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Viviendo en Resistencia a la Minería de Oro: Comunidad Napo en Ecuador

Por Organización Comuna Amazónica 

En Ecuador, el agresivo avance del extractivismo minero amenaza al país entero. En Napo, nuestra provincia, vivimos uno de los desastres ambientales más graves provocado por la complicidad entre empresas mineras, operadores mineros irregulares y el Gobierno, que han formado una red de corrupción minera que envenena nuestras fuentes de agua, desangra la selva, afecta nuestra economía y pone en riesgo nuestra salud.
A pesar de la avanzada minera los pueblos no hemos retrocedido, al contrario, nos hemos organizado en colectivos, guardias indígenas o frentes de defensa territorial. Así nace la Organización Juvenil Comuna Amazónica, por la necesidad de organizarnos frente a las nuevas amenazas y necesidades de los pueblos, en unidad y defensa de nuestros territorios.

De a poco fuimos aprendiendo, formándonos, forjando nuestro camino y conocimos cómo funciona el sistema en el que vivimos. Aprendimos, por ejemplo que el Ecuador es uno de los países signatarios del Convenio de Minamata sobre el Mercurio (29 de Julio, 2016) que tiene por objetivo proteger la salud humana y el ambiente de las emisiones y liberaciones antropogénicas de mercurio. (Observatorio del principio 10, 2023). Sin embargo, y pese a esta adhesión los gobiernos de turno han permitido una expansión sin precedentes de la minería legal e ilegal, entregando concesiones de forma masiva en nuestros territorios sin realizar la consulta previa libre e informada para pueblos indígenas. A ello se suma la alianza mafiosa entre mineros ilegales y empresas extractivas, quienes “subconcesionan” sendas áreas mineras para extraer oro sin rendir cuentas al Estado, como ocurre en nuestra provincia. Este fenómeno ha provocado el uso irracional del mercurio en las riberas de nuestros ríos, causando contaminación y enfermedades catastróficas.


En Napo, hasta el año 2022 existían 226 concesiones inscritas que se dedican a la minería metálica, el número de hectáreas que obtienen en conjunto es un total de 32.297,9 mientras que el número de concesiones que se encuentran en tramites da un total de 65 concesiones que en conjunto obtienen 6.757,9 hectáreas. En este contexto, decidimos fortalecer un de los territorios que ha luchado sin descanso en la recuperación y defensa de su territorio y se ha convertido en un referente a nivel regional.

Se trata de la comunidad Tzawata - Ila – Chukapi, ubicada en el cantón Carlos Julio Arrosemena Tola, desde hace dos décadas ha luchado contra una empresa extractiva que se ha cambiado el nombre en numerosas veces, una primera fase extractiva ya se hizo presente en este territorio, dejando secuelas en la madre tierra. La posesión efectiva del territorio permitió la recuperación paulatina de las zonas afectadas.

Como Organización Juvenil Comuna Amazónica, hemos acompañado a la comunidad Tzawata Ila Chukapi desde hace varios años. Somos testigos de la firmeza y determinación de su lucha por la recuperación de sus tierras ancestrales, que fueron usurpadas a inicios del siglo XX, cuando llegó a la zona Carlos Sevilla, un hacendado proveniente de Nuevo Rocafuerte que se posesiona a la fuerza en estas tierras haciéndose llamar dueño de ellas y patrón de sus habitantes. Según relatos de los ancianos y ancianas de Tzawata, el “patrón Sevilla” llegó para explotar a la gente haciéndolos realizar trabajos forzados para desbrozar el monte y lavar oro.

Con el tiempo el patrón dejó este mundo y a pesar de la explotación y los tratos inhumanos, la comunidad nunca abandonó su territorio. Sin embargo, nuevos patrones fueron llegando, esta vez como gerentes de empresas mineras que pretendían despojarlos nuevamente, incluso contratando personas de dudosa procedencia para atacar e intimidar a la población, pero hasta hoy no han podido, porque su vínculo con el territorio es más fuerte que todo el capital transnacional. Así, las tierras fueron cambiando de “dueños” hasta llegar a manos de la empresa TERRATURISMO S.A., que lamentablemente hoy tiene las escrituras de la comunidad, pero que no tiene algo que no se puede comprar: la posesión milenaria y ancestral.

Hoy la comunidad libera una batalla jurídica en la que demandó al Estado ecuatoriano para exigir que las escrituras del territorio, regresen a sus legítimos dueños, porque miembros de la comunidad de Tzawata Ila Chukapi, no son “concesionarios”, sino un pueblo originario. El proceso constitucional por la recuperación de su territorio se encuentra esperando la convocatoria para la audiencia de tercera instancia en la Corte Constitucional.

A pesar de la falta de recursos y la distancia desde la comunidad hasta los tribunales, la comunidad no se ha perdido ninguna de las audiencias para conocer el avance del caso. La organización y la autogestión han sido claves. En las audiencias, la mayor parte de la comunidad espera afuera, a veces bajo el sol intenso de Napo, a veces bajo la lluvia y frente a la mirada juzgadora de los funcionarios públicos, que no conocen su historia de lucha. Todas estas adversidades, me he dado cuenta que les da fuerza para permanecer firmes ante el olvido estatal. En abril, estuvimos presentes cuando el juez que conoció el caso realizó una inspección judicial donde se determinaría “si la comunidad es ancestral o no”. Durante su visita, el Juez vino escoltado con alrededor de 80 policías de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) de la Policía Nacional, quienes ingresaron totalmente armados. El juez permaneció unas horas y se negó a conocer los lugares ancestrales, aduciendo que esa era la labor de un perito. Semanas más tarde leímos su sentencia a favor de la empresa privada. 

A pesar de que las sentencias en primera y segunda instancia fueron desfavorables para Tzawata Ila Chukapi, la comunidad apeló y acudió a la Corte Constitucional del Ecuador para exigir su derecho mayor, que es el derecho al territorio. No importa la nueva sentencia, la comunidad tiene la certeza de que se hará justicia, ya que sea con un juez o través de la lucha y el legítimo derecho a la autodefensa.

Así como Tzawata Ila Chukapi, decenas de comunidades amazónicas nos enfrentamos al despojo violento de nuestros territorios. Nuestra respuesta ha sido la organización y articulación de las luchas. A través del proyecto de formación de guardias indígenas y el proyecto de la campaña en defensa del territorio frente al avance de la minería en la provincia de Napo, hemos logrado fortalecer nuestras luchas.



La guardia indígena de Tzawata Ila Chukapi, conformada por jóvenes, adultos, mujeres y hombres, protegen la seguridad e integridad comunitaria, como un escudo y a la vez la punta de lanza de defensa territorial, que están en primera línea a pesar de no llevar un arma, aquellos defensores que no son movidos por el dinero, sino por la convicción y amor por sus comunidades, quienes confían en su resguardo y viceversa. Asimismo, hoy la comunidad cuenta con un grupo poderoso de comunicadores comunitarios que ejercen su derecho a la comunicación y a la vez realizan un ejercicio de memoria periodística desde el territorio. En los talleres de comunicación comunitaria pudimos crear productos radiales de forma colectiva para dar a conocer al mundo la lucha de Tzawata Ila Chukapi y de las comunidades de Napo, una provincia donde la lucha fundamental es por la vida.

Durante nuestra convivencia con las comunidades hemos escuchados relatos mágicos y testimonios vitales. De la sabiduría de las abuelas y abuelos compartida alrededor del fuego, he podido escuchar un pensamiento que ha llegado al fondo de mi corazón, “no luchamos por un territorio donde pasar nuestros últimos días, sino luchamos por un territorio donde nuestros hijos y nietos puedan llevar una vida tranquila y poner en práctica los saberes ancestrales, respetando y amando a nuestra Allpa Mama” Testimonio comunitario.

Como parte de una generación de jóvenes que enfrentamos el desarraigo y perteneciente a una comunidad kichwa en donde la colonización pudo más que nuestras raíces, siento infinita gratitud de poder ver y escuchar que nuestras costumbres, ritos, cánticos, danzas y bailes siguen vivas. Ser testigo de esta lucha colectiva que transciende el tiempo y las fronteras, donde el bien comunitario prevalece sobre el individual, me hace sentir que nuevamente formo parte de una comunidad, sin haber nacido allí. Seguiremos luchando en la defensa de nuestras tierras, en la defensa del Abya Yala.

En 2021, la Organización Comuna Amazónica recibió una subvención del Fondo Guardianes de la Tierra para organizar un curso para que jóvenes desarrollen habilidades de liderazgo, organización y gestión, y promuevan la defensa de la tierra y el orgullo cultural. El curso benefició a jóvenes de diferentes nacionalidades Indígenas de la Amazonía ecuatoriana, con el reconocimiento de Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonia Ecuatoriana y Organización Comuna Amazónica. Keepers of the Earth Fund (KOEF) es un fondo liderado por indígenas dentro de Cultural Survival que está diseñado para apoyar proyectos de desarrollo y promoción comunitaria de los pueblos indígenas. Desde 2017, KOEF ha financiado 310 proyectos en 41 países a través de pequeñas subvenciones por un total de $1,603,307, así como asistencia técnica que ha beneficiado a 328 Pueblos Indígenas en total.