)
La celebración internacional del Día de la Madre Tierra es una oportunidad para centrarse en la protección del medio ambiente, la conservación del clima, la sostenibilidad y, simplemente, en apreciar la flora y fauna local; es una invitación a involucrar todos nuestros sentidos con la Tierra, ya sea de manera individual o en comunidad.
Nuestra capacidad de honrar verdaderamente el Día de la Madre Tierra no puede existir sin los Pueblos Indígenas: sus esfuerzos, sus conocimientos y sus sacrificios para defender el mundo natural. Los Pueblos Indígenas de todo el mundo son, a menudo, los principales guardianes de los espacios verdes del planeta. Para el pueblo Yakthung en Nepal, también conocido como el pueblo Limbu, su apreciación va más allá de admirar la naturaleza: actualmente están involucrados en una lucha para proteger uno de los sitios sagrados más venerados del este de Nepal, Mukumlung.
Los Limbu, cuyo nombre se traduce como “portadores de arco”, mantienen ricas tradiciones culturales que continúan practicándose en la actualidad. En Nepal, son uno de los 59 grupos Indígenas. Hablan su propia lengua, Yakthungpan o Limbu. Su territorio, anteriormente conocido como Pallo Kirat (hoy llamado Limbuwan), estaba compuesto por 10 estados autónomos. En la actualidad, las comunidades Limbu se concentran en los distritos de Sankhuwasabha, Taplejung, Terhathum, Panchthar, Dhankuta e Ilam.
Arraigados en la religión Kirat, los Limbu se identifican como animistas que veneran la naturaleza. Su texto sagrado, el Mundhum, contiene las cosmologías, narrativas históricas, rituales y festividades de sus comunidades. Guiados por profundas relaciones con su territorio y su cosmovisión espiritual, los Limbu han desarrollado tradiciones musicales y de danza vinculadas a ciclos ceremoniales, como la danza del tambor, Kelang, y Yemalang, una danza de chamana femenina.
Las comunidades dependen de la agricultura para su sustento y poseen habilidades en el cultivo, la caza, la carpintería, la artesanía en bambú, el tejido y la jardinería. Durante siglos, los Limbu practicaron un sistema de tenencia comunal de la tierra conocido como Kipat. Sin embargo, tras la Ley de Reforma Agraria de 1964, muchos perdieron el acceso a sus tierras ancestrales.
En 1997, el gobierno de Nepal estableció la Junta de Desarrollo del Área de Pathibhara mediante la Ley de Desarrollo del Área de Pathivara, con el objetivo declarado de promover el desarrollo social, económico, religioso y cultural en el sitio sagrado de Mukumlung. Ubicado en el distrito de Taplejung, en el este de Nepal, Mukumlung es un sitio ceremonial donde los Limbu realizan actos de veneración y peregrinación.

El 25 de abril de 2018, una resolución del Municipio de Phungling autorizó a la empresa Pathivara Devi Darshan Cable Car Pvt. Ltd. a construir un sistema de teleférico y transporte por cable en cinco hectáreas de terreno en Mukumlung. En los meses siguientes, las acciones municipales fueron reportadas formalmente y se realizaron estudios bajo la vigilancia policial, a menudo acompañados de violencia. Los miembros de la comunidad no fueron consultados ni dieron su consentimiento para estas decisiones. El principio de Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI) no fue respetado, y las autoridades gubernamentales documentaron falsamente un consentimiento que nunca fue otorgado. Para diciembre de 2018, la empresa había asegurado un arrendamiento por 30 años, lo que permitió la tala de más de 10.000 árboles.
IME Group, un conglomerado que opera en sectores como la banca, la energía y la infraestructura en Nepal, entre otros, estableció acuerdos que restringieron el acceso del pueblo Limbu a sus propias tierras y territorios sagrados, impidiendo efectivamente la práctica de rituales ancestrales y amenazando la transmisión intergeneracional de conocimientos y prácticas culturales fundamentales para la identidad Limbu.
Como custodios de la biodiversidad local, incluida la flor nacional de Nepal, el rododendro, y numerosas otras especies, los Limbu desempeñan un papel vital en la protección ambiental. Especies en peligro, como el panda rojo y el leopardo de las nieves, también están en riesgo debido a la destrucción de su hábitat. Los Limbu creen que la construcción y la deforestación asociadas al proyecto debilitarán el poder espiritual de Mukumlung, tensionando aún más la relación entre la tierra y las personas.
El avance del proyecto del teleférico pone en grave riesgo el ecosistema circundante. Aunque se realizó una Evaluación Ambiental Inicial, esta no consideró adecuadamente estos impactos negativos. A pesar de las acciones gubernamentales que ignoraron sus derechos y voces, los Limbu han respondido con determinación para restaurar la armonía en sus tierras ancestrales. Una persona que encarna este espíritu de resiliencia es Senchhen Hangma Limbu.

Senchhen Hangma Limbu
Senchhen Hangma Limbu (Limbu) es estudiante de derecho de pregrado en la Universidad Tribhuvan en Nepal. Su trabajo se centra en la investigación de los derechos territoriales y de la tierra, así como en la documentación de violaciones de derechos humanos para ONG y organismos regionales en Asia. Como miembro de la comunidad Limbu, se ha comprometido a visibilizar el Movimiento de Protección de Mukumlung frente a la corporación del teleférico.
A través del programa de Becas para Jóvenes Indígenas de Cultural Survival, que apoya a jóvenes líderes Indígenas en el desarrollo de habilidades para la incidencia y el cambio, Senchhen se unió a un grupo de líderes juveniles que reciben formación, mentoría y acompañamiento. Desarrolló un proyecto titulado “Difusión de información sobre la invasión territorial y las violaciones de derechos humanos que afectan a los pueblos Indígenas Limbu en Mukumlung (Municipio de Phungling, distrito de Taplejung, Nepal)”.
Antes de esta beca, Senchhen ya colaboraba con organizaciones como la Asociación de Abogados por los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas de Nepal (LAHURNIP), el Asia Indigenous Peoples Pact y la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Al realizar investigaciones dentro de su comunidad, identificó una brecha crítica: el volumen de violaciones documentadas no se correspondía con el nivel de conocimiento público.
El objetivo de su proyecto fue crear una iniciativa para generar conciencia sobre la invasión territorial en curso en el territorio Limbu. En un contexto donde las autoridades locales falsifican informes y recurren a la violencia, enfatizó la urgencia de dotar a su comunidad de evidencia creíble y verificable. Un componente central de su trabajo fue difundir esta información a través de plataformas digitales para fortalecer la resistencia colectiva y la incidencia.
Senchhen comenzó consultando con mentores, personas mayores y líderes Indígenas para definir métodos de documentación, preguntas clave de investigación y la logística del trabajo de campo. Realizó una revisión bibliográfica que incluyó investigaciones académicas, marcos legales nacionales e internacionales, artículos especializados y jurisprudencia. Posteriormente, recopiló datos mediante documentación audiovisual y testimonios de miembros de la comunidad afectados por el conflicto. Se incorporaron metodologías Indígenas, como los círculos de diálogo, para reflejar los sistemas de conocimiento locales.

Con el consentimiento correspondiente, los testimonios fueron registrados y compartidos en plataformas digitales para iniciar acciones de difusión. La siguiente fase implicó analizar, interpretar y validar los datos en colaboración con miembros de la comunidad. Los hallazgos se difundieron mediante contenido multimedia, entrevistas y narrativas digitales, constituyendo la base de una campaña más amplia de incidencia. Esta documentación sirve ahora como fundamento para acciones legales, informes y la organización comunitaria continua.
Este trabajo no estuvo exento de desafíos. Senchhen fue testigo frecuente de actos de violencia contra su comunidad. La vigilancia policial, las condiciones climáticas del monzón, los deslizamientos de tierra y la difícil geografía complicaron el acceso a las zonas afectadas. La intimidación y la división dentro de las comunidades generaron obstáculos adicionales. A pesar de ello, Senchhen y la comunidad Limbu persistieron.
Como resultado de estos esfuerzos, el 26 de agosto de 2025, LAHURNIP presentó una denuncia formal ante la Oficina del Asesor de Cumplimiento/Ombudsman respecto a la participación de la Corporación Financiera Internacional en el proyecto del teleférico de IME. Alegan que el proyecto fue impuesto al pueblo Limbu sin su Consentimiento Libre, Previo e Informado, violando sus derechos como Pueblos Indígenas. También señalaron la falta de evaluación adecuada de riesgos que puso en peligro el entorno ambiental, cultural y social, afectando la biodiversidad e invadiendo sitios sagrados, así como la omisión de información clave que habría permitido un diálogo significativo. Hasta el 3 de abril de 2026, el estado de la evaluación del Ombudsman se encuentra en fase de revisión, verificando si los procedimientos cumplieron con los requisitos normativos.
Para Senchhen, este es solo el comienzo. Aunque su proyecto inicial ha concluido, la lucha más amplia continúa. Actualmente trabaja en una segunda fase que incluye el desarrollo de un sitio web para procesar, verificar y publicar documentación en curso. A través de este proceso, ha fortalecido sus relaciones comunitarias y ha construido redes para sostener la incidencia a largo plazo.
Aunque los Limbu enfrentan críticas por su oposición al proyecto de desarrollo del teleférico, sostienen que su movimiento no es antinacional. Su lucha es, en esencia, por la defensa de la vida: garantizar la supervivencia de su territorio, su cultura, sus tradiciones y su lengua, que han sostenido durante generaciones.